Esa costumbre de apretar

Lo que sufrió en carne propia un sector interno de la alianza Cambiemos le sucedió ahora al gobierno de la provincia. Aquel apriete para “bajar” candidatos y evitar las elecciones internas en la coalición gobernante se reprodujo ahora aunque con otra intención: reducir los haberes jubilatorios que abonan las cajas pampeanas y cambiar el sistema para calcular la movilidad. El método es el mismo: extorsionar con el enorme poder económico de Nación. “No conseguís un ATN en la puta vida” fue la amenaza que recibió una intendenta radical pampeana -y muchos colegas suyos de otras provincias-. Ahora no apelaron a las palabras sino a los hechos: le aplicaron manu militari una multa de 332 millones de pesos al Estado pampeano por no achicar el monto de las jubilaciones para así “nivelarlas” con las nacionales. Una forma nada diplomática de “equilibrar para abajo”, típica de los gobiernos de derecha.
Las conversaciones para encarrilar las negociaciones fueron infructuosas y el Centro Cívico decidió apelar a los tribunales para defenderse de lo que consideró un avasallamiento del poder central. “Es la primera vez en la relación Nación-Provincia que se nos quiere aleccionar para bajar las jubilaciones y pensiones”, dijo el ministro de Hacienda pampeano. Existen varios convenios firmados entre ambas partes, y ratificados por leyes nacionales y provinciales, que establecen el compromiso del gobierno federal para financiar parte del déficit que implica el pago de los haberes de los pasivos. Hay que recordar que La Pampa es una de las trece provincias que no transfirieron sus cajas jubilatorias al ámbito nacional como sí lo hicieron once de las jurisdicciones en la década de los noventa.
La demanda que ahora inició La Pampa ante la Justicia alcanzó repercusión nacional y varios medios porteños reflejaron la tirante situación. Lo que volvió a quedar en evidencia es el método extorsivo que utiliza Nación para disciplinar a los Estados provinciales y persuadirlos de sumarse al ajuste que, como corresponde a un gobierno de pura cepa neoliberal, siempre apunta hacia abajo, hacia los sectores menos favorecidos de la sociedad. Nunca se verá en el macrismo alguna medida que tenga un sesgo opuesto, es decir, que se dirija hacia arriba a la hora de buscar fondos. Ese recurso no entra en la lógica de este gobierno de CEOs que, antes bien, baja y elimina retenciones a las exportaciones e impuestos a los sectores más opulentos.
No hace mucho la senadora pampeana por el justicialismo admitió que levantó su mano para dar aprobación a una serie de leyes muy cuestionadas -por sus negativas consecuencias- para evitar represalias económicas de Nación contra nuestra provincia. Más allá de la evaluación que realice cada ciudadano sobre el proceder de la legisladora, lo cierto es que viene a confirmar un modus operandi que se ha tornado costumbre en el gobierno nacional. “Látigo y billetera”, lo bautizó la prensa porteña aunque imputándoselo al kirchnerismo. Hoy el macrismo ha mostrado ser un alumno aventajado en la materia, incluso superando en mucho a su predecesor. Las pruebas están a la vista.