Una Escuela Hogar que reabrió sus puertas tras la lluvia

COLONIA SAN JOSE: ALUMNOS Y DOCENTES REGRESARON A SU EDIFICIO

Las abundantes precipitaciones de abril inundaron las calles de la Colonia haciendo imposible la accesibilidad a la escuela. Alumnos y maestras tuvieron que desplazarse a Barón y regresaron cuando se arreglaron las calles, bajaron las napas y reparó el equipo de ósmosis inversa.
Alumnos, docentes y personal de maestranza volvieron a la Escuela Hogar 23 “Juan Pascual Pringles” de Colonia San José después de permanecer casi seis meses alojados en un edificio educativo de Colonia Barón. Se habían trasladado al nuevo escenario ante las intensas lluvias registradas en la zona a comienzos de abril que inundaron las calles de tierra del pequeño poblado, ubicado entre Barón y Villa Mirasol, situación que impedía la accesibilidad al establecimiento escolar.
La directora Bibiana Ressler, nativa de Winifreda, aún recuerda el fenómeno climático desatado el 2 de abril. “La primera semana la pasamos en la escuela, llovía todos los días pero no teníamos problemas para ingresar al inmueble. Después cayeron 200 milímetros en un día y 400 milímetros en los dos o tres días siguientes. Las calles estaban completamente anegadas, no había manera de ingresar a la escuela”, rememoró en diálogo con LA ARENA.
Ante la emergencia, los docentes de aula y de plástica, inglés, música y educación física, durante tres días, se congregaron en la Escuela 13 de Barón para evaluar los pasos a seguir. Mientras tanto, los porteros se ponían el equipo de lluvia y todos los días concurrían a la escuela para ver en qué condiciones se encontraba. Esto lo hicieron hasta el día de su reapertura.
“La directora de la Escuela 238 de Barón ofreció sus instalaciones para que pudiéramos dictar clases allí porque la Escuela 13, si bien es de jornada completa, no tenía aulas para prestarnos. La intendenta (Sonia Luengo) cedió el albergue municipal para que pudiéramos quedarnos”, amplió Ressler.

Estadía en Barón.
“Durante un tiempo funcionábamos a la mañana en la Escuela 238, almorzábamos en el albergue y cumplíamos horario hasta las 17.30 en el edificio escolar. El traslado era engorroso, entonces decidimos permanecer en la escuela durante la mañana y después del almuerzo en el albergue hacíamos los talleres allí”, contó al dar cuenta acerca de cómo garantizaron la enseñanza.
Los alumnos se sumaron a un programa municipal de voleibol dos veces por semana. Además, fueron invitados a participar del acto de promesa de la bandera argentina en la Escuela 13. La matrícula inicial de 20 alumnos se redujo a 15 porque “algunos extrañaban y volvieron con sus padres”. Los chicos viven en Barón y en General Pico y son de familias vulnerables.
La escuela hogar “en ningún momento se inundó”, aseguró Ressler y explicó porqué se demoró la vuelta. “Teníamos las napas muy altas, los cuatro pozos ciegos estaban llenos. El camión atmosférico no podía llegar porque las calles estaban con agua, lo mismo sucedía con el camión del gas que no podía llenar los zepelines. Se gestionó a la intendenta el entoscado de una de las calles del costado de la escuela para que pudieran llegar los camiones sin dificultad. Una vez que nos garantizaron eso regresamos”.

Planta potabilizadora.
Pero antes debieron resolver otro problema. “Tenemos una planta potabilizadora y eso también nos frenó porque teníamos que asegurarnos que el agua que tomaran los nenes sea tratada y apta para el consumo humano. El técnico de Santa Rosa tampoco podía acercarse a la escuela a arreglar el equipo de ósmosis inversa y probarlo. Le llevó bastante tiempo hasta que pudo hacer el trabajo”.
Cuando las condiciones estuvieron dadas los alumnos se reencontraron con sus aulas, pupitres y pizarrones. Fue el 18 de septiembre. A raíz del exceso hídrico, los cimientos del albergue cedieron y apareció una rajadura en la pared del baño de varones.
“No se vacían todos los pozos ciegos porque se corre el riesgo de que se desmoronen. Para evitar eso, todas las semanas estamos vaciando sólo las cámaras sépticas. Hasta ahora los nenes se bañan sin problemas, pero todas las semanas hay que tomar esa precaución”, indicó Ressler.
Los chicos “trabajan mucho más holgados, sin apuros, están en su casa donde tienen sus aulas de música, prácticas, elementos de educación física”, dijo Ressler sobre el momento actual y envió agradecimientos a la gente de Barón que “nos acercaba ropa para los chicos hasta donaron rollers para una nena. También a la intendenta, a su secretaria Lorena Díaz y a mis colegas. La verdad que se entabló una relación muy afín con la vecina localidad”.