UNLPam: El Valle Argentino puede abastecer el acueducto

Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de La Pampa determinó a través de un estudio que es posible utilizar agua del acuífero del Valle Argentino para abastecer al Acueducto del Río Colorado cuando se produzca una rotura o una salida de servicio programada. Los especialistas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales concluyeron que una batería de 38 pozos, funcionando seis meses al año, durante 42 años -un escenario sumamente exagerado-, no llegará a comprometer el enorme reservorio de agua.
La presentación se realizó ayer, a partir de las 18, en el salón del Consejo Superior de la UNLPam. Entre el público estuvieron las autoridades de Aguas del Colorado y la Secretaría de Recursos Hídricos de la provincia, los intendentes de Miguel Riglos, Macachín y General Acha, entre otras localidades, y los diputados Abel Sabarots, Lucrecia Barrutti y Jorge Lezcano, además de concejales y representantes de instituciones intermedias de las localidades mencionadas.
La plana mayor de la UNLPam también siguió la presentación desde la primera fila. La disertación estuvo a cargo de los miembros del equipo que realizó el estudio, encabezado por el hidrogeólogo Carlos Schulz.

El informe.
Natalia Loyola abrió la charla con un informe sobre el clima en la zona del Valle Argentino. Le siguió Pedro Di Liscia con un análisis geológico de la zona. Luego fue el turno de Eduardo Castro -de la Facultad de Ciencias Humanas- quien presentó un relevamiento de la hidrodinámica del sistema. Lo siguió Hugo García con el balance de agua en el suelo, un estudio realizado por Eduardo Mariño, quien no estuvo presente.
El propio García fue el encargado de presentar los cuatro escenarios simulados de la explotación que Aguas del Colorado podría hacer en Padre Buodo. En los cuatro casos se analizó la posibilidad de colocar 38 pozos para extraer agua e inyectarla al Acueducto del Río Colorado en caso que ese sistema tenga un desperfecto en su primer tramo, es decir, desde su nacimiento, en la toma ubicada en el río Colorado, hasta Padre Buodo, el paraje ubicado 70 kilómetros al sur de Santa Rosa, en el nacimiento de la ruta nacional 152.
La variación de los escenarios estuvo dada por el tiempo de captación de agua: en el primer caso se analizó qué pasaría si esa batería de pozos toma agua durante seis meses (de enero a junio); en el segundo, si lo hace durante cuatro meses (entre enero y abril); el tercero durante los dos primeros meses del año y el último, durante solo el primer mes. El caso más exagerado determinó que aun a lo largo de 42 años de utilización del recurso con esa intensidad, no se afectaría a los vecinos achenses.

Nitratos.
La última parte de la presentación estuvo a cargo de Schulz quien presentó los resultados de los análisis químicos del agua, realizados en un laboratorio de la Facultad de Exactas y también en Canadá. El especialista advirtió que en los pozos relevados, muchos de los cuales se utilizan en la actualidad para brindar agua para consumo humano, los límites máximos de elementos como bario, boro, manganeso, fluor, arsénico, sulfato, cinc, hierro, aluminio y litio exceden los niveles máximos permitidos por el Código Alimentario Argentino.
Pero puso la alarma sobre todo en la contaminación con nitratos, cuyo máximo permitido por litro es de 45 miligramos. El geólogo especializado en hidrología advirtió que en Macachín se obtuvieron registros de hasta 200 miligramos por litro. “Son valores muy altos de contaminación”, advirtió.
En el caso de General Acha aseguró que todos los registros están por debajo de 45 pero ya se detecta presencia de nitratos por encima de 19 miligramos por litro, un valor que comienza a encender las alarmas y urge a tomar medidas. La misma situación, dijo, se encontró en Doblas. Para el especialista resulta imperioso realizar un estudio específico sobre nitratos en aguas subterráneas en toda la provincia. Estimó que la ganadería y la falta de obras de saneamiento (cloacas) pueden ser los factores principales, aunque no descartó otros. Recordó que el mayor consumo de agua del Valle Argentino se realiza actualmente para la cría de ganado y advirtió sobre el potencial contaminante que tienen la actividad si no se toman medidas de protección. En ese sentido, en el caso del acuífero del Valle, recomendó que la zona de recarga (el cordón medanoso central) sea declarado como área protegida.

Mucha cautela y pocas preguntas
La intendenta de General Acha, María Julia Arrarás, no quiso adelantar anoche una opinión respecto de las conclusiones del estudio. Reconoció la seriedad del trabajo realizado por los especialistas de la UNLPam pero aseguró en diálogo con este diario que iba a procurar una copia del trabajo para llevarlo a General Acha y analizarlo allí con las autoridades locales y las instituciones que conforman la “Mesa del Agua”.
El otro que prefirió no hacer declaraciones públicas, al menos por ahora, fue el presidente de Aguas del Colorado, Juan Carlos Mecca. El funcionario se mostró cauteloso a pesar que los resultados arrojaron un saldo favorable al proyecto que la operadora del Acueducto del Río Colorado está impulsando, con el objeto de solucionar el histórico problema de las roturas del sistema y, a su vez, la imposibilidad de sacarlo de servicio controladamente para realizarle mantenimiento.
A pesar de la presencia de las autoridades y representantes de instituciones de General Acha y otras localidades del sur provincial las preguntas a los investigadores fueron pocas y estuvieron enfocadas más a la preocupación que generaron los datos sobre contaminación del agua, que a la afectación que pueda tener el sistema si se instala la batería de pozos de Padre Buodo.