Extraño: los loros se adueñaron del centro

¿DISPAROS CON RIFLE DE AIRE COMPRIMIDO?

Desde hace algunos días quienes circulan por el centro de la ciudad -sobre todo en cercanías de la plaza San Martín-, han podido advertir la presencia de una enorme cantidad de loros, que cuando detienen su vuelo lo hacen buscando la altura de un edificio ubicado sobre calle Avellaneda sobre todo; pero también en algunas antenas de otros inmuebles cercanos.
En estos días la escena mostraba una bandada de loros en un edificio de departamentos, a metros de la plaza; pero también se veían revoloteando y deteniéndose en otras fincas de ese sector de la ciudad. También hay que agregarle la presencia de una gran cantidad de palomas -que algunos vecinos quisieran combatir-, lo que en un momento ayer por la mañana produjo una gran algazara, cuando ambas especies resultaron atemorizadas y emprendieron vuelo con el clásico alboroto que producen los loros.

Explosiones y vuelo.
¿Qué había pasado? Eran exactamente las 9.20 cuando se escucharon dos explosiones -parecidas a la resonancia de las bombas de estruendo- y se produjo la espantada. Pero lo que no dejó de llamar la atención fueron lo que parecían detonaciones de lo que podría haber sido un arma de calibre muy menor (¿tal vez un rifle de aire comprimido?).
Ese sonido se escuchó nítido por varios minutos, y llamó la atención de muchos transeúntes, ante el espectáculo visual de las aves desbandadas y el ruido de lo que podrían haber sido disparos.

Interrogantes.
El parroquiano de una céntrica confitería, que miraba la escena, señalaba no sin razón que había al menos dos interrogantes: uno por qué los loros barranqueros eligen la ciudad como hábitat; y el otro si no resulta peligroso que alguien pueda estar manipulando un arma -aunque sea de un calibre muy menor- en pleno centro de la ciudad.
La primera pregunta podría tener una respuesta que nadie puede asegurar que sea certera: podría ser que las aves busquen, en los períodos más fríos, cobijarse en lugares más confortables como pueden encontrar en zonas urbanas; pero la otra da lugar a reflexionar si no es peligroso que algún proyectil -por pequeño que sea- alcance la calle y pueda impactar en alguna persona que circule por allí.
De todos modos, un espectáculo inusual. Al menos, una curiosidad.