Fantasmas, voces y ruidos extraños en dependencias judiciales de Salta

Una foto en la que se observa la imagen de una niña sobre una de las paredes de la recientemente inaugurada Ciudad Judicial de Tartagal, similar a la difundida días atrás, volvió a desatar en las últimas horas una polémica en Salta, donde algunos afirman que las tomas son trucadas y otros insisten en que se trata de fantasmas.
Los ruidos y las apariciones extrañas en las paredes de la Ciudad Judicial, un edificio de cinco plantas inaugurado en marzo de 2015, al sudeste de la ciudad norteña y a un costado de la ruta nacional 34, no pasaron inadvertidas en Tartagal y la polémica se instaló en todas las mesas.
Luego de la conmoción que causó la foto de lo que parece ser una nena en una pared de los tribunales, en las últimas horas apareció otra, más nítida.
No faltaron los detractores que afirman que se trata de fotos trucadas, con sistemas de edición al alcance de todos.
Verdad o no, la imagen de una nena sobre una de las paredes del despacho correspondiente a una de las defensorías de menores, ubicada en el segundo piso, fue tomada por un magistrado que pidió estricta reserva en su identidad, en pleno día y en momentos en que en esa dependencia se llevaba adelante un trámite de rutina.
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Como se ve en la fotografía que publica este jueves el diario El Tribuno de Salta, sobre la pared a un costado de uno de los empleados administrativos del Poder Judicial que en el momento de la toma levanta su mano derecha, aparece la imagen de una nena de unos cinco o seis años, de cabello más bien largo y de flequillo.
Se trata de una imagen muy similar a la de la semana anterior, que en horas de la noche había sido captada por el teléfono celular de uno de los miembros de la seguridad privada que prestan servicios en el complejo ubicado en la zona sudeste de la ciudad.
Los comentarios sobre estas imágenes tan extrañas son permanentes en el complejo judicial de Tartagal, a la que se suma el testimonio de quienes dicen escuchar ruidos, propios de las actividades que se desarrollan durante la jornada laboral pero que se producen cuando el edificio está prácticamente desierto, y que causan temor sobre todo en el personal que tiene a su cargo la vigilancia del edificio durante las horas de la noche.
Ruidos en el subsuelo.
Un magistrado que registró la imagen de una nena pequeña como “dibujada” en la pared de la defensoría oficial que funciona en el segundo piso señaló que “la gente de seguridad tiene temor y desde hace varios meses que me comentan que escuchan ruidos muy extraños. Según me confiaron, desde hace semanas que en la noche no bajan al subsuelo, donde funciona una dependencia de la alcaidía, porque ahí los sonidos, que no tienen ninguna lógica, son mucho peores”.
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En ese sector del edificio son alojados los detenidos hasta el momento de prestar declaración, y una vez terminado ese trámite son devueltos a la unidad carcelaria o a la dependencia policial o del servicio penitenciario donde estén alojados, esperando que su situación procesal se resuelva.
Pero por lógica en las horas de la noche no queda ningún detenido ni personal que los traslada.
El magistrado relató que dos de los trabajadores de la empresa de seguridad privada ya se dieron un buen susto y un tercero, un hombre muy serio que tenía pudor de contar lo que le había sucedido pero que a la vez necesitaba desahogarse, “me confió que lo que le sucedió lo dejó bastante impactado”.
Voces de niños.
“Una noche que hacía un recorrido por el subsuelo escucho que dos personas hablaban; me decía que eran voces de niños, no eran mayores. Se sorprendió pero eran tan claras las voces que escuchaba que fue directo al lugar del que provenían con el grabador del teléfono encendido, porque supuso que algunos niños habían logrado burlar la seguridad e ingresaron al edificio; pero no había nadie, algo lógico porque eran las dos de la madrugada”, contó.
“Me dijo que se asustó tanto que salió corriendo y que después, con mucho miedo reprodujo lo que había grabado con el teléfono; me asegura que efectivamente se escuchaban las voces de nenes. Pero le causó tanto miedo lo que había grabado que decidió borrarlo. Cuando hablé con él estaba bastante asustado”, confió el magistrado. (NA)

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