Forjador de ilusiones

El trabajo de herrería requiere precisión y perfil estructurado, pero Leandro Eyheramonho busca salir de las etiquetas y desde su taller de “Pampa Diseño” construye muebles y objetos de decoración con inspiración artística.
“Si no estudiás, trabajás”. La frase, corta y contundente, fue disparada sin posibilidad de réplica. No hubo demasiado margen a otro camino así que el taller de motos fue la salida más a mano para una elección que ya estaba tomada. Leandro había estado un año en el colegio de la entonces ENET y decidió que alejarse de las aulas y los libros era lo mejor. O al menos lo que quería en ese momento.
“Mi viejo tenía el taller así que entré derecho a trabajar. Mientras tanto hice el curso de tornería en la ENET durante dos años. Mi abuelo, Raúl Eyheramonho, también preparaba motos así que la cosa venía de familia, pero a mí no me enganchó. Pero sí me gustaba la herrería”, recordó Leandro sobre su vinculación adolescente con quien lo acompaña hasta hoy. Y parece que por mucho tiempo más, aunque como toda pareja con distintos momentos, idas y vueltas, y nuevos proyectos.
Leandro Eyheramonho tiene 37 años y todos los días abre su taller de la calle Pío XII para darle vida a “Pampa Diseño”, el lugar donde el hierro domina la escena en medio de soldadoras, escuadras, taladros y amoladoras.
“Terminé el curso de tornería y mi profesor David Martínez me dio la chance de trabajar. Tenía 16 años y arranqué. Tiempo después entré a Metal Pampa, una empresa que después se instaló en Puerto Madryn. Ahí hice herrería de obra, metalúrgica. Construía silos, comederos, de todo”, señaló Leandro, que nació en Ituzaingó, en el conurbano bonaerense, pero vive en Santa Rosa desde los 3 años, cuando se mudó con sus padres.
Emprendedor.
La experiencia adquirida en la fábrica lo empujó a tomar otra decisión clave: independizarse. Un crédito del Ministerio de la Producción de la provincia en el final de la tumultuosa década de los ’90 le dio la chance de poner primera en su emprendimiento. Una ilusión que se derrumbó apenas iniciada.
“Compré herramientas para arrancar solo. Mi idea era hacer muebles de herrería, pero vino la debacle del país en el 2001, había sido papá y no la pude aguantar. Surgió un trabajo de empleado y la necesidad me ganó, así que volví a una herrería. Estuve hasta 2007, cuando me rearmé y pude arrancar de nuevo. Encaré directamente con la herrería de obra, que es lo que más conocía y lo más seguro”.
Con el tiempo “Pampa Diseño” se afianzó y se ganó su lugar entre una clientela siempre exigente. Pero el espíritu inquieto de Leandro lo motivó a otra búsqueda, a ir por algo más personal. De su sello.
“La herrería de obra es segura y siempre hay trabajo, pero me gusta hacer muebles y objetos de diseño y decoración, y eso es a lo que apunto. El mercado en Santa Rosa se está abriendo hace poco, antes no había mucho y los precios por ahí no son baratos. Mi proyecto es vivir de la producción, enfocarme en eso y vivir de lo que hago. La herrería de obra es como cualquier oficio, y yo empecé temprano y quiero que termine temprano”, dice convencido sobre un libro que ya completó todos los capítulos.
Para dar otro paso en ese proyecto trabaja hacia una mudanza que considera vital: dejar el alquiler en el galpón que hoy ocupa y mudarse al taller que construye junto a su casa.
“Mi idea es ofertar más estos productos que son artísticos, que la gente venga a mi taller o a mi negocio y pida lo que hago, cosas que tengan mi sello. Me gusta el diseño industrial, sé que lo que hago gusta y que se puede vivir de la producción. Para eso necesito tener stock y salir a otros lugares, apunto a que la clientela valore lo que es mi creación”, describió Leandro que muestra y oferta sus innovaciones a través del perfil de Facebook de “Pampa Diseño”.
Inspiración.
Uno de esos productos que realiza son las sillas Acapulco, esas estructuras de acero e hilo plástico que son un ícono del arte y diseño popular en México y que se extendieron a todo el mundo. “Construir esas sillas u otras cosas te da un aire renovador, salís de la estructura de los trabajos clásicos de herrería. Te motiva”, comentó quien desde el año pasado sumó a su agenda otra actividad que le genera satisfacción personal.
“Llevo adelante un taller de herrería dentro del programa Inaum. Presenté un proyecto después de una suplencia docente que hice en los talleres de Formación Profesional en la EPET. Puse a disposición mi lugar de trabajo hasta tanto se compraran las herramientas, así que el año pasado venían los chicos junto con sus acompañantes y les daba clases. Por suerte este año ya tenemos un lugar físico para herrería y carpintería. Junto a otros conocidos tenemos la idea de formar una Escuela de Oficios, juntar unas diez profesiones (plomería, carpintería, herrería, tornería, electricidad, etc.) y que tenga una salida laboral rápida, que es lo que necesitan los jóvenes”, explicó Leandro, que está en pareja con Natalia Dittler, una musa que lo lleva por los lugares inexplorados de un oficio que no siempre se asocia con la inspiración.
“Natalia es profesora de Arte y Cerámica y con ella salí de la estructura, o al menos lo intento…” se ríe Leandro. “Yo no me considero un artista, me considero bueno en mi oficio, recién ahora estoy descubriendo esa veta artística. Me cuesta mucho salir de la estructura, la herrería, y la metalúrgica es muy cuadrada porque son cosas que no pueden quedar mal. Ella trabaja con la cerámica y eso está muy bueno para buscar cosas en la decoración y lo artístico”, remarca convencido de su nueva etapa: “La herrería de obra cumplió su ciclo para mí. Ahora recorro el

Un descenso que se nota
El rubro de la construcción es un termómetro de la economía, tanto a nivel nacional como local. Y en ese sentido (como en otros) no son épocas alentadoras. “Cuando se cortó el plan Procrear se notó mucho. En los últimos años venían tres o cuatro casas nuevas con toda la herrería para hacer, pero ya el año pasado el panorama cambió rotundamente. Hubo un freno porque la construcción implica todo un montón de gente trabajando alrededor, en los distintos oficios. Y la herrería es uno de ellos”, describió Leandro.