General Pico: condenan a un sindicalista que contactó a una nena por Facebook y abusó de ella

El juez de audiencia de General Pico, Carlos Pellegrino, condenó hoy a cuatro años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo a Hernán Murray de 37 años -referente del Sindicato Unico de Trabajadores Privados de la Libertad Ambulatoria- por ser autor de los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante, coacción y tenencia de arma de fuego. La víctima del hecho fue una niña de 13 años.
La resolución de Pellegrino se dio en el marco de un juicio abreviado convenido entre el fiscal Luciano Rebechi, el defensor particular y el propio imputado, quien admitió la autoría de los hechos.
Se demostró que el imputado besó y tocó de manera “impúdica y libidinosa” a la menor de 13 años e insistió en mantener relaciones sexuales. Ello ocurrió un día de abril de este año a la noche, luego de contactarla por Facebook y pasarla a buscar con su auto.
Inmediatamente después el acusado llevó a la víctima a su casa y volvió a “manosearla”. Ella le pidió que parara y él fue a buscar el auto. En esas circunstancias observó que el padre de la menor llegaba a la vivienda, por lo que regresó “precipitadamente” y “obligó a la menor a esconderse en el baño y la amenazó coactivamente a que no dijera nada porque le dijo que tenía muchas armas, había matado mucha gente y no quería volver a hacer cosas malas”. Posteriormente, la niña se fue por la puerta trasera y se escondió en una casa abandonada que estaba a escasos metros de allí.
Otro hecho que se le comprobó al sindicalista fue ocurrió el 23 de febrero pasado. En esa causa se probó que tenía en su poder, en su domicilio, “un arma de fuego tipo pistola, marca Bersa, calibre 22” y que, al ser secuestrada, contenía una bala en su recámara y cinco en su cargador colocado.
El imputado reconoció la autoría de los ilícitos investigados, siendo tal confesión válida como elemento de prueba.
“El aprovechamiento de la minoridad de la víctima permitió ganar su confianza y acceder al encuentro, donde cometió el abuso sexual descripto, consistente en tocamientos impúdicos, excediendo la figura básica del abuso sexual simple”, expresó Pellegrino.
Por último, el juez manifestó que “la edad de la víctima al momento del hecho impedía el otorgamiento de cualquier consentimiento, circunstancia conocida y aprovechada por el victimario. En forma posterior, y ante el temor de resultar descubierto en su conducta, amenazó a su víctima haciendo alarde de sus antecedentes y la tenencia de armas, a fin de impedirle que contara lo sucedido, causando el temor referenciado por los padres y profesionales que la asistieron, configurando de esta manera el delito de coacción”.

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