Guns N’ Roses en Rosario. Videos

A 23 años de su anterior show en el país, que se dio en el marco de dos visitas muy cercanas en el tiempo, que generaron polémicas absurdas en los medios de comunicación y que coincidieron con la última presentación de la banda con una de sus formaciones más recordadas, el legendario grupo californiano Guns N’ Roses ofreció anoche un concierto en Rosario y se prepara para sus recitales del viernes y el sábado en el Estadio River Plate, de esta ciudad.
El regreso del grupo, al que en su momento el propio presidente Carlos Menem trató públicamente de “forajidos”, se produce en el año en que sus líderes, el cantante Axl Rose y el guitarrista Slash, decidieron firmar la paz y encarar una nueva etapa juntos, a la que se sumó el histórico bajista Duff McKagan y el tecladista Dizzy Reed.
Sin embargo, esta tercera visita de la banda al país se da en un contexto muy diferente al de las actuaciones de diciembre de 1992 y julio de 1993, cuando Guns N’ Roses era considerada por los sectores más conservadores de la sociedad como “una amenaza pública”, un mote que en su momento también recayó en grupos como The Rolling Stones, en los ’60; Sex Pistols, en los ’70; o Marilyn Manson, en los ’90.

La presentación de anoche, en un marco festivo ante unas 30 mil personas que se congregaron en el Gigante de Arroyito, y la expectativa retro generada en los fans que esperan ver al grupo este fin de semana en River dan cuenta de ello.
Cabe recordar los ribetes absurdos, con tintes chauvinistas, que alcanzaron algunas polémicas generadas desde los medios de comunicación, con historias míticas en torno al desprecio de los músicos por nuestro país, como la leyenda sobre la quema de banderas argentinas o de las improbables declaraciones atribuidas a Axl Rose acerca de que iba a prender fuego las botas con las que pisaba suelo argentino.
En el plano concreto, aquellas visitas de Guns N’ Roses se encontraron rodeadas del suicidio de una adolescente, tras una discusión con los padres que no la dejaban ir al recital; un allanamiento antidrogas en las habitaciones del hotel en donde se hospedaba el grupo, que “paralizó” de miedo por un rato al productor local Daniel Grinbank -de acuerdo a sus propias declaraciones- ; y la mencionada crítica pública por parte del que era presidente de la Nación.
Obviamente, los shows brindados por la banda echaron por tierra con todas las habladurías previas, en contundentes performances en donde el grupo mostró un profesionalismo casi inédito y una gran conexión con el público.
Esta vez, Guns N’ Roses llega como una leyenda que busca revancha tras varios años de desencuentros entre sus miembros, motivo por el cual se puede hablar de una reunión del grupo, a pesar de que como banda nunca dejó de existir, debido a que Rose se ocupó de rodearse de músicos que le permitieran seguir con esta aventura.
Con el agregado del guitarrista rítmico Richard Fortus, el baterista Frank Ferrer y la tecladista Melissa Reese, el grupo revivió su magia anoche en Rosario, con clásicos como “Welcome to the jungle”, “Patience”, “Used to love her”, “November rain”, “Paradise City” y “Sweet child of mine”, entre otros, en una actuación de alrededor de dos horas y media de duración.
Formada a mediados de los ’80 de la fusión de dos grupos, L.A. Guns (que más adelante se rearmó y continuó su carrera) y Hollywood Rose, la banda californiana fue parte del movimiento Glam Metal que dominaba la escena por aquellos años.
Sin embargo, el grupo no se contentó con convertirse en el último grito de esta moda y forjó una personalidad propia a partir del particular sonido de la guitarra Les Paul de Slash y los inconfundibles alaridos de Axl Rose, en composiciones que rescataban el aspecto melódico y la potencia del heavy metal tradicional.
Pero más allá de estas virtudes musicales, los miembros del grupo que en su etapa más popular presentaba a Rose, Slash, McKagan, el guitarrista Izzy Stradlin, luego reemplazado por Gilby Clarke, y el baterista Steve Adler, reemplazado por Matt Sorum, también se hicieron famosos por sus andanzas debajo del escenario, con lo cual alimentaron la fama de “banda peligrosa”.
Lo cierto es que los excesos también minaron la carrera de Guns N’ Roses, que prácticamente se desintegró luego de su actuación de 1993 en Buenos Aires, a raíz de constantes peleas y malhumores por comportamientos erráticos, sobre todo por parte de Axl Rose.
Mientras el cantante siguió adelante con otros músicos en el proyecto, el sentir de los fans era que Guns N’ Roses ya no existía y, además, estaba la sensación de que el reencuentro sería imposible por la hostil relación entre el vocalista y Slash.
Ambos músicos juraron públicamente que no volverían a tocar juntos y se dedicaron picantes frases en donde no había lugar para reconciliaciones, hasta que en los primeros meses de este año se anunció lo que nadie creía posible.
En este contexto, la nueva visita al país los muestra como esos clásicos a los que los fans esperaron durante muchos años para volver a ver o, en el caso de los más jóvenes, hacerlo por primera vez. (Télam)

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