Hugh Grant deslumbra en San Sebastián

El célebre actor británico, Hugh Grant, recordado por sus papeles en comedias románticas como “Notting Hill” y “el Diario de Bridget Jones”, seduce a todos en el Festival de Cine de San Sebastián, donde brilla con su papel en “Florence Foster Jenkins”, una película de Stephen Frears donde encarna al esposo y colaborador de “la mejor peor de todas” cantantes de ópera de la historia de Nueva York.
La película participa de la sección Perlas del festival donostiarra y está protagonizada por una admirable Meryl Streep, que encarna a Florence, una legendaria millonaria neoyorquina que perseguía el sueño de convertirse en una gran cantante de ópera y que, a pesar de ser muy mala cantante, estaba rodeada por amigos y familiares que le ocultaban la verdad y la apoyaban a continuar.

Sinceridad.
Elegante, agradable, aunque muy escueto en sus respuestas, Grant encarna el personaje de Clair Bayfield, el esposo y manager de Florence, para lo cual realizó –por primera vez en su carrera, según reconoció luego- una investigación previa en la que viajó a Nueva York para leer las cartas y los diarios de ese hombre.
“Leí sus recuerdos y me sorprendió que durante toda su vida y hasta la muerte de Florence, debajo de ese señor tan bien vestido lo que había era un mal actor sin trabajo que pedía sin éxito pequeños papeles en obras de teatro”, recordó en una rueda de prensa a la que asistieron Télam y otros medios de prensa locales e internacionales.
En relación a la burbuja de engaños que su personaje y otros colaboradores crearon para proteger a la cantante, Grant sostuvo: “En su lugar hubiera hecho lo mismo, la mentira a veces es importante. Es interesante que las cosas sean auténticas, pero la sinceridad está sobrevalorada y puede convertirse en algo falso y aburrido, y los humanos ya somos capaces de adivinar lo que es falso y lo que no”.
El galán británico, a quien –quizás por decoro- nadie preguntó por el escándalo sexual que lo tuvo como protagonista años atrás, valoró haberse puesto a las órdenes del cineasta Stephen Frears por primera vez, y comparó la experiencia con la que tuvo con el estadounidense Woody Allen en “Ladrones de medio pelo” (2000).