Impactante testimonio de un sicario que acusa al presidente filipino de ordenar asesinatos

Un sicario acusó hoy en el Senado filipino al presidente del país, Rodrigo Duterte, de haber ordenado varios asesinatos y atentados en mezquitas cuando era el alcalde de la ciudad sureña de Davao, cargo que ejerció durante más de dos décadas.
“Nuestro trabajo era matar a criminales como traficantes de droga, violadores y ladrones”, dijo en una sesión televisada el filipino Edgar Matobato, un asesino confeso y supuesto ex miembro de un grupo de tareas que operaba bajo las órdenes directas de Duterte.
Matobato afirmó haber participado en unos 50 asesinatos como miembro de los llamados “Escuadrones de la Muerte de Davao” y añadió que Duterte también les ordenó que secuestraran y mataran a algunos de sus rivales y enemigos, según informó la agencia de noticias EFE.
Entre otros crímenes, Motobato mencionó ante los legisladores el de cuatro miembros del bando de Prospero Nograles, un político que disputaba a Duterte la alcaldía de Davao.
“Los estrangulamos. Les abrimos las tripas, cargamos sus cadáveres en un barco y los echamos al mar”, relató Matobato.
El testimonio de este sicario confeso se enmarca en la investigación que el Senado lleva a cabo sobre las ejecuciones extrajudiciales ocurridas en Filipinas dentro de la campaña contra las drogas que lanzó Duterte cuando comenzó su mandato, el 30 de junio de 2016.
Al margen de su campaña represiva, Duterte ganó fama mundial recientemente por haber calificado de “hijo de puta” a su par estadounidense Barack Obama luego de que éste criticara su combate contra las drogas. El mismo insulto había dirigido contra el papa Francisco mientras era alcalde de Davao. 
Las declaraciones de Matobato tienen grandes coincidencias con acusaciones realizadas desde hace años por organizaciones internacionales, entre ellas Human Rights Watch, sobre el periodo de Duterte al frente de Davao.
“Para Rodrigo Duterte, los brutales ‘Escuadrones de la Muerte’ que se han cobrado la vida de más de 1.000 personas mientras él ocupaba el puesto de alcalde de Davao no son un problema. Son una plataforma política”, dijo Human Rights Watch (HRW) en una de las muchas denuncias que hizo durante años.
Matobato también afirmó que “Duterte dio la orden de matar a musulmanes en las mezquitas” en 1993, después de la explosión de una bomba en la catedral de la ciudad.
El sicario incluso inculpó a Paolo Duterte, el primogénito del presidente, y lo calificó de drogadicto, una acusación polémica dada la campaña contra la droga que dirige su padre y que causó la muerte de casi 3.500 supuestos narcotraficantes y drogadictos.
El secretario de comunicaciones de la Presidencia de Filipinas, Martin Andanar, rechazó las acusaciones y aseguró que el jefe del Estado “no sería capaz de ordenar” el ataque a mezquitas y musulmanes.
Duterte no hizo comentario alguno sobre la comparecencia de Matobato en su primer discurso público, pronunciado hoy durante una visita a un campamento militar en la provincia de Bulacan, cerca de Manila.
Duterte calificó en numerosas ocasiones la muerte de criminales en Davao como un método “muy efectivo” para reducir la tasa de delincuencia, una de las más altas del país cuando él llegó a la alcaldía, en 1988.
“Ahora somos la novena ciudad más segura del mundo. ¿Cómo creen que lo hice?. Los maté a todos”, ha dicho Duterte numerosas veces.
Casi 3.500 supuestos narcotraficantes y drogadictos murieron desde que Duterte empezó a gobernar: cerca de 1.500 en operaciones policiales y el resto a manos de grupos de “vigilantes”, según datos de la policía. (Télam)