Investigadores abrieron la tumba de Jesús

Científicos de diferentes países del mundo abrieron, por primera vez en siglos, la tumba de Jésus y la información, confirmada por la National Geographic Society, recorre el mundo a través de las cámaras de los expertos. El equipo de profesionales está comandado por la griega Antonia Moropoulou que empezó por retirar las cinchas de hierro que pusieron los británicos en 1934 para reforzarlo.
La tumba está en la Iglesia del Santo Sepulcro, ciudad vieja de Jerusalén, cubierta por una capa de mármol desde el año 1555. Pero ¿cuál fue el objetivo de este trabajo? Llegar a la roca original en la que, según la tradición, se colocó el cuerpo de Cristo.
Se trata, en realidad, de parte de un proyecto mayor de renovación histórica para reforzar y preservar el edículo, una pequeña estructura puesta como protección. Esta es la atracción principal de una de las iglesias más importantes para el cristianismo y lugar sagrado de varias religiones entre ellas la católica apostólica, la iglesia greco-ortodoxa, y venerados también por los cristianos armenios y coptos.
El arqueólogo de la National Geographic Society, Fredrik Hiebert, anticipó que será un trabajo científico largo pero podrán ver finalmente la superficie de la roca original en la que, según la tradición, se colocó el cuerpo de Cristo.
Mármol retirado.
Hiebert afirmó que el revestimiento de mármol de la tumba fue retirado. “Nos sorprendió por la cantidad de material de relleno debajo de ella”, reconoció. Todo este trabajo quedó registrado por las cámaras del National Geographic que por estos días están grabando los trabajos de restauración que se realizan en ese lugar sagrado para miles de millones de personas.
Según el diario español El País, las partes implicadas en la restauración de la tumba ya dieron el visto bueno para que se abra una ventana en el frente de la sepultura y se pueda observar, en adelante, la roca original a través de un cristal. Esto todavía no ha sido confirmado oficialmente.

Cerrado desde 1555.
Según la tradición cristiana, el cuerpo de Jesús fue colocado en un nicho excavado en la ladera de una cueva de piedra caliza tras su crucifixión por los romanos en el año 30 o 33. La creencia afirma que Cristo resucitó después de la muerte y que las mujeres que fueron a ungir su cuerpo, tres días después del entierro, indicaron que no encontraron restos.
En 1555, el franciscano Bonifacio de Ragusa, por entonces custodio de los Santos Lugares, logró que el gobernante de la zona, Solimán el Magnífico, le permitiera restaurar el edículo anterior, que databa de la época de las Cruzadas y se encontraba en un estado deplorable. Según las crónicas de la época, sobre la tumba se halló un trozo de madera envuelto en una tela con unas letras grabadas apenas legibles. De un pergamino que estaba junto a los restos de madera, pudieron extraer las palabras “Helena Magni”, inscripción que algunos interpretan como constancia de que es el lugar que señaló Helena de Constantinopla, la madre del emperador romano, en el año 326 como el sitio donde enterraron a Cristo.

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