“Me clavó el visto”, cuando la tecnología puede generar descontrol o potenciar las relaciones

"ME CLAVO EL VISTO": CUANDO LA TECNOLOGIA PUEDE GENERAR CONTROL, VIOLENCIA O POTENCIAR LAS RELACIONES

Tres investigadores del Conicet estudiaron la espera que se da en las personas durante una relación amorosa a través de las redes sociales como Facebook y Whatsapp. La ansiedad y el control, los principales síntomas.
El ser humano espera por todo y en todos los ámbitos. Espera para ser atendido en un consultorio. Espera en una larga cola mientras aguarda mantener una entrevista laboral. Espera mientras el tráfico está colapsado y, sin dudas, espera en el amor. Que una relación se concrete, que se vuelva a dar una nueva cita, que aparezca el amor de la vida. Estos acontecimientos que se dan en los ciudadanos derivaron en un trabajo de campo denominado “Me clavó el visto”, un estudio centrado en la influencia de las redes sociales, las aplicaciones y la nueva tecnología durante las relaciones amorosas.
Los investigadores del Conicet, Martín Boy, Maximiliano Marentes y Mariana Palumbo iniciaron un trabajo de campo que se basó en entrevistar a jóvenes heterosexuales para conocer sobre la espera en el amor, y problematiza las situaciones de espera “como una instancia donde se producen y reproducen situaciones de poder, de control o puede potenciar el amor”. El estudio abarcó la espera en la salud, en el trabajo y en el amor. Este último ítem fue indicador de que en las redes sociales es el principal lugar donde aparecen este tipo de esperas en relaciones erótico-afectivas, denominada en sentido amplio como “Amor 2.0”.

Ansiedad y control.
Respecto a este estudio, el licenciado en Sociología Martín Boy, dialogó con El Aire de la Mañana (Radio Noticias 99.5) y contó cómo se desarrolló este trabajo donde los jóvenes, varones y mujeres, relataron sobre las situaciones que surgen mientras uno espera una señal de amor que se debería dar en el momento justo para reconfirmar una relación amorosa. Una de las cuestiones que sostuvo Boy fue que en este tipo de vínculos “la ansiedad juega un papel primordial” y atraviesa no sólo los vínculos de amor, sino también las amistades y el trato laboral. Además aparece otro elemento, “control”. El querer controlar al otro por medio de las herramientas que prestan las redes sociales, como la ubicación de donde se escribe, si es desde un celular o computadora. Si la otra persona vio y leyó el mensaje enviado por medio de la doble tilde azul, el famoso “visto” de Whatsapp al que todos le temen.

Capacidad de ficción.
En las relaciones por medio de las redes se da lo que Boy denomina “capacidad de ficción”. “Uno tiende a ficcionalizar sobre la otra persona. Uno ficciona una situación. Por ejemplo, que no haya movimiento en el celular de la otra persona a las 3 de la mañana no significa que ya esté durmiendo, simplemente no está utilizando el celular”. Esta capacidad de ficcionar sobre lo que esté haciendo la persona en quien estamos interesados crea “un ánimo de control”, aunque en realidad “genera un descontrol”, porque “uno pierde la capacidad de desarrollar la vida de uno mismo. Porque la vida de uno termina centrada en la espera del otro”, sostuvo el investigador.

Construcción de un mundo.
Lo virtual genera una serie de expectativas que tras el encuentro “face to face” (cara a cara) puede derrumbarse, o no, la construcción de un mundo que uno mismo creó sobre esa relación virtual. Y hay un abanico de posibilidades de lo que pueda suceder luego de ese encuentro real. En este sentido, uno de los resultados del estudio fue que, en las relaciones por medio de las redes “se repiten un montón de prácticas que ya estaban en el cara a cara. Como los celos, la discriminación, la posesión. Hay como una tensión entre lo nuevo y lo viejo, pero que se juntan”, sostuvo Boy y agregó que “las redes sociales son súper potentes, son un actor más que habilitan cierto tipo de contactos, pero por otro lado es un vehículo donde las personas pueden canalizar ciertas intenciones, como seducir a una persona”. El estudio arrojó además que, las redes sociales potencian la idealización sobre la otra persona a tal punto que “la gente la pasa mal. No pueden estudiar, pierden peso, entre otras cosas”.
En cuanto a la construcción de vínculos, el entrevistado argumentó que “en esta idealización en torno a un amor, que en realidad es una relación virtual, el otro no está obligado a darnos prueba de amor permanentemente, tiene derecho a no contestar y a no estar siempre pendiente de lo que uno necesita”. Una de las conclusiones en torno a esto fue que antes, con la ausencia de las redes sociales, “había más paciencia, se esperaba el tiempo necesario y era más difícil estar sobre el otro”, mientras que ahora, con las tecnologías, “las esperas ya no concilian con la idea de tiempos largos, y la necesidad de inmediatez genera escenas de conflicto, discusión, ira, bronca, hasta desamor”.

ENTREVISTA CON MARTÍN BOY, LICENCIADO EN SOCIOLOGÍA