La caza también es cosa de mujeres

Mario Vega – Si algo no podrá negarse es que la mujer en nuestra sociedad, ha ganado espacios hasta ponerse al lado del hombre: Griselda fue boxeadora, juega hockey, y tiene especial pasión por la caza deportiva.
La prestigiosa revista deportiva “Weekend” contiene en su último número una nota que refiere a La Pampa. Más precisamente en el sector que dedica a la Caza Deportiva, hay una entrevista a Griselda Estella. ¿Quién es ella? Se trata de una mujer que hace algunos años, más precisamente allá por 2009, apareció en estas páginas contando su historia de vida.
Hija del que fue, quizás, el mejor jugador de fútbol nacido en estas tierras, que supo vestir las casacas de Argentino FBC, All Boys y los seleccionados de la Liga Cultural, -y que no fue otro que Félix Omar Villalba, “El Gato”, fallecido hace algunos años-, hoy “La Turca”, como se la conoce, está dedicada entre otras cosas a desempeñarse como guía de caza profesional, y además participa en torneos de Jabalí al Acecho, en uno de los cuales recibió una distinción especial.

En una revista.
Mujer joven aún, pero abuela prematura, Griselda no cabe en sí de alegría porque la prestigiosa revista “Weekend” la destacó en una entrevista a doble página, en la que se ven varias fotos que la muestran en la tarea que más le gusta: cazando. El periodista Pablo Crespo, autor de la nota, entendió que era noticia y le realizó la entrevista que aparece en el último número, que sale precisamente esta semana.
Es una persona hiperactiva, que desarrolló cuanta actividad deportiva pudo, que empezó volcada al sóftbol en nuestra ciudad, para incursionar luego en el boxeo -en la provincia de Mendoza-, se anotó en alguna que otra competencia de atletismo, y últimamente se ha sumado al equipo de hockey de las “mamitas”, que practican en el Estadio Municipal. En algún momento también -como una forma de ganarse la vida- estuvo vinculada al automovilismo, oficiando de promotora en distintos autódromos.

Mamá y abuela joven.
Hoy, en una etapa de la vida en la que aún es joven, Griselda es abuela, y habla desde Mendoza. Mamá de cuatro hijos que viven en la provincia cuyana, fue a festejar el cumpleaños de su nieta mayor, Sofía, que cumple 10; en tanto la más pequeña, Victoria, tiene sólo 9 meses. Sus hijos son Pedro, quien trabaja en una bodega como supervisor; donde también se desempeña su hermano más chico, Pascual, que es operario en el fraccionamiento de uva. Sus hijas, en pareja, quienes le dieron sus nietas, son Daniela y Soledad.
La mujer cazadora no deja de expresar su alegría por la publicación de “Weekend”, que le podría permitir mayores posibilidades -a través de hacerse más conocida- como guía de caza profesional. “Mi aspiración es que me tengan en cuenta en la Provincia, en la Dirección de Turismo, porque conozco todo lo que tiene que ver con el campo… y por supuesto necesito trabajar”, pide.
Por su desempeño como guía en su Facebook tiene vinculación con otros cazadores de distintos lugares, como México, Perú, y otros países. “La verdad es que hay cazadores de todos lados con los que tengo permanente contacto, como la gente del Safari Club Argentino con sede en Buenos Aires”, agrega.

Lo que dice Weekend.
La revista que esta semana estará en los kioscos, refleja su historia en el mundo de la cinegética. Escrita por Pablo Crespo, el título -“Cazar es cosa de mujeres”-, anticipa los términos de la nota.
Textualmente la conocida publicación refiere lo siguiente en su introducción: “Si bien cada vez son más las mujeres que cazan, encontrar una guía profesional en tierras pampeanas es algo fuera de lo común. Una singular historia de vida”.
Y la nota señala exactamente lo siguiente:
“¡Pucha!, me cambió el viento justo cuando estaban bajando’, o ‘esperé que me diera tiro y le apunté al cogote’, son frases oídas cientos de veces en reunión de cazadores, pero sin duda resultan extrañas en boca de una mujer. Tan extraño como que ella sea una guía de caza profesional.
Griselda Estella es una pampeana cuya vida ha sido motivo de una interesante nota publicada por el diario LA ARENA, de Santa Rosa, en la edición del 9 de septiembre de 2009. El matutino la tituló ‘Una mujer en busca de su destino’.
Y fue precisamente en esa búsqueda que ‘hunter greyz’ -como se la conoce- emigró hace algunos años a la provincia de Mendoza. Fue allí que transitando por la calle, un cartel que anunciaba “boxeo femenino” llamó su atención y la animó a probar suerte en el cuadrilátero. Poco tiempo pasó hasta que comenzó a entrenar, y luego de veinte peleas, obtuvo los ‘Guantes de Oro’ de la Federación Mendocina de Box.

Pasión por los deportes, y la caza.
En la necesidad de mantener a su familia ante una separación -es madre de cuatro hijos- también fue moza, chofer, telefonista en un estudio jurídico, vendió empanadas y -gracias a su atractiva figura- odalisca y promotora en las carreras automovilísticas de Top Race.
Pero -nos confiesa-, su gran pasión fue y será la caza. Ante nuestra pregunta sobre cuando nació ese fervor, nos comenta que desde muy chica, acompañaba en su provincia natal a su tío a ‘buscar carne’. Y agrega: ‘Lo nuestro no era deporte, se cazaba para comer’.
Las vueltas de la vida, la nostalgia por su tierra y la necesidad de encontrar un nuevo trabajo, la llevó de regreso a La Pampa. Allí fue donde la noticia de que un coto de caza de Quehué buscaba empleada le hizo renacer las esperanzas de trabajar en lo que le gusta, pero… era para la cocina. Igual aceptó el empleo y, poco a poco, se fue interiorizando del manejo profesional de ese tipo de emprendimientos. En el lugar, al ver sus conocimientos en las actividades cinegéticas, le permitieron paulatinamente interactuar con el guía del coto.

Más conocimientos.
Mujer luchadora nata, se inscribió en los cursos de guía de caza mayor que imparte la provincia, para así rendir su examen y obtener su matrícula profesional. Dispuesta a perfeccionarse al máximo, terminó su secundario y actualmente está estudiando inglés, porque ‘es un idioma necesario en los cotos cuando vienen cazadores extranjeros. Soy una muy buena tiradora, sé rastrear un animal y no tengo problemas -después de cazar- en cuerear y despostar la pieza’, nos informa,
La pregunta obligada flota en el aire -Griselda ¿cómo reaccionan los hombres al encontrarse ante una bella mujer guía de caza?
-En general, con sorpresa al principio, pero se adaptan perfectamente y se comportan en forma muy respetuosa. Eso sí, muchos no le comentan a su esposa que los guiaba una mujer…”.
También nos cuenta que recibe el llamado de mujeres que -enteradas de su actividad- le solicitan que les enseñe a cazar.
“Si bien no son muchas mujeres cazadoras, las hay. Y personalmente conozco algunas excelentes. Pero una guía de caza profesional es, indudablemente, difícil de encontrar”.
Y tanta es su pasión por la caza mayor que se ha transformado en una asidua participante del Torneo de Jabalí al Acecho, que organiza anualmente el Club de Caza de Quehué, aportando con su presencia una nota de color al evento. Por lo tanto, tenga presente que su próxima salida de caza en La Pampa, su guía puede ser… una mujer”.

A la par del hombre… ¿o por encima?
Sí, en estos tiempos en que se habla de igualdad de derechos entre el hombre y la mujer, no es raro verlas irrumpir en las más diversas actividades. Y, cabe admitir, algunas lo hacen incluso mejor que los hombres. Se desempeñan en distintos escenarios, incursionan en el ámbito de la política -tuvimos una presidenta de la Nación, y hubo y hay gobernadoras, senadoras, diputadas, intendentas, etcétera-, y a casi nadie le resulta extraña ya esa circunstancia. Practican los deportes que les fueron habituales desde siempre -tenis, natación, cestobol, vóley…-, pero desde hace un tiempo también boxean, juegan al fútbol -algunas lo hacen bárbaro-, pero además sabemos ahora que son capaces de tirar como el mejor, y despostar a un animal con la habilidad del más baqueano. Griselda es un ejemplo de eso, y habrá otras… aunque una revista -y este diario- la muestren hoy como una cuestión excepcional…

De cacería… silencio en la noche.
Griselda Estella cuenta que “otras dos mujeres” también son guías de caza, y que “son buenas”. Recuerda muchas anécdotas, e historias mínimas que vivió en partidas de caza. “Una vez estábamos apostados con un cazador… no sé si saben cómo es un apostadero, pero es un lugar más vale chico, donde cada uno está con su sillita esperando la presa. La cuestión es que ese hombre, que no es de acá, hablaba y hablaba… hacía ruido, y obvio, no es lo que mejor cuando un cazador está al acecho…”, señala.
Agrega que en su vestimenta de cazadora nunca falta el cuchillo que lleva en su bota derecha -que le sirve para despostar a las presas-, y que en un momento el hombre -seguro “entusiasmado” en la conversación-, acercaba su sillita a la de la cazadora, que insistía en que no debían hacer ruido, y en un instante dado el hombre quedó mudo: “Saqué el cuchillo de la bota y se lo puse en la garganta… ‘si no te callás hasta aquí llegó mi cacería’, le dije enojada. Y no habló más hasta que se hizo de día… después nos hicimos amigos y ahora cuando llama de Buenos Aires nos reímos por ese momento. No, no creo que haya sido violencia de género al revés, sino una situación de un momento de una cacería”, se ríe con ganas con ese recuerdo.
Dice que le gusta más cazar jabalíes, y que en el caso de los ciervos le da “un poco de lástima… porque uno los agarra en plena brama”, explica. Últimamente ha participado de un torneo argentino, y estuvo cazando en la zona de Río Colorado, aunque reconoce que no le tocó lograr “ninguna pieza más o menos importante. Pero ya va a llegar”, se entusiasma.