La cocaína pasó escondida entre piedras y mármol

RUTA PAMPEANA DE LA DROGA

Después de que se incautaran dos mil kilos de cocaína en Bahía Blanca y Mendoza en uno de los operativos más importantes en la historia nacional del narcotráfico, los investigadores siguen recabando información para la causa y surgen detalles que tocan de cerca de los pampeanos. Ya era sabido -porque lo confirmó la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich- que la droga atravesó nuestra provincia por vía terrestre. Ahora se conoce -por un artículo publicado en La Nueva- que el cargamento podría haber pasado por La Pampa camuflado en camiones que transportaban mármol, cuarzo o piedras de distinto tipo, ya que a ese rubro se dedica la empresa cuyana Minerales Aconcagua.
La hipótesis de los pesquisas es la siguiente: los contrapesos (mal llamados bobinas) donde se encontró la droga llegaron a Buenos Aires por barco desde Europa y viajaron a Bahía Blanca por tierra. La cocaína se produjo en Bolivia, pasó a Chile e ingresó a la Argentina vía Mendoza.
Desde esa provincia habría sido enviada en camiones hasta la ciudad portuaria, no sin antes haber pasado inadvertida en los Puestos Camineros pampeanos.
La línea investigativa central supone que el cargamento debía salir hacia Canadá y/o España por el puerto de Campana. De ahí la intervención del juez federal de aquel distrito. Una de las preguntas aún sin respuesta es por qué, entonces, los contrapesos y la droga vinieron a Bahía Blanca para ser ensamblados.
No se descarta, e incluso lo mencionó Bullrich, que los estupefacientes pudieran tener al puerto local como vía de salida. Según informaron autoridades del Consorcio del Puerto, por la terminal local transitan unos 25.000 contenedores por año. Los controles se realizan de manera aleatoria y no se cuenta con escáneres ni otro tipo de tecnología de última generación.

Hablaron los detenidos.
El fin de semana el diario bahiense accedió a las declaraciones de las personas que permanecen detenidos por el caso, entre ellos, los hermanos Leandro, Gastón y Juan Ignacio Guasch. Los titulares del Grupo Guasch SRL, junto con el despachante de Aduana Damián Limanski (bahiense), están acusados de integrar la cadena que pretendía exportar esa cocaína a Canadá y España. Ellos reconocen haber tomado contacto con los mexicanos señalados de formar parte de un importante cártel de Michoacán, pero para operaciones que aparecían como legales.
Según Gastón Guasch, “el negocio de la compra y venta de bobinas de acero lo trajo Limanski, que tenía un conocido de Necochea, que precisaba comprar en el país y exportar bobinas de chapas de acero”. Ese conocido es Amílcar Martino, titular de Can Trade Connection Argentina. Dicha empresa, con casa central en Canadá y filial en México, está sospechada de ser una gran fachada para ocultar operaciones de narcotráfico internacional.

El contacto mexicano.
Los hermanos oriundos de Mayor Buratovich declararon que fueron contactados por el mexicano Rubén Luna, quien sería un alto directivo de Can Trade, y quien les solicitó que le importen por el puerto de Buenos Aires un contenedor que contenía seis contrapesos (los cuales luego fueron llamados bobinas, pese a que no lo son) para maquinaria petroleras. Luego, pidió dos contenedores con seis contrapesos más cada uno.
Desde Buenos Aires los contrapesos viajaron a Bahía Blanca luego de entrar al país por canal rojo, es decir, el control de máxima seguridad de la Aduana. Aquí ese material, cuyo destino último supuestamente iba a ser una petrolera, fue alojado en un galpón de los Guasch, en calle Indio al 1500.
“En diciembre de 2016 se presentó en Bahía Blanca Rubén Luna para ver nuestro galpón (..) y los 18 contrapesos para ‘máquinas petroleras’ -dice la causa al citar las declaraciones de Gastón Guasch–. Luna manifestó que iba a mandar a su gente para el montaje de las máquinas, porque aquí no tenían conocimiento del funcionamiento”.

Silenciosos obreros
En su declaración, Gastón Guasch sostuvo que los primeros días de enero de este año “llegaron cinco mexicanos para realizar el montaje, con herramientas propias y nuevas –soldadoras de alta tecnología, llaves de mano, pistolas para derretir plásticos, amoladoras, agujereadoras- y uno de ellos se hacía llamar Armando”.
Este, presunto líder del equipo, habría pedido trabajar de noche, sin cámaras de seguridad y únicamente con personal propio. Dijo Guasch que se negaron y por eso se produjo una serie de diferencias que los motivaron a pedir el retiro de los contrapesos de su galpón.
“Luna nos llamó y dijo que los mexicanos se sintieron maltratados e incómodos y que iban a retirar sus cosas, así que le dijimos que si retiraban los contrapesos tenían que ser facturados a alguna empresa argentina”, sostuvo Gastón Guasch.
Allí señaló a la empresa mendocina Minerales Aconcagua como responsable del retiro, propiedad de la familia Cuello. De acuerdo con la investigación y escuchas ya reveladas por “La Nueva”, los Cuello recibían instrucciones de los mexicanos radicados en nuestro país.
Desde el retiro de los contrapesos en enero, afirmaron los Guasch, no tuvieron más contacto con los mexicanos ni con el equipamiento.