La cuarta Expocytar fue la más numerosa

A pesar de las dificultades económicas, esta edición del encuentro de clubes de ciencia fue más numerosa que las anteriores. Una oportunidad para los chicos que disfrutan de conocer, descubrir y buscar soluciones.
Luego de tres días de intensa actividad, finalizó ayer por la tarde la cuarta edición de la Exposición de Ciencia y Tecnología de Argentina, Expocytar, la más concurrida de todas las ferias realizadas desde 2016. Varios trabajos fueron acreditados para participar de ferias internacionales, la mayoría de ellas en el extranjero.
La jornada de ayer representó la última oportunidad para que los jóvenes muestren sus trabajos a los interesados y a los evaluadores, primero por la mañana y luego por la tarde, hasta las 16.00, en que se produjo el cierre definitivo de la muestra.
Tras ello, los jóvenes tuvieron la oportunidad de pasear por el centro de Santa Rosa aprovechando la agradable tarde de ayer.
A las 20.00 tuvo lugar en el Aula Magna de la Universidad Nacional el acto formal de cierre de la exposición con la entrega de certificados y la acreditación de los trabajos para otras ferias.
Al igual que en ediciones anteriores, hubo muchos trabajos de nuestra provincia, otros llegados desde otras provincias, y varios desde el extranjero. Esta feria contó con la presencia de cinco delegaciones extranjeras.
Desde Cuchillo Co.
El colegio secundario ruralizado de Cuchillo Co se hizo prsente con un proyecto que comenzó hace poco para reciclar las botellas de plástico y darles un destino provechoso. Es la “Trituradora e Inyectora de Plástico” desarrollada por Maira Becerra y Marcelo Toledo con la coordinación de uno de los tutores del curso, Carlos Martel.
Los jóvenes empezaron a desarrollar esta idea después de ver la enorme cantidad de botellas vacías que quedaron tras la última Fiesta del Estudiante en la localidad.
“Nuestra idea fue reciclar esa gran cantidad de plástico, porque si pensamos en recolectarlas y venderlas, la cantidad no alcanza para costear el flete”, explicaron Maira y Marcelo. El proceso que concibieron consta de dos pasos: en el primero, triturar todo ese plástico y convertirlo en una material granular de tamaño fino, de unos milímetros de diámetro; después utilizar ese material como materia prima para generar productos plásticos. “Ahora estamos calibrando bien la inyectora de plástico, porque si nos pasamos de calor, el plástico se quema”, explicaron los alumnos.
“Cuando logremos el punto justo para derretir el plástico, vamos a tener la posibilidad de reciclar ese material y de hacer una enorme cantidad de cosas. Lo único que tenemos que hacer es conseguir los moldes donde volcar el plástico derretido”, acotaron.
Ladrillos de papel.
Una de las delegaciones más numerosas en esta Expocytar fue la Escuela Técnica 1 “Alfredo Materi”, de Diamante, Entre Ríos, que participó con varios trabajos.
Uno de ellos se llama “Cempel” y consiste en un material de construcción tipo ladrillo confeccionado con cemento portland y papel. Ayelén Giménez, Narella Montero y Micaela Martínez pensaron en esta alternativa pensando, al igual que muchos otros jóvenes, en la salud del ambiente e incluso de las mismas ciudades. En el caso de la planta de residuos de Diamante “se separan entre 3.000 y 4.000 kilos de papel y de cartón por día, y ese material no se aprovecha”, explicaron los estudiantes.
El ladrillo ecológico consiste en una mezcla de 600 gramos de papel y 700 gramos de cemento. Los chicos se tomaron el trabajo de someterlo a pruebas de resistencia y en todas ellas el producto salió airoso.
“Pensamos que este material se podría usar en viviendas sociales”, comentaron los autores, que destacaron que, a diferencia de los tradicionales, este ladrillo no necesita cocción, y ello es otro beneficio medioambiental.
Maples a granel.
Débora Bianchi y Laura Vera, también de la EPET 1 de Diamante, participaron con el trabajo “Panel Maple”, otro material de construcción, en este caso pensado como cerramiento de viviendas, tanto interior como exterior.
Las chicas pensaron este producto como forma de aprovechar la enorme cantidad de maples de huevos que hay en su localidad y en esta zona de la provincia, donde se encuentra el epicentro de la producción avícola del país.
El panel se forma con dos maples enfrentados entre sí y encajados; los espacios que quedan entre ellos actúan como aislantes térmicos y acústicos, y los hacen más livianos.
Los maples se colocan dentro de una estructura vertical formada pro una malla sima que a su vez se recubre con material metálico desplegable, que facilita la adhesión de la mezcla de cemento al panel. Por encima de esta superficie se hace el revoque tradicional: primero el grueso y luego el fino.
El producto final tiene unos 20 centímetros de espesor y funciona como un verdadero cerramiento interior, con prestaciones similares, o incluso mejores según los jóvenes, a los paneles de yeso.