La devastación en Haití retrasa la entrega de ayuda humanitaria

Helicópteros estadounidenses intensificaron este lunes la ayuda humanitaria en Haití, devastada tras el paso del huracán Matthew, pero el difícil acceso a las rutas y comunicaciones limitaron los esfuerzos causando protestas de vecinos que reclaman suministros.
Muchos haitianos están enfurecidos al ver que la situación no cambia, una semana después del devastador huracán que dejó centenares de muertos, casas y calles destruidas en la isla.
La Península Tiburón (suroeste) fue la zona que pagó el precio más alto, con ganado muerto, fuentes de agua sucias, y un puente fundamental que une la región con la capital derrumbado. Sus habitantes piden ayuda rápida.
“Por supuesto que entiendo la frustración”, dijo Jean-Luc Poncelet, representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Haití, recién llegado a las afueras de Jeremie, otra de las principales ciudades más afectadas. El impacto en el sur y oeste de la península fue “realmente catastrófico”, añadió.

Toneladas de ayudas.
En el aeropuerto, helicópteros militares estadounidenses descargaban ayuda humanitaria de su país para que sean almacenados por la ONU en Jeremie, antes de ser distribuidas por el sur.
Un funcionario del aeropuerto, que prefirió el anonimato porque no está autorizado a hablar con lo medios, dijo que estaban siendo descargadas unas 20 toneladas de provisiones que incluían lona, arroz, aceite de cocina y productos de higiene.
Añadió que 47 toneladas ya fueron ingresadas por helicópteros estadounidenses a Puerto Príncipe, la capital, en los dos días anteriores.
Pero llegar a las poblaciones necesitadas no es tarea fácil. En una carretera principal que cruza el centro montañoso de la península, residentes de algunas zonas afectadas apilaron árboles, rocas y otros restos de la tormenta para que la ayuda humanitaria no pase sin dejarles suministros.
“De hecho, hay bloqueos de calles y hemos podido discutir con la comunidad local” para que se permita el paso, dijo Poncelet.

Población ansiosa.
Una de las prioridades de la OMS es reportar el número de caos de cólera, una epidemia introducida en el país tras el terremoto de 2010 por cascos azules de la Misión de la ONU para la Estabilización de Haití (Minustah) y que amenaza con cobrar fuerza debido a los daños causados por Matthew.
Después de octubre de 2010, la epidemia de cólera dejó un saldo de cerca de 10.000 muertos en Haití, y más de 500 casos de contagio semanales. El país enfrentó la peor epidemia en la historia reciente a escala mundial.
Y ahora, desde que pasó Matthew, varias ciudades y pueblos anunciaron un aumento de casos de esta enfermedad. En Port Salut, una ciudad que quedó devastada en la península meridional, un hospital registró el domingo su primera muerte de cólera.
Sin embargo, “el número de casos de cólera es bajo”, aclaró Poncelet. Si bien se negó a dar cifras, habló de “decenas” de casos en la península.
Mientras un grupo intenta aún realizar una evaluación precisa de la situación de salud de los haitianos, se espera la llegada de más suministros para ser distribuidos rápidamente. “La gente está muy ansiosa”, agregó Poncelet.
“No han tenido ningún tipo de ayuda sistemática en los últimos días”, concluyó. (AFP)