La dura lucha de las mujeres para romper el “techo de cristal”

De cada diez directores en empresas multinacionales en Argentina, sólo dos son mujeres, que pueden ganar hasta un 33 por ciento menos que sus pares hombres, asegura un estudio.
“Hay muchos motivos por los que las mujeres se quedan en el camino hacia al ascenso, al fenómeno se le puso el nombre de ‘techo de cristal’ como metáfora de una barrera invisible que impide que las mujeres puedan ascender en sus profesiones”, indicó a Télam la economista Mercedes D’Alessandro, de Economía Femini(s)ta.
Y añadió: “En cierto modo pasa por preguntarse cómo es que mujeres calificadas (con estudios y experiencia) no pueden crecer a la par que sus colegas varones, con igual e incluso menor calificación que ellas”.
D’Alessandro, describió que “a lo largo de la historia se consideró que el rol de la mujer era estar en el hogar, acotada al ámbito de lo privado. Esto implicaba que eran muy pocas las mujeres que accedían a educación y prácticamente ninguna lograba acceder a un cargo público o tener un rol relevante en el mundo de los negocios”.
A nivel nacional, un informe realizado por la consultora Mercer sobre la base de una encuesta a unas 200 empresas multinacionales radicadas en el país, señaló que de 197 gerentes generales, sólo nueve son mujeres.
En un cuadro que analiza tres jerarquías de empleados (directores, gerentes y analistas), la consultora observó que el porcentaje de mujeres aumenta a medida que se desciende el cargo: el promedio de mujeres directoras es de 16 por ciento; el de gerentas es de 29,8, y analistas 44,8.
Sin embargo, la brecha salarial se mantiene en todos los cargos, siendo en los puestos de mayor rango donde más se observa: 12,4 por ciento en los puestos directivos; 7 por ciento en los gerenciales y 10 por ciento en los de analistas.
La mayor brecha se presenta en el ámbito bancario, donde las mujeres en puestos directivos presentan un salario un 33 por ciento inferior al de sus pares varones.
En el ámbito de las empresas energéticas, sólo el 3 por ciento de las directoras son mujeres, pero la brecha salarial se acorta al 11 por ciento.
“Si bien el desempeño no tiene género, y en este sentido si sos funcional y das resultados no importa si sos hombre o mujer, existe un gran sesgo machista en el mundo de los negocios, que es universal, y que está absolutamente naturalizado”, afirmó a Télam Gabriela Campodonico, gerenta de Gestión del Talento y People Caring de una empresa líder de telecomunicaciones.
Compodonico, quien tiene a su cargo tres gerencias, detalló que “en lo concreto, en el día a día, esto se traduce, por ejemplo, en que quedás afuera de los partidos de fútbol que se organizan y donde después se terminan tomando decisiones. O bien, si te venís vestida de tal manera estás provocando, o el rumor de que si llegaste a un lugar es porque estuviste con algún directivo. Esto nos hace tener que estar atentas a un sinfín de cosas, desde cómo nos vestimos hasta con quién nos reunimos, que no es privativo de este ámbito pero que sí lo atraviesa”.
“La diferencia en el acceso no se da por capacidad, eso es claro. Existen otros factores y la maternidad es uno de ellos. Dentro del funcionamiento de las empresas la presencia es importante porque se toman decisiones en forma constante, una maternidad que tiene mínimo tres meses de licencia, es disfuncional”.
Sobre los motivos de la brecha salarial, Campodonico ensayó algunas explicaciones nacidas de su experiencia: “cuando a un hombre vos le hacés una propuesta laboral, lo primero que pregunta es cuánto más va a ganar; la mujer, en cambio, está tan acostumbrada a la multitarea que lo deja en segundo plano, o bien se siente tan agradecida de esa oferta que ni siquiera plantea el tema”.
En esta lucha por “romper el techo de cristal”, la ejecutiva reconoció que “muchas veces las mujeres se masculinizan, tanto desde el aspecto físico como en la forma de ejercer el poder, es como si tuviéramos que demostrar que nosotras también podemos golpear la mesa, gritar, desvincular personal sin que nos tiemble el pulso; esto es un error porque se pierde la riqueza de la complementariedad”.
En 2014, un informe elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) denominado “Género en el trabajo. Brechas en el acceso a puestos de decisión”, arrojó que cada diez puestos gerenciales, sólo tres son ocupados por mujeres.
En el mismo informe, el PNUD indicaba que la mayoría de las directivas tiene hijos, pero unas pocas conviven con menores de seis años en el hogar (17,3 por ciento); en tanto más de la mitad (52 por ciento) de las mujeres con cargos directivos cursó estudios superiores o universitarios completos, mientras que sólo el 34 por ciento de los varones que ocupan esos mismos puestos fue a la universidad.
“Si bien el establecimiento de ‘cupos’ no es la solución definitiva para la discriminación, es claro que en un contexto como el actual son necesarios para permitir la mayor visibilidad de las mujeres capaces de ocuparlos”, sostuvo la economista D’Alessandro.
Y concluyó: “Otro punto fundamental es la reforma del sistema de licencias parentales. Hoy los padres tienen sólo dos días por el nacimiento de sus hijos. De esta forma, desde el Estado se refuerza la idea de que el rol del cuidado de los niños es tarea exclusiva de las madres, no sólo impidiendo a las mujeres con hijos desarrollar plenamente sus carreras sino también impidiendo al padre participar en la crianza del hijo”. (Télam)