La huella inmigratoria de una joven refugiada

Las sociedades más evolucionadas son aquellas que asumen un carácter diverso, que consideran las diferencias culturales en un marco de respeto y contención.
Nuestro país ha sido un ejemplo en materia de inmigración, incorporando a la vida colectiva a millones de personas de diferentes partes del mundo, en un contexto de solidaridad ciudadana, que nos ha enriquecido a lo largo de la historia.
Esa tradición de brazos abiertos es la que nos ha convertido en una Nación en la que la interculturalidad y el pluralismo han sido el basamento perfecto para el desarrollo individual y el avance en conjunto. Tenemos que preservar esos valores y ampliarlos. Encontrarnos unos con otros en clima de paz y sensibilidad es el desafío que viene.
Esa huella inmigratoria se traduce actualmente en otros hechos salientes. Prueba de ello, es la calurosa bienvenida que la provincia le ha dado por estos días a Haneen Nasser, la joven siria que escapó de la guerra y llegó a La Pampa, en su calidad de primera refugiada que logró tramitar su visa, en el marco del Programa Especial de Visado Humanitario para Extranjeros Afectados por el Conflicto en la República Siria. Paradoja del destino, su llegada se dio en las mismas horas en las que la provincia declaraba el Día de los Derechos Humanos.
Este hito colabora con la unión y la ampliación de nuestro ser nacional, tan amplio y diverso en su configuración. Y es, además, la confirmación que podemos generar vínculos profundos, abiertos al mundo, que nos enriquezcan y estimulen a una sociedad solidaria y pacífica. Es nuestra vocación avanzar en esta política de recepción de refugiados. El presidente ha sido muy claro al respecto. Queremos que la Argentina asista a quienes resultan desplazados por la guerra, corridos por la desesperación y por el riesgo.
Tenemos que seguir trabajando con el mismo criterio humano y sensible. Sabemos que los desafíos que asumimos son muy exigentes y reclaman más articulación con cada una de las provincias. Tenemos las herramientas para avanzar en ese sentido. Una de ellas, es el Consejo Federal de Derechos Humanos, que se reunirá por segunda vez en este año. Se hará en Tucumán, la semana entrante. Y será la oportunidad para seguir dialogando y buscando las soluciones para llevarles a los argentinos una vida mejor.

Por Claudio Avruj
Secretario de Derechos Humanos de la Nación.

Compartir