La obra “Casa Valentina” se presenta esta noche en el Teatro Español

LLEGA EL EXITO "CASA VALENTINA"

La obra saca a la luz una actividad poco conocida, casi oculta. Son hombres que encuentran satisfacción en el acto de vestirse de mujer. En la mayoría de los casos, el desconocimiento de estos seres se debe al prejuicio, tanto de la sociedad, como de ellos mismos.
Esta noche llegará el elenco de “Casa Valentina”, una obra escrita por Harvey Fierstein (autor de “La jaula de las locas”) y versionada por Fernando Masllorens y Federico González Del Pino. La puesta, que ya lleva un año y medio en cartel en Buenos Aires y Mar del Plata, cumplirá en Santa Rosa dos meses de gira nacional con un éxito rotundo. Los actores ofrecerán dos funciones en el Teatro Español (21 y 23.15 horas), para las que ya se encuentran casi agotadas las entradas.
LA ARENA pudo hablar con cuatro de los protagonistas de “Casa Valentina”, una obra que desde la comedia dramática, saca a la vista una temática casi desconocida: la existencia de los crossdresser (hombres que se visten de mujer). No se trata de homosexuales, ni de travestis ni de transexuales; sino de hombres heterosexuales, que encuentran placer, diversión o satisfacción en esa actividad.
El elenco está integrado por José María Muscari (actuación y dirección), Pepe Novoa, Diego Ramos, Mario Pasik, Fabián Vena, Boy Olmi, Roly Serrano, y la actuación especial de Cristina Alberó.
“Lo difícil de entender de la obra es que son hombres heterosexuales en su mayoría que gustan vestirse de mujer. A las travestis, a las transformistas, a las transexuales las ubicamos en algún lugar, pero a estos hombres no sabés donde ubicarlos. Porque es raro que tengan su mujer, aparezcan vestidos de mujer, y ni ellos mismos saben explicar qué les da, qué les produce”, expresó Diego Ramos, quien se mostró feliz por el éxito de la obra.
El actor aseguró que montar estos personajes fue un gran desafío. “Si me decís componé una mujer, algo voy a saber, tengo un referente de mujer, pero un hombre heterosexual qué siente, qué hace, qué le pasa vistiéndose de mujer, ese era el gran desafío”, aseguró. “Nosotros charlamos con muchos de ellos y hay muchos que son, en su aspecto de mujer, extremadamente femeninos y otros muy masculinos. Entonces a cada uno le vibra de un lugar diferente, es muy particular lo que sucede y es lo que jugamos nosotros también en la obra”.
Durante la puesta se generan momentos de alto voltaje de discusión, de tensión, y se ven aspectos muy femeninos, vestidos, pelucas, maquillaje, aros, anillos. “Sin embargo, son chabones discutiendo. Y de repente se recomponen y vuelven a ser señoras. Y no hay absolutamente nada sexual involucrado”, destacó Ramos.

Prejuicios.
La obra original estuvo situada en 1962, una época en que, por ejemplo, estaba penado por ley salir a la calle vestido de mujer. “La época igual no influye porque se sigue hablando de prejuicios, de cosas dolorosas, de pasiones o deseos no realizados y hasta el día de hoy sucede. Hay gente que se emociona mucho con la obra, por el hecho de que mucha gente puede llegar a tener algo oculto para su familia o incluso para él que no se lo permite ni entre cuatro paredes”.
Por su parte, Fabián Vena comentó que “los crossdressers son muy particulares porque no hay una actividad sexual en su búsqueda femenina, hay una complementación del propio género, son seres muy sensibles y demasiado modernos. Son tan valientes de llevar adelante su necesidad y su deseo, que es lo que más me atrajo de la obra, aquellas personas que se la juegan por su deseo a la hora de complementar lo que ellos necesitan”.

La cuarta pared.
Esa dimensión existente entre el escenario y el público (la cuarta pared en teatro) se quiebra en esta obra. El público se siente parte, se involucra con los personajes y muchos pueden sentirse identificados con sus miedos, sus prejuicios y sus deseos más profundos.
El personaje de Valentina, la dueña de casa donde se reúnen los crossdressers, está interpretado por Mario Pasik. “Está mi mujer, actuado por Cristina Alberó, y tienen conflictos de todo tipo, verdaderamente acá la gente se va a encontrar con un policial, con temas financieros y conyugales”, explicó. “Es muy raro el tema, es difícil de entender, incluso a ellos les resulta difícil explicar lo que les pasa. La construcción desde mi lado fue concentrarme lo que le pasaba y luego fui encontrando el modo. El vestuario te condiciona de una manera particular en cuanto a la manera de expresarlo”, detalló Pasik. “Es femenino pero es un hombre, entonces frente a determinadas cuestiones reacciona como hombre más allá del vestuario que lo cobija, que lo hace sentir cómodo”.
El actor concluyó en que la enseñanza de la obra es respetar al distinto. “Estamos en un momento donde los paradigmas de nuestra sociedad están en crisis, están cambiando, estamos yendo hacia otra manera, y la única cosa que hay que rescatar es que todo va hacia delante, nos guste o no. Uno tiene que hacer el trabajo de crecer en la aceptación. Hay cosas que uno tiene que aprender del otro y a respetarse de uno”.

Muscari, de la dirección al escenario.
José María Muscari comenzó dirigiendo “Casa Valentina”, y desde hace unas semanas se sube al escenario para interpretar el papel que dejó Nicolás Riera. “Mi experiencia es altamente positiva, fue singular guiar a estos actores a que cada uno de ellos encontrara la mujer que tiene adentro, para poder sacarla afuera. Fue un trabajo riquísimo y estuvo muy bueno. Ahora en esta nueva etapa redoblo la apuesta y además de dirigir me subo a escena para hacer uno de los personajes, que además tiene mil colores para hacer porque tiene emoción, reflexión, humor, sensibilidad”, comentó Muscari. “La verdad que Casa Valentina es un espectáculo angelado, hace un año y medio que el público le dijo ‘sí'”.
El personaje del actor y director es la debutante en este mundo del crossdresser, “es un hombre recién casado, heterosexual, que tuvo su primer acercamiento al crossdresser justamente en la noche de su casamiento cuando su mujer se fue a duchar y el se probó el vestido de novia; ahí descubrió esa especie de fascinación que tienen estos personajes con el mundo femenino”, explicó.
El reconocido director, que actualmente también compite como famoso en el programa Bailando por un sueño, aseguró que es complejo dirigir y actuar. “Creo que acepté porque la obra ya tiene más de un año y medio, entonces me puedo dar el lujo de estar adentro, más allá de que tengo un asistente de producción con quien comparamos de alguna manera su mirada con la mía y eso hace que el espectáculo pueda tener dinámica”.