La súper bomba mató a más de 90 yihadistas

Al menos 90 combatientes del grupo Estado Islámico (EI) murieron el pasado jueves en Afganistán por el lanzamiento de una bomba estadounidense, según un nuevo balance comunicado este sábado, mientras las fuerzas afganas proseguían sus operaciones contra los yihadistas.
El anterior balance era de 36 muertos entre los miembros del EI, después de que Estados Unidos utilizara su bomba no nuclear más potente para destruir una red de cuevas y túneles del grupo en la provincia oriental de Nangarhar.
Era la primera vez que la aviación estadounidense utilizaba en combate la GBU-4/B3, una bomba aérea de artillería masiva (MOAB), conocida como “la madre de todas las bombas”.
Esmail Shinwar, gobernador del distrito de Achin, bastión del EI en Nangarhar, aseguró que “al menos 92 combatientes de Dáesh (acrónimo árabe del EI) murieron” en el bombardeo. “Tres túneles en los que estaban los combatientes en el momento del ataque quedaron destruidos”.
La explosión no causó ninguna víctima entre los civiles y los militares, explicó. “Los civiles habían sido informados con antelación y pudieron huir de la región”, afirmó. Y agregó:”En estos momentos, los comandos afganos y las tropas extranjeras llevan a cabo una operación de limpieza en la zona”.
El portavoz del gobernador provincial, Attaulah Khogyani, informó por su parte de “90 combatientes de Dáesh abatidos” y confirmó a la AFP “una operación de limpieza realizada con éxito”.

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