La terapia fetiche de Phelps: el cupping

Después de aplicar un gel, la ventosa se clava en la piel y de inmediato se siente una fuerte succión en el brazo. El dolor crece y el moretón no tarda en formarse, aunque para tener uno de los numerosos círculos morados del nadador norteamericano Michael Phelps se necesita un buen tiempo más.
La figura del histórico medallista olímpico se agiganta a paso firme, mientras cosecha preseas en Río 2016. Pero los ojos del público en general son depositados, curiosamente, en las ventosas que tiene el norteamericano por una práctica “innovadora”.
“No es necesario hacer esto si no eres un atleta profesional”, comenta a dpa Keenan Robinson, el preparador físico del equipo estadounidense de natación, y retira de inmediato la ventosa para guardarla en un pequeño kit que se puede comprar por Amazon por 30 dólares.
El cupping, una terapia ancestral china que mejora la circulación sanguínea a través de unos masajes con ventosas, es el nuevo método de moda entre los nadadores en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.
La imagen de Phelps lleno de círculos morados en la espalda dio la vuelta al mundo, pero el astro estadounidense no es el único en recurrir al cupping. También aparecieron llenos de manchas circulares la nadadora lituana Ruta Meilutyte y el gimnasta estadounidense Alexander Naddour, que incluso se llevó su propio kit a Río. Sin embargo, la efectividad del método no está del todo clara.
“Michael lo viene haciendo desde hace unos dos años y se siente bien con esto”, argumenta Robinson en un encuentro con un grupo reducido de medios, entre ellos dpa, en el Estadio Acuático Olímpico.
“Es una terapia muy poco invasiva, empezamos a hacerlo con él en 2014 y cuando volvió en enero de 2015 empezó a subir su intensidad”, agrega.
A su lado se encuentra Kevin Rindal, quiropráctico del equipo y uno de los hombres de más estrecha confianza de Phelps, que se somete al tratamiento entre dos y tres veces por semana. Los miembros del equipo médico estadounidense se muestran sorprendidos por el gran revuelo que causaron los círculos en la piel de su estrella y aseguran que el método no tiene ningún secreto, aunque niegan que sólo produzca un efecto placebo.
“Después de unos minutos te sientes más liberado”, afirma Rindal, uno de los cuatro quiroprácticos que trabajan con Phelps. “Sirve para quitar la tensión de las preguntas difíciles que ustedes les hacen”, lo interrumpe Robinson y desata las risas.
“Pero sólo es un método más de recuperación. No hay nada especial en él”, añade el preparador físico.
La teoría señala que el cupping permite dirigir un mayor flujo de sangre a las áreas dañadas del cuerpo y acelerar la recuperación en esas zonas. A través de la succión que generan las ventosas, que se puede producir a través del vacío o mediante calor, la piel se levanta levemente y produce una ligera separación con el músculo subyacente que favorece la circulación.
Al cabo de unos minutos, el efecto puede resultar conocido para algunos: es el mismo que genera un chupón apasionado en el cuello, afirman los médicos.
“Todo lo que puedes hacer para que el cuerpo se sienta bien debes hacerlo”, indica Robinson, que reconoce que la terapia tiene “un componente psicológico”. “Pero debe tener también alguna base fisiológica. No voy a colocarle simplemente un poco de manteca porque le agrade”.
Rindal interrumpe entonces y asegura que el cupping no es una terapia que deba hacer todo el mundo en forma doméstica. “Tuve un paciente que tenía un dolor de cabeza y me apareció con un gran moretón en la frente porque pensaba que el cupping podía servir para eso”, explica. “La gente a veces hace cosas ridículas”.
Sin embargo, la promoción que el propio Phelps hace del cupping está propagando rápidamente su fama. “Me gusta hacerlo. Pedí un poco ayer porque estaba un poco dolorido y tuve mi buena sesión”, afirmó tras ganar el domingo en las postas 4×100 su décimo novena medalla de oro. El estadounidense publicó además varias imágenes en las redes sociales en la que se lo ve lleno de ventosas succionando distintas partes del cuerpo.
La búsqueda permanente de terapias no es algo nuevo en el deporte de elite. Hace unos años fueron los electrodos la técnica de moda en la natación. Y si bien no hay certezas sobre la efectividad de la nueva moda, ¿quién va a discutirle al hombre que colecciona más de dos decenas de medallas olímpicas? (Télam)

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