La Terminal, un lugar que quedó obsoleto

El actual edificio se comparte con reparticiones municipales y las boleterías y salas de espera han quedado pequeños. Problemas de convivencia complican la ubicación y pone en debate la discusión por la relocalización.
La terminal de ómnibus es un polémico espacio, por el que en más de una ocasión se planteó reubicar. Pero luego surgieron otras opciones habitacionales que cancelaron los planes. El crecimiento de la ciudad genera polémica en torno al tamaño que posee la estación, la cantidad de gente y oficinas que aglutina y la calidad de servicio que presta.
El viejo edificio de la Terminal de Omnibus de la ciudad de Santa Rosa ya “quedó obsoleto”. Así lo expresaba la Fundación Chadileuvú allá por 2011, cuando se discutía la construcción del actual Centro Cultural Medasur. También se ha planteado lo “inapropiado” del espacio, dado lo céntrica que quedó la edificación.
Tiempo atrás se había especulado con la posibilidad de replantear su ubicación a un predio ubicado frente al barrio Santa María de La Pampa y sobre la avenida Circunvalación; pero esa idea se descartó al momento de ceder los espacios linderos hacia el oeste, para la construcción de viviendas del Procrear y ese sitio se destinó a ser un nuevo cuenco receptor de aguas.
Ahora, si bien se habla de la “obsolescencia” de la Terminal desde el año 2011; al cabo de cinco años, la situación naturalmente se ha ido agravando.

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La Terminal, estructura edilicia de dos pisos, comparte su espacio con oficinas municipales, que se hallan en el primer piso y en un lateral de la planta baja, lo que resta lugar para las ventanillas de venta de pasajes. Los mismos trabajadores de cada empresa de colectivos reparan en este detalle.
Por si fuera poco, en épocas de temperaturas extremas, tanto invernales como estivales, el espacio central, destinado a la espera, se torna insuficiente. Más, contando que desde hace alrededor de un año, la firma de colectivos urbanos “Autobuses Santa Fe” posee una oficina para renovación de carnés estudiantiles o de adultos mayores y recarga de tarjetas; lo que congestiona aún más la diminuta sala de espera.
Según se informó a LA ARENA, las colas a veces suelen rodear las distintas boleterías, de la gente que aguarda a realizar su trámite.

Céntrica.
La ubicación actual, que se encuentra muy cercana al centro de la ciudad, también genera versiones encontradas. Hay boleterías desde las cuales, se trabaja con viajeros que llegan desde el interior provincial, y manifiestan el beneplácito de esa ventaja, porque entienden que “todo está cerca” y se puede acceder a reparticiones públicas a pie, alabando la poca distancia que se debe recorrer.
Por otro lado, hay quienes mencionan la congestión que suele registrarse sobre la calle Pueyrredón, dado que los colectivos de larga distancia que llegan desde el norte del país, suelen utilizar esa arteria para llegar hasta la terminal. También hay quienes dicen que las plataformas quedaron chicas o en ocasiones de fechas puntuales, como vacaciones y largos feriados, se evidencia la falta de espacio.
Otro problema que registra es la falta de estacionamiento. El espacio destinado a ello en la parte posterior del edificio también se comparte con vehículos oficiales, pertenecientes a las reparticiones municipales allí afincadas y dificultan el hallar un espacio libre. Aunque no hace mucho se habilitó un espacio de estacionamiento sobre el frente de las plataformas, éste solo posee espacio para poco más de seis vehículos pequeños.
Sin mencionar que los lavacoches, o comúnmente conocidos como “trapitos” ahuyentan a la población; los trabajadores del lugar aseguran que son “agresivos” y no le permiten estacionar a la gente que no accede al “lavado” de su vehículo.

Convivencia.
Y así, las contras se multiplican. La situación tiende a complicarse con el estado de los baños, cuya limpieza depende de cada cambio de turno del personal de limpieza.
Los trabajadores que limpian la zona de espera de las plataformas aseguran que “mientras hay más movimiento de gente en horarios matutinos, la mayor cantidad de suciedad se genera entre los horarios de la tarde-noche”.
Un tema más es la presencia de perros que deambulan por allí, y que muchas veces pelean y provocan algún que otro susto a los pasajeros. Nadie se ocupa de ellos.
Queda planteada la duda: ¿resulta conveniente el cambio de lugar?, ¿se requiere un espacio mayor, mejor adaptado? y finalmente, si esto ocurriera, ¿qué destino se dará al actual edificio?

Alternativas “estructurales”.
El diputado de Cambiemos, Maximiliano Aliaga, manifestó “la necesidad de “aportar proyectos e ideas para las obras que se realizaron con dinero de los pampeanos y hoy se encuentran paradas”. A esto se refería con la posibilidad de trasladar la Terminal de Omnibus de su locación actual, al espacio sin terminar del Megaestadio o a la desocupada fábrica de Montenegro.
De esta forma, indicó que su intención sería que el nuevo espacio se transforme en “una nueva terminal o un centro de transferencia de cargas”. Estas declaraciones, realizadas hace algunas semanas atrás, analizaban que “probablemente las instalaciones de esta malograda fábrica puedan ser utilizadas para crear una nueva terminal de ómnibus o un centro de transferencia de cargas, adaptando lo ya construido y su situación geográfica estratégica. A la vez que debemos trabajar incansablemente para que aparezcan y se juzguen a los responsables de tanto malgasto público”, propuso el legislador por el PRO. Opciones que se suman para proponer un debate útil a la cuestión a dirimir.