La vuelta al mundo por un sueño

PABLO GARCIA, DE PASO POR SANTA ROSA, LLEVA RECORRIDOS 161.500 KILOMETROS EN BICICLETA

Un día se cansó de la rutina y comenzó a pedalear. Durante quince años recorrió Africa, Europa, Asia, Oceanía y América, buscando historias en 105 países que plasmará en un documental. “Cumplí el sueño de mucha gente”, resumió.
Pablo García era exitoso en lo suyo. Con 25 años, sus días en Maceió, Brasil, eran los de un joven argentino que había aprovechado muy bien el “1 a 1” para tener su agencia de turismo y disfrutar de un buen pasar en un lugar hermoso. Pero a su vida le faltaba algo. Sentía que la rutina y el confort lo alejaban de su imaginado concepto de felicidad y decidió dar el gran paso: dejar todo y salir a recorrer el mundo.
El medio elegido fue una bicicleta (“porque es saludable, económica, no contamina y otorga libertad”) y la prueba inicial a superar fue un viaje hasta su San Martín natal, en Buenos Aires. Desde ese momento, las ganas por ir hacia lo desconocido le ganaron a los miedos y, luego de un año y medio de preparación, comenzó la travesía.
Habían pasado apenas diez días del atentado a las Torres Gemelas, con el mundo totalmente revolucionado, cuando voló a Ciudad del Cabo (Sudáfrica) para desde allí empezar a pedalear. Se acercaba el final de 2001 y su condición de argentino le iba a comenzar a pasar factura, porque a poco más de dos meses del punto de partida, el “corralito” le bajó los auspiciantes que había conseguido para solventar los costos del viaje.
Estaba en Mozambique cuando la medida de Domingo Cavallo lo obligó a recalcular. A partir de allí comenzó a buscar sponsors en cada lugar del globo, mientras vendía artesanías, postales y fotografías, a la vez que golpeaba puertas buscando hospedaje y comida. Y también historias, que le permitieron editar un documental y un libro de bolsillo (en inglés), los medios que hace más de diez años son su sustento gracias a las ventas que realiza en la plaza de cada ciudad que visita.
Hoy, de paso por Santa Rosa, está en la parte final de su viaje, con 161.500 kilómetros recorridos entre los cinco continentes, visitando los lugares más espectaculares y más inhóspitos del mundo, y recogiendo experiencias que en breve piensa volcar en un gran documental en serie, que hará con las más de trescientas horas de grabación que atesora.
Luego de recorrer Argentina -viene de Ushuaia y tiene previsto ir hasta Misiones-, su destino final será Buenos Aires, donde en octubre será recibido por miles de ciclistas para plasmar, Obelisco de por medio, una imagen acorde a un final de novela.

Sueño.
“Lo que yo cumplí es el sueño de mucha gente. ¿Quién no pensó alguna vez: ‘dejo todo y me voy de viaje’? Lo que pasa es que no es fácil tomar la decisión. Yo la tomé y hoy me siento realizado, feliz”, le dijo ayer Pablo a LA CHUECA, con lágrimas en los ojos mientras repasaba anécdotas y amores perdidos, y se imaginaba el reencuentro con su familia quince años después de su partida.
“Lo que yo vendo, en el buen sentido de la palabra, es la ilusión de toda esa gente que siempre soñó con dar el paso. Y por eso soy bienvenido en cada lugar del mundo”, agregó García, de 43 años, que interactúa con sus seguidores a través de su sitio web (pedaleandoelglobo.com), en el que se pueden encontrar videos y fotos de cada lugar que visitó, y más de 200 notas periodísticas sobre su travesía, escritas en todos los idiomas imaginables.
En pocos días partirá rumbo a General Pico con su inseparable compañera, una bicicleta israelí que ya lleva recorridos 101.000 kilómetros (es la tercera que usa en el viaje), y que en sus 85 kilogramos carga con el equipaje necesario para vivir y con tesoros de todo el mundo. Lejos quedaron las dudas de Maceió y la decisión de arrancar en busca de un sueño que, 15 años y 161.500 kilómetros después, hoy es una realidad.

El fútbol y Maradona
“Si hablamos de política, en el mundo nos ven dependiendo de si coinciden o no con nuestros gobiernos de turno”, reflexiona García. “Pero la verdad, y aunque a muchos no les guste, nuestro verdadero embajador es el fútbol, y especialmente Maradona”, agrega. En ese sentido, asegura que “El Diego” le salvó la vida en Irán, cuando accidentalmente se acercó a un grupo de personas que estaban contando pilas de dinero (luego se enteró que era procedente del tráfico de opio) y al descubrirlo lo quisieron matar. “Les mostré la bandera y grité ‘Maradona, Maradona’, y me dejaron seguir”, recordó.