Las últimas 5 fotos de la sonda Rosetta antes de posarse en el cometa

Tras posarse esta mañana sobre el cometa 67P Churyumov-Gerasimenko, la sonda Rosetta dejó de mandar señal de radio y concluyó con éxito la misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) iniciada hace más de 12 años, mientras aún quedan por analizar gran parte de los datos enviados desde el espacio, que podrían ayudar a entender cómo fue la formación del Sistema Solar.
Rosetta tocó la superficie del cometa que orbitaba desde agosto de 2014 a las 7.39 hora de Argentina, y mandó datos durante 40 minutos más, hasta que sus equipos de apagaron definitivamente.
La ESA informó desde su centro de control de operaciones en Darmstadt, Alemania, que la confirmación del final de la misión llegó a las 11.19 horas GMT (8.19 de Argentina), cuando dejó de recibir la señal de la sonda.
Los científicos creen que antes de apagarse habrá rebotado en la superficie del cometa, como hizo el módulo Philae, pero esta vez no será posible saber dónde se encuentra porque las comunicaciones ya se interrumpieron, indicó un despacho de la agencia EFE.

Rosetta debería haber impactado en una región de fosas activas en la “cabeza” del cometa 67P, una mole de hielo, piedra y polvo de 10.000 millones de toneladas y un volumen de 25 kilómetros cúbicos.
La sonda no fue diseñada para ser desconectada y por eso fue un reto para el equipo de control de vuelo forzarla a entrar en un modo especial que se usó en las pruebas en la Tierra hace más de una década, según la ESA.
Finalmente fue posible mediante un software que se cargó ayer y que permitió que cuando Rosetta tocó la superficie del cometa se desconectase y dejase de enviar la señal.
“Hemos visto el descenso del satélite Rosetta a la superficie del cometa 67P Churyumov-Gerasimenko. Ayer, antes de medianoche, se hizo una maniobra para frenar al satélite y ha descendido una distancia total de 20 kilómetros”, afirmó el director adjunto del centro de control de operaciones de la ESA, Juan Miró, en declaraciones a EFE.
De esta manera terminó la misión Rosetta, que despegó el 2 de marzo de 2004 y tras recorrer más de 6.400 millones de kilómetros, llegó a la órbita del cometa en agosto de 2014.
Sin embargo, todavía quedan por analizar muchos de los datos que suministró la nave -y su módulo Philae, que descendió sobre el cometa en 2014- y que se prevé que ayuden a entender cómo fue la formación del Sistema Solar.
“La misión ha sido fantástica tecnológicamente, nadie había aterrizado hasta ahora en un cometa como lo hicimos hace casi dos año y científicamente hay una gran cantidad de datos que van a ayudar a entender cómo se ha formado el Sistema Solar”, sostuvo Miró.
En su viaje hasta el cometa descubierto en 1969 por los astrónomos ucranianos Klim Churyumov y Svetlana Gerasimenko, Rosetta recibió el impulso gravitatorio de la Tierra y Marte, porque no existe un cohete lanzador capaz de enviar la sonda directamente hasta el cometa.
“Desde el punto de vista tecnológico ha habido varios logros, primero hemos tenido un satélite muy robusto en órbita durante 12 años en un entorno muy agresivo y ha funcionado perfectamente”, dijo Miró.
“También poder encontrar el cometa a 500 millones de kilómetros de distancia y a una velocidad entre 50.000 y 100.000 kilómetros por hora. Hemos conseguido, a los diez años, acercarnos al cometa y entrar en su órbita, algo que requiere unos cálculos muy precisos, que se han hecho en el centro de control de operaciones”, destacó el ingeniero industrial barcelonés.
El pequeño laboratorio Philae aterrizó en la superficie del cometa en noviembre de 2014 y estudió su composición porque los cometas son los cuerpos celestes más antiguos del Universo y se considera que pudieron haber contribuido a la aparición de la vida en la Tierra en el momento de la gran explosión.
Se descarta que los cometas hayan traído el agua a la Tierra pero, añadió Miró, “se ha visto que el cometa tiene gas argón, que es uno de los componentes de la atmósfera de la Tierra y que posiblemente haya venido a través de colisiones con cometas”.
Gracias a la misión se sabe, explicó Miró, que “la porosidad del cometa es superior al 70 %, lo que significa que está vacío en un 70 % y eso ha confirmado que los cometas están hechos de hielo y polvo y no parece que sean producto de una colisión entre dos planetas o dos objetos celestes más grandes como se pensaba”.
Además, “se ha podido analizar la superficie del cometa y la actividad que hay dentro, los fenómenos que llevan a esas eyecciones de plasma, de gas y de polvo y durante más de dos años se ha estado acompañando al cometa adquiriendo todos esos resultados”, dijo.
Los expertos prevén que las conclusiones científicas de esta misión, que todavía están por llegar, revolucionen las teorías de cómo se ha formado el Sistema Solar y los cometas.
Se esperaba que tendría moléculas muy sencillas pero se ha visto que el cometa tiene moléculas orgánicas muy complejas con carbono e hidrógeno, que contienen los elementos básicos que pueden llevar a la emergencia de la vida. (Télam)

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