Laurentina cumplió 100 años

LA AHIJADA DE VAIROLETO ES LA MAS LONGEVA DE TELEN

Después del mediodía acomodó dos sillas plásticas en el jardín. En una se sentó ella con su tataranieta Bianca sobre sus rodillas y en la otra su tataranieto Juan Ignacio. Quería descansar unos minutos antes de preparar el almuerzo porque había tenido una mañana bastante agitada.
Es que numerosos vecinos se acercaron ayer a la casa de “Doña Laura”, como la conocen en Telén a Laurentina Ainó, para saludarla y besarla en el día de su cumpleaños número 100. Cerca de las diez de la mañana el intendente Saúl Echeveste y el secretario de Desarrollo Social Cesar Viñas la sorprendieron con una torta y la mujer enseguida preparó mates. Las visitas continuaron por la tarde.
“Estoy muy bien gracias a Dios, me siento gozosa, porque todos mis amigos y familiares me han saludado al igual que mis hijos que me llamaron por teléfono”, dijo la cumpleañera en comunicación telefónica con LA ARENA.
La pobladora más longeva de Telén nació un 14 de Julio de 1917 a orillas del río Salado, tuvo 16 hijos, tres están fallecidos, y los restantes residen en Santa Rosa. Ellos se reencontrarán con su madre el 22 de Julio cuando harán una gran fiesta en el salón de usos múltiples del pueblo. Ese día Laurentina sabrá cuantos nietos tiene en la actualidad ya que ha perdido la cuenta. Sabe que ocho viven en Telén y la visitan diariamente.

Vida en familia.
Pasa sus días con su bisnieta, Teresa Fernández de 19 años, y sus tataranietos de 4 y 2 años, en una vivienda que fue remodelada por el municipio el año pasado. “Estoy muy feliz de tenerla conmigo porque ella me crío a mí desde muy chica”, contó Teresa al sumarse a la conversación.
“Estamos pasando un momento muy lindo porque si bien es cierto que cumple 100 años parece que tuviera 15, anda detrás de las chivas todo el tiempo y está muy lúcida. Es una experiencia maravillosa verla así, la disfrutamos todos los días”, agregó la joven.
Laurentina en su adolescencia trabajó de sirvienta y cuando contrajo matrimonio ayudaba a su esposo en las tareas rurales. “Hice el trabajo de un hombre y ando muy bien de salud a esta altura de mi vida”, se alegró.
Se dedica a la crianza de chivas, tiene unas 30 en un corral ubicado al fondo de su casa, y todos los días las lleva a pastorear a la zona de chacras y a la banquina del acceso al pueblo. Se levanta a las 7 de la mañana, realiza las tareas del hogar hasta corta leña con el hacha. “Por suerte hago de todo y la única medicación que tomó es la pastilla para la presión de por vida, nada más”, confió.

Vairoletto.
Laurentina espera que llegue el 22 de Julio porque ese día “hacemos la gran comilona”, se entusiasmó. Su padre fue Félix “El Indio” Ainó, también conocido como “Marcos Chico”, uno de los últimos gauchos matrero del oeste pampeano y amigo del reconocido bandido rural Juan Bautista Vairoleto.
La mujer centenaria asegura que es ahijada de Vairoletto. Ambos bandoleros tuvieron sus andanzas en tiempos en que La Pampa era territorio nacional. “Mi papá y mi padrino se conocieron cuando andaban huyendo de la policía. Yo los sabía cuidar en el rancho cuando dormían la siesta para que no fueran a molestarlos. No eran hombres malos, sino trabajadores, pero la policía les tenía bronca y varias veces los estaqueaban en la comisaría como un animal y los tenían al rayo del sol. Lograron escaparse y no los pudieron agarrar más”, recordó.
Vairoletto murió en 1941 y Ainó recién en 1948. La fama de este último inspiró al poeta Juan Carlos Bustriazo Ortiz, quien escribió la poesía “Félix Ainó” y también el bandido está presente en las milongas de Julio Domínguez El Bardino.