“Lo mejor fue el trabajo en equipo”

En la escuela rural de Quetrequén pusieron en marcha una mini “fábrica” de alpargatas, una iniciativa que apunta a convertirse en una posible salida laboral para jóvenes de la localidad y la zona.
“Se hizo una votación y quedamos nosotras dos, no lo podemos creer porque es una experiencia hermosa”, dice con sencillez Valentina mientras muestra una y otra vez los modelos ‘fashion’ de ese producto que tanto trabajo les dio. Trenzar el hilo sisal, coser, pegar, cortar. Prueba y error. Y mucha dedicación, así fue como se construyó “Dejando huellas”, el proyecto productivo que la Escuela 42 de Quetrequén presentó en la muestra de instituciones educativas rurales de la provincia que se hizo en Santa Rosa.
“En la Escuela queríamos tener un espacio o taller en el cual trabajar, y se nos ocurrió la idea de las alpargatas, que es algo simbólico y una tradición de nuestra zona. Está muy relacionada con el trabajo de campo así que le dimos para adelante”, contó Yazmín Domínguez (14), que junto a Valentina Vota (15), el docente tutor Carlos Rodríguez y Brenda Arias – mamá de una alumna- representaron a la Escuela que tiene un total de 26 alumnos.
Quetrequén es una pequeña localidad del departamento de Rancul, a la vera de la ruta nacional 188. Se ubica a 5 kilómetros del límite del sur de la provincia de Córdoba, cuenta con unos 400 habitantes y la Escuela 42 funciona dentro de la modalidad Ciclo Básico Rural con Itinerancia (CBRI). “En el pueblo no hay un negocio para comprar alpargatas, así que esa cuestión también nos impulsó como una forma de dar una respuesta a nuestra comunidad”, explicó Yazmín.
“Es un proyecto que nos entusiasma mucho porque la idea es mejorarlo el año que viene y tener la posibilidad de que ofrezca una salida laboral, formar una mini pyme y que los chicos y chicas que por ahí no pueden ir a otro lado a estudiar tengan la chance de hacer las alpargatas y venderlas”, agregó Valentina sobre una iniciativa de la que forma parte toda la comunidad: alumnos, docentes, porteras, padres, madres, abuelas.
“Soy una mamá con conocimientos sobre costura y manualidades así que me eligieron para venir. Nuestra intención también es que la Escuela tenga alpargatas para dárselas a los chicos que no puedan pagarlas”, señaló Brenda, madre de Milagros (14).
Asesoramiento en internet, videos tutoriales, consultas telefónicas. Todo sirvió para aprender el proceso de fabricación que demandó un gran trabajo, algo de decepción y muchísimo de ilusión.
“El gran problema del yute es que es un laburo muy artesanal, estuvo bueno conocer los pasos de cómo hacerlas, ver cómo se hace el trabajo, pero la verdad que no es redituable, al menos como lo hacemos nosotros. El sueño es tener una maquinaria, vamos a ir a algún ministerio, al municipio, buscaremos a algún papá o mamá asociado para tener a futuro una mini fábrica de alpargatas, nuestra idea principal es que alguien que salga de la Escuela o algún papá sin trabajo pueda tener una oportunidad laboral”, destacó Carlos.
Como el yute ofrece una superficie no muy amigable con el pie, en “Dejando Huella” le agregaron una plantilla de caucho a la alpargata. “Para que no pique cuando te la ponés”, aclararon las chicas. “Hicimos para hombres y para mujeres, usamos telas de colores y les dimos un toque más moderno y actual. La intención es también hacer modelos con cordones”, adelantaron.
La muestra, realizada el viernes 17, fue la primera exposición provincial denominada “Proyecto escolar productivo de base local”. Iba a realizarse en la plaza San Martín pero el mal tiempo cambió los planes hacia el colegio Provincia. Se expusieron iniciativas que llevan adelante 28 escuelas secundarias del ámbito rural y algunas de ellas están relacionadas con la elaboración de bolsas de residuos, diversas alternativas de huertas, construcción de objetos de madera, producción de frutillas, artesanías en arcilla, entre otros.
“El próximo objetivo será optimizar los costos y los tiempos. Pero lo mejor fue la manera en que trabajamos en equipo: empezamos a hacer las trenzas, los moldes caseros sacados de plantillas y fuimos haciendo con el hilo un formato tipo caracol. Cortábamos las telas de colores y cosíamos con una máquina de una mamá. Se trenzaba el hilo sisal para pegarlo y así iba avanzando el producto”, indicó Valentina acerca de una tarea que busca trascender los límites de Quetrequén.
Nacida para el trabajo, especialmente en el ámbito rural, la alpargata llegó al país de la mano de los vascos (“se usaban las de color negro durante la semana y las de color blanco se reservaban para los domingos”, cuenta la reseña sobre sus primeros años de uso) y con el tiempo también fue cooptada por el mundo de la moda: tuvo todo tipo de cambios, innovaciones y modelos. Pero la imagen de un gaucho con bombachas de campo y el popular calzado de yute y lona negra se mantiene inalterable.
“Hicimos un análisis y es un producto que se consume en el pueblo y en la zona. Logramos poner en marcha la fabricación y aprendimos los beneficios de trabajar en equipo. Venir Santa Rosa para mostrarlas fue una experiencia hermosa por la repercusión que tuvimos, así que ahora queremos ir por el siguiente paso y que sea un proyecto rentable”, resaltan las chicas acerca de una idea y un trabajo que ya camina y está dejando huella.
“Una semillita”
La Ministra de Educación, María Cristina Garello, estuvo en la muestra de proyectos que hicieron las escuelas rurales y valoró el trabajo hecho en las aulas. “Queremos seguir trabajando en estos proyectos. Son escuelas secundarias de pequeñas localidades del interior y para nosotros es sentar base y poner una semillita para el desarrollo de la localidad de la cual proceden. Estoy muy orgullosa de que se puedan mostrar estos trabajos que exigen mucho compromiso y esfuerzo”, aseguró la funcionaria durante su visita junto a otros funcionarios provinciales.