Los hongos y parásitos de Latinoamérica

La ex presidenta brasileña, Dilma Rousseff, dijo en Montevideo que la democracia “está corriendo riesgo” en América Latina porque “está siendo atacada por hongos y parásitos que corroen los derechos fundamentales conquistados en nuestro continente”.
Durante una larga jornada en la que participó ayer de una marcha y una charla organizadas por la central gremial de Uruguay, PIT-CNT, y una conferencia en la sede del gobernante Frente Amplio, también dijo anoche que Brasil es “ingobernable” debido a la “fragmentación partidaria” que además lleva a un “desplazamiento” de la ideología politica “hacia la derecha”.
“Es imposible que un país con la complejidad de Brasil tenga un frente que sea capaz de garantizar la gobernabilidad”, expresó.
La ex presidenta brasileña reconoció que pese a que ella y Lula protagonizaron Ejecutivos de izquierda, el pueblo también terminó por formar parlamentos “más conservadores”, lo que torna más difícil el hecho de gobernar.
Por fin, Rousseff también criticó al ex presidente de la Cámara de Diputados actualmente detenido por crímenes de corrupción, Eduardo Cunha, por haber estructurado una “hegemonización” de los partidos de centro, como el PMDB (Partido Movimiento Democrático Brasileño), del que forma parte el actual presidente del país, Michel Temer.
“El centro dejó de ser progresista y pasó a ser neoliberal y extremadamente conservador, no solo de un punto de vista de los derechos individuales como también de los colectivos y sociales”, destacó. 
A lo largo de la jornada, Rousseff explicó también el “golpe parlamentario” que la apartó del poder sin cometer “ningún crimen político” -según dijo-, y consideró esa medida como parte de una nueva manera de restringir la democracia que difiere de la utilizada por las dictaduras militares en América Latina en las décadas de 1960 y 1970.
También sostuvo que el Mercosur es estratégico en la región para Paraguay, Uruguay, Argentina, Brasil y Venezuela, y que la crisis con relación a este último país miembro se debe solucionar a través del diálogo, y no de la aplicación de una cláusula democrática.
“O tenemos una regla para todos o no. Es muy interesante esta historia de aplicar la cláusula solo a países que tienen determinadas características”, criticó con relación a que Brasil no haya sufrido sanciones del bloque tras el “golpe” en su contra. (Télam)

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