Los Juegos Paralímpicos cerraron al son de los tambores brasileños

La ceremonia de clausura de los Juegos Paralímpicos de Rio de Janeiro se desarrollaron este domingo al son de los tambores brasileños y ante más de 70.000 espectadores congregados para ver cómo se apagaba el pebetero en el imponente estadio Maracaná.
China quedó al tope del medallero con 239 medallas (107 de oro, 81 de plata y 51 de bronce) por cuarta vez consecutiva, seguida por Gran Bretaña con 147 (como en los Juegos Olímpicos también fue segunda, aunque en ese caso de los Estados Unidos, mientras que los chinos fueron terceros), Ucrania con 117 y Estados Unidos 115.
Argentina finalizó en el quincuagésimo cuarto puesto, con una medalla de oro (la conseguida por la atleta rosarina Yanina Martínez), una de plata (Hernán Urra en lanzamiento de bala) y tres de bronce (dos del atleta Hernán Barreto en 100 y 200 metros y la restante de los ‘Murciélagos’ en fútbol), más 35 diplomas paralímpicos.
El espectáculo con que se cerraron estos Juegos para dejar paso a los de Tokio 2020 se basó en la música brasileña y se extendió por espacio de dos horas en las que se evocó a “la fiesta en Rio”.
Los atletas paralímpicos, sentados frente a un gran escenario, asistieron en primera fila a este espectáculo donde los sonidos y bailes más tradicionales de Brasil llenaron el templo del fútbol.
La fiesta contó con la presencia de famosos cantantes locales como Ivete Sangalo, Céu y Gaby Amarantos, el guitarrista del célebre grupo de heavy metal Sepultura, Andreas Kisser, Dream Team do Passinho y Nego do Borel, una de las bandas de moda en Brasil.

A media hasta.
Tras once días de competiciones los Juegos Paralímpicos de Rio terminaron trístemente teñidos de luto tras la muerte del ciclista iraní Bahman Golbarnezhad durante la prueba de ruta desarrollada ayer.
Por eso este domingo ondearon a media asta las banderas paralímpica e iraní, mientras que en el Maracaná se guardó un minuto de silencio en honor al deportista fallecido.
Los discursos de clausura de los primeros Juegos Paralímpicos celebrados en América Latina estuvieron a cargo del presidente del Comité Internacional (CPI), Philip Craven, así como del máximo dirigente de Río de Janeiro 2016, Carlos Nuzman.
Tanto los organizadores como los 4.300 atletas de 159 países que participaron en las competiciones dedicaron también un momento especial para agradecer el trabajo de los miles de voluntarios que participaron primero de los Juegos Olímpicos y luego de los Paralímpicos. Y al final de la noche Río de Janeiro le pasó el testimonio a Tokio, la sede de los próximos Juegos dentro de cuatro años.
Tras ello se consumió definitivamente la llama olímpica en Río de Janeiro, poniendo así fin al ciclo de grandes eventos que pusieron a Brasil en el centro del mundo deportivo desde 2013, cuando se jugó en el país la Copa de las Confederaciones de fútbol, a la que siguió el Mundial de 2014 y ahora los Juegos Olímpicos y Paralímpicos.
Pero la historia seguirá antes de 2020, ya que en 2019 organizará la Copa América de fútbol que Brasil iba a recibir en 2015, pero fue transferida a Chile para no acumular tantas competencias multitudinarias consecutivas. (Télam)

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