Los perfiles de los votantes de Clinton y de Trump

Hillary Clinton se encamina a las elecciones con dos datos prometedores: las minorías, que representan un 95% del crecimiento demográfico de Estado Unidos de los últimos 15 años, la apoyan mayoritariamente, y las mujeres universitarias se están volcando a su favor. Donald Trump, en cambio, apuesta todo a que los blancos no universitarios rompan récords y voten en masa.
La revista estadounidense The Atlantic junto con la encuestadora Morning Consult construyeron recientemente un perfil del votante de Trump, un magnate inmobiliario que no sólo polarizó a gran parte del electorado de su país con su discurso xenófobo, machista y antiestablishment, sino que también dividió a su propio Partido Republicano. 
El 91% de los que dicen que votarán por Trump el 8 de noviembre próximo son blancos y el 62% no es universitario. En total, un cuarto de los que simpatizan con el empresario son mujeres de más de 45 años con estudios primarios y/o secundarios.
“Todo indica que Trump encontrará su principal apoyo en los votantes -mujeres y hombres- blancos con menor nivel educativo. Además, le va a ir mejor con los votantes de mayor edad”, coincidió en diálogo con Télam el reconocido demógrafo estadounidense e investigador de las organizaciones The Century Foundation y American Progress, Ruy Teixeira.
Según el perfil de The Atlantic, casi la mitad de los votantes de Trump no provienen de los sectores más pobres, como muchas veces se estereotipó en los medios de comunicación, sino que ganan más de 50.000 dólares por año, una cifra que representa más del doble de un salario mínimo. 
El perfil de los votantes de Clinton, en cambio, se construye desde una base mucho más variada: al menos un tercio de los que la apoyarían en las urnas en noviembre pertenecen a las minorías afroestadounidense, latina o asiática.
“Clinton está ganando el apoyo mayoritario de los blancos más educados y de las minorías. Creo que se va a acercar al 93% de apoyo que consiguió Barack Obama entre el electorado negro y el 70% que obtuvo entre los latinos”, explicó Teixeira. 
“Con los votantes más grandes, de más de 65 años, Clinton, en cambio, ya está midiendo mejor que Obama”, agregó el demógrafo. 
Según las últimas encuestas publicadas por el reconocido Pew Research Center, Clinton también ya habría superado la ventaja que obtuvo el presidente Obama sobre sus rivales republicanos en las dos anteriores elecciones, en 2008 y 2012, entre dos sectores claves: las mujeres y los votantes con título universitario en general. 
La candidata oficialista mantiene además una ventaja importante entre los más jóvenes.
Este sector, sin embargo, aún le es esquivo. 
Los votantes más jóvenes se movilizaron masivamente durante las primarias, a principio de año, sólo para sentir que sus expectativas se vieron frustradas por la derrota de su candidato y rival de Clinton, el veterano senador socialista Bernie Sanders.
La ex secretaria de Estado aún no ha conseguido conquistar las mentes y corazones de este importante grupo etario y, por eso, ha concentrado gran parte de sus esfuerzos en ellos en este último mes de campaña. 
Para Teixeira, no obstante, “es poco probable” que un apoyo contundente de los llamados ‘millenials’ “sea decisivo” en el resultado de noviembre. 
“La naturaleza de esta elección es que Clinton está arriba de la colina, y la gran duda es cuán abajo dejará a su rival. No creo que el apoyo de los jóvenes vaya a ser decisivo, pero sí sería la frutilla en la torta”, destacó el demógrafo, quien aclaró que la incógnita está en si los millenials irán finalmente a votar.
Pero no todos están de acuerdo con el peso que podrían tener los votantes más jóvenes en noviembre.
En una reciente columna en la prensa, el especialista en demografía e investigador del Instituto Brookings, William H. Frey, explicó la importancia del segmento más joven del electorado a partir de lo que bautizó “la brecha cultural generacional”. 
“Esta brecha refleja las diferentes experiencias y los valores de los mayores, principalmente estadounidenses blancos, y las generaciones más jóvenes y racialmente más diversas. (…) los blancos representan el 75% de los estadounidenses mayores de 55 años, mientras las minorías raciales son el 46% de aquellos menores a 35 años”, detalló Frey. 
Según este especialista, el mejor escenario posible para Trump en noviembre es que los blancos, “principalmente de clase trabajadora”, salgan a votar en masa en los estados “más blancos” del norte, en los que “Obama ganó por poco margen: Ohio, Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Iowa y Minnesota”. 
Para poder ganar en estos estados clave, Trump necesitaría que la participación creciera 4 puntos porcentuales con respecto a la elección de 2012, y que la brecha de votantes blancos a favor de los republicanos fuera ocho puntos porcentuales mayor. 
“Los únicos datos que tenemos por ahora son los de la votación temprana (un formato permitido en algunos estados) y muestran que los que están saliendo en grandes números a votar son miembros de minorías y personas jóvenes”, explicó Teixeira. 
“Todo es posible, pero si los votantes blancos de mayor edad salen a votar, lo harán el mismo 8 de noviembre y para sorpresa de muchos. El tema es cuán probable es que esto suceda. No creo que sea muy probable”, continuó el analista. 
La mayoría de los sondeos le dan la razón a Teixeira hace semanas; sin embargo, el investigador se siente confiado porque tiene otro argumento a su favor: los cambios demográficos y políticos de las últimas décadas en Estados Unidos. 
“Llegamos a estas elecciones con un aumento en el número de miembros de las minorías que votan, una reducción de los ciudadanos blancos con bajo nivel educación que se dicen interesados en votar y, potencialmente, una mayor participación de las personas con título universitario. Son todos cambios que benefician a los demócratas”, concluyó. (Télam)

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