Los Siberianos: La canción como tesoro

Los Siberianos integran la cofradía de bandas pampeanas que conquistan la escena porteña. Con base en los pioneros del rock nacional apuestan por un sonido “visceral pero despojado”.

Aunque suene a paradoja, Los Siberianos nacieron en pleno verano. Era 2015 en la calurosa Santa Rosa y tres músicos se juntaron para grabar lo que ya tenían guardado en canciones y sonidos. A partir de ahí la historia cambió un poco de nombres y geografías hasta que se estabilizó y hoy es una de las propuestas más interesantes del rock de acá. Aunque estén allá.
“La banda surgió en el verano del 2015 en Santa Rosa cuando grabamos un EP ‘low fi’ de cuatro temas llamado ‘Cancionero’. Hasta ese momento solo eran Tomás, Joaquín y Yulo Fernandez, baterista que en ese entonces vivía en Córdoba”, recuerda Tomás Cortina (25), que canta y toca la guitarra acústica en un grupo que también integran el baterista Ramiro Achiary (27), Joaquín González (26) en guitarra eléctrica y voz, y Julián Pico (27) en bajo y voz.
“Decidimos grabar y salir a hacer un par de presentaciones como para sacarnos las ganas en ese verano y todo terminó en algo más grande, nos dimos cuenta que había respuesta y al regresar a Capital necesitábamos un baterista, ahí fue donde apareció Ramiro, amigo desde ya hacia un tiempo y salimos a tocar. Grabamos otro EP llamado ‘Gypsy Desertor’ con un bajista provisorio brasileño, MarceI, y al tiempo se fue. No tardó en sumarse Julián, amigo de todos los días y de repente ya éramos una banda completa de nuevo”.
Tomás contó que Julián y Ramiro habían liderado otro proyecto en nuestra provincia, “El gato con pipa”, que “guardaba cierta similitud musicalmente y por sobre todas las cosas respetaban el mismo concepto que hasta Ios entonces Siberianos teníamos, que es el de ‘la canción’, por lo tanto todo se dio con demasiada fluidez”.

¿Cómo se define la banda, con qué estilo?
“Como cuatro hermanos de la vida, Los Siber, que le ponen cuerpo y carisma a una música visceral pero despojada en la que hay siempre un hilo claro: la criolla, el fuego, lo invisible. Con melodías de antaño heredadas inconscientemente de pioneros como Litto Nebbia, Moris, Tanguito y Miguel Abuelo, nuestro repertorio expande su búsqueda en todas direcciones”.
La banda tocó el viernes pasado en Córdoba y está en pleno proceso de grabación de su primer disco, a través del sello Queruza. Los Siberianos establecieron su centro operativo en el barrio porteño del Abasto, en un lugar donde comparten vida, sala y músicos con otros grupos pampeanos como Las Sombras y Knei.

Circuito.

“Insertarnos en la escena porteña no fue tan difícil como parece pero lleva su tiempo. En un principio tocábamos todos los fines de semana donde sea como para empezar a rodar. Y una vez que conocés bandas de Capital o de La Plata que ya tienen un circuito medianamente armado, suelen ser muy anfitrionas o abiertas a lo que viene del interior y te empiezan a invitar a compartir escenario”, según el guitarrista.
“También armamos nuestro propio circuito de la mano de Knei y Las Sombras, bandas con las que no solo compartimos espacio y sala (‘La Cofradía’) sino también una gran amistad de todos los días que genera una retroalimentación constante entre todos y eso hizo que se consolidara aún más fuerte la movida pampeana en Capital Federal abarcando gustos muy diversos, desde una canción aI estilo Los gatos o The Kinks hasta un rock más pesado como ManaI o Pappo’s Blues”.