Más de 20 hackers intentaron vulnerar una red empresarial ficticia

Una veintena de hackers intentaba esta tarde vulnerar una red empresarial ficticia durante la primera edición argentina del “Radware’s Hacker’s Challenge”, una competencia en la que cerca de 150 personas veían en vivo el trabajo de los especialistas y seguían en pantallas gigantes los ataques simulados y las respuestas de las empresas de ciberseguridad, que organizaron el encuentro.
“Pusimos los mejores equipos, el mejor servidor, el mejor firewall (cortafuego) de nuestro stock”, dijo a Télam Gonzalo Díaz, de la empresa Dacas, que organizó el certamen junto con las compañías especializadas en seguridad informática Radware y Cisco.
Un auditorio colmado miraba con atención, a través de tres pantallas gigantes ubicadas en un céntrico hotel porteño, una supuesta red de un datacenter mientras, en el mismo salón -y repartidos en tres mesas que representaban a Estados Unidos, Brasil y China- los hackers intentaban vulnerarla.
Se trató de una simulación de un sock (un protocolo de Internet que permite a las aplicaciones cliente-servidor usar de manera transparente los servicios de un firewall de red) de un supuesta empresa de datacenter.
Los hackers fueron “invitados públicamente, es decir, no hubo selección: pusimos carteles en universidades, enviamos mails, dejamos invitaciones en Facebook”, señaló Díaz.
Cada competidor tuvo un blanco propio, trabajó con su propia computadora y diez direcciones IP, pudo utilizar cualquier herramienta para generar un ataque y avisó al jurado cada vez que ejecutó un hack.
“El mejor hacker es el que no se ve”, afirmó Tobías Santoyo, ingeniero de una las empresas organizadoras, cuando mostró en una pantalla un mapa del mundo con intentos de ataques detectados y los que no se detectaron en un principio, cuando uno de los competidores comenzó a operar para ver cómo vulnerar la red.
“Es muy importante proteger todos los equipos de la red, porque la detección de los hackeos puede darse en capas o puede ser detectado por uno los servicios de protección de uno de los equipos”, agregó el profesional.
Jarras de agua, decenas de latas de bebidas energizantes y potes con snacks acompañaron a cada hacker en una jornada que se extendió durante cinco horas, repitiendo las experiencias que ya se hicieron en otros seis países de Latinoamérica.
Para Díaz, en Argentina lo que más preocupa a los clientes “es la denegación del servicio, es decir que a pesar de un ataque pueda seguir teniendo su pagina online, sus sistema interno funcionando, su correo electrónico dando respuestas, y sus teléfonos activos”.
Si bien reconoció que la competencia “es una actividad de riesgo”, el que haya salido bien en otros países “cumple el objetivo de generar conciencia en los 150 clientes que vinieron hoy sobre el sistema de protección”, añadió.
Foto: archivo.