Mayor a los 70: campeón desde su casa

Tras jugar más de tres décadas torneos en la capital pampeana, Raúl Rautenberg se dio el gusto de ganar a los 70 años y por primera vez el Mayor de Primera de Ajedrez al vencer en el último enfrentamiento al joven Tomás Lescano.
En la última etapa del torneo, se desarrolló un sextangular que dejó a Rautenberg, Lescano y Roberto Ampudia con el mismo puntaje, por esta razón debieron desempatar. El campeón logró superar a sus dos rivales y se quedó con el máximo escalón del podio.
Como es habitual, el Mayor de Ajedrez se llevó a cabo en el club El Círculo, aunque cuatro partidas se disputaron en la casa de Rautenberg, quien solicitó no trasladarse al club debido a que se recupera de una quebradura. Pese a los problemas de salud, el veterano ajedrecista no se dio por vencido para alzarse con la victoria, con 11 victorias, un empate y una derrota.
“Por un accidente de tránsito, en el que nos chocó una camioneta de forma impensaba e increíble, sufrí quebradura de vértebra, entonces no podía ir al club. Por eso puse en consideración disputar algunas partidas en mi casa, de lo contrario tenía que abandonar y era una verdadera pena. Los muchachos no tuvieron problemas, aceptaron mi propuesta”, dijo Rautenberg, al tiempo que agregó: “Tengo que destacar la actitud de ellos. En realidad, el ajedrez es una gran familia”.
-¿Qué significó para usted ganar este torneo?
-Ganar el Mayor es haber cumplido con un desafío después de tantos años. Siempre quise alcanzar este torneo porque es el más importante que se realiza en La Pampa. Es el más fuerte por el nivel de sus jugadores. Uno se enfrenta con los rivales de más fuste. Además, el triunfo para mí tuvo un significado deportivo y sentimental, se lo quiero dedicar a mi familia, a mi padre que jugó hasta los 92 años.
-¿Lo sorprendió este triunfo?
-No me sorprendió porque me vengo preparando para poder sorportar, aguantar las partidas. En el ajedrez, el banderazo final es cuando uno inclina al rey, y hasta ese momento se debe luchar. En mi caso, desde hace un tiempo a esta parte, me siento más fuerte, con más fortaleza y sin tantos traumas.
-¿Cómo se logra esa fortaleza?
– La preparación mental. Uno tiene que prepararse para soportar horas de juego y estar siempre atento.
-¿Cómo entrena antes de un torneo?
-En mi caso no juego partidas, sino que me baso en leer las historias de los campeones del mundo, y darme cuenta que ellos también pasaron problemas como cualquiera de nosotros. Para mí es muy bueno repasar sus historias, sus temores y sus fortalezas. Prepararse sicológicamente incide mucho a la hora de una partida.
-En esta edición, el Mayor se definió en un desempate.
-Fue un torneo parejo, muy luchado. No había que cometer ningún error, de lo contrario terminaba perdiendo. Había que estar muy atento, sumamente concentrado, hacer la jugada correcta.
-¿Cuál fue su mejor partida?
-La partida más importante fue la última. En el medio del juego estaba con un peón de desventaja, me recuperé y terminé ganando. Pudre sobrellevar el mal momento desde lo sicológico.
Rautenberg se mostró orgulloso de haber definido el torneo con Lescano. “Cuando era un niño, “Tomacito” era mi pollo, al igual que Joaquín Llanos. Debemos estar contentos por todos los jóvenes ajedrecistas de nuestro club, que tienen un gran futuro”.
Rautenberg se siente joven, con energías para seguir compitiendo. De hecho su próximo gran objetivo será representar de la mejor forma a Santa Rosa y La Pampa en un torneo nacional a realizarse en noviembre. “A mi edad, el físico no da para grandes cosas, pero sí para pensar. Competiré mientras pueda, y jugaré al ajedrez hasta que me muera, hasta que Dios me deje”.

Padre de una ex top model
Raúl Rautenberg, que está radicado en Santa Rosa, nació en Jacinto Arauz, estudió medicina en Córdoba y vivió más de 20 años en Alpachiri. Desde chico jugó al ajedrez, un deporte que lo práctico su abuelo, su padre y ahora su familia. Una de sus hijas es la famosa Catalina Rautenberg, la ex top model. “Catalina también sabe jugar al ajedrez, es un tesoro que le dejo a mis hijos. Estoy orgulloso de mi hija, de lo que eligió como profesión. Ella siempre mantuvo una conducta, y como padre me llena de orgullo”.