Medio siglo de sabor

La Pampa tiene una fábrica que desde hace casi 50 años ofrece una delicia para el paladar: Helados Pfeiffer elabora, vende y distribuye desde Eduardo Castex a toda la provincia un producto que es una tradición argentina y que tiene el gusto de lo artesanal.
“Nuestra especialidad es el dulce de leche”, dice Darío justo en el momento en que el cucurucho que tiene en la mano termina en una punta perfecta que se vuelve irresistible. Un dulce de leche transformado en helado y que es uno de los gustos predilectos de quienes alguna vez descubrieron el sabor de Pfeiffer y ya no lo pudieron dejar.
En un país donde el helado artesanal es famoso por su calidad y sabor, Pfeiffer supo construir una identidad propia, una pyme familiar que hoy cuenta con siete empleados y vende sus productos en casi todo el territorio pampeano.
“Mis viejos, Moisés y ‘Peti’ (Isabel), tenían un almacén y decidieron incorporar helados como para probar algo nuevo. Mi papá hizo un curso de helados artesanales así que el 18 de octubre del ’68 arrancó, por eso el año que viene vamos a cumplir 50 años. Le fue muy bien con la venta inicial así que al año siguiente abrió solo heladería en una de las primeras esquinas de Castex”, recuerda con precisión Darío Pfeiffer (47) uno de los hijos del matrimonio que hoy mantiene abierto ese mismo local frente a la plaza principal de la localidad. Una coqueta esquina donde también funciona la fábrica y almacenadora de los distintos gustos, postres y tortas heladas.
Con Moisés e Isabel ya retirados del negocio son Darío y su hermano Fernando (49) los que llevan adelante la firma mientras que Mario (52) eligió otro camino laboral. “Se puede decir que nací adentro de la heladería. Siempre me río porque me dicen: ‘Vos naciste adentro de un balde’, pero es así. Y aunque los tres hermanos en su momento nos fuimos a estudiar distintas carreras con Fernando nos asociamos y hoy estamos al frente de la empresa”, explica Darío que también ejerce como técnico radiólogo especializado en hemodinamia.

Crisis y salida.
Pfeiffer dio un salto de crecimiento a inicios de los ’90 cuando Darío terminó de estudiar y regresó a Castex. “En el ’92 empezamos a salir más, incorporamos toda la zona norte de la provincia y nos expandimos también hasta casi 25 de Mayo, hasta que la crisis de 2001 nos mató. Teníamos un crédito de Promoción Industrial de la provincia y estuvimos en un momento casi terminal, pero pudimos salir y en 2002 quedé al frente de la heladería y de a poco fuimos creciendo de manera constante”.
Algunos intentos de salir afuera de la provincia y de instalar franquicias o negocios propios en otras ciudades no dieron los resultados esperados y por eso los helados Pfeiffer se consiguen en kioscos, supermercados, restaurantes. “Tercerizamos, lo que hacemos es reventa. En Santa Rosa, por ejemplo, estamos en el ‘Supermercado del Helado’ y también tenemos La France que es una segunda marca y se vende muy bien”, explicó Darío.
Con una producción diaria de entre 400 y 500 litros, Pfeiffer fue testigo de un cambio cultural en la sociedad: hoy el helado se consume todo el año. “Antes era solo un producto de verano, costó un tiempo pero hoy el cliente consume también en invierno. Desde Afadhya (Asociación Fabricantes de Helados Artesanales y Afines) se hizo una campaña muy fuerte porque además está claro que el helado es un alimento natural que se puede consumir todo el año. Está hecho a base de leche, crema, fruta, tiene muchas proteínas. Se lo asocia a gordura, pero todo depende de la cantidad que comas. Un helado grande puede tener 300 calorías, que en una caminata lo bajás. Es un producto que podés incorporar a la dieta sin problemas”, argumenta Darío.

Para todos.
El cambio cultural respecto al consumo de helados durante todo el año también tuvo una modificación a la hora de pensar en el bolsillo. Si antes muchos lo consideraban casi “un lujo”, hoy puede resultar la salida más barata en épocas de billetes que vuelan hacia el pago de cuentas y productos básicos de la canasta familiar.
“Es la salida más barata si comparás con salir a cenar, al cine, al teatro o cualquier otra cosa porque con 100 pesos vos le comprás helados a tres chicos. Está claro que cuando la gente no tiene dinero, en este rubro se siente. Vivimos del sector trabajador, es nuestra base, por eso los vaivenes económicos siempre te marcan el momento, más allá de que nosotros siempre estamos invirtiendo en maquinaria, es la única forma de mantenerte y avanzar después”, detalla el empresario castense sobre los “secretos” del sector.
Con una variedad de 48 gustos en mostrador, el helado hoy también toma caminos novedosos y experimentales. Cada temporada aparecen nuevos sabores con distintas mezclas y productos. Pero más allá de la innovación los clásicos siguen imbatibles.
“Se va rotando con los gustos y siempre aparecen nuevos pero los tradicionales son los primeros, sin duda. Chocolate, limón, frutilla al agua y el dulce de leche, que es nuestro distintivo, el caballito de batalla que nos distingue”, resalta orgulloso Darío mientras Fernando lo ratifica con un aporte que hasta para ellos resulta llamativo.
“Hay gente de Santa Rosa que viene a tomar un helado acá y se vuelve. El otro día estuve en una estación de servicio y los empleados me decían eso. Lo toman como un paseo de domingo. También hay gente de Córdoba que si está de paso entra, toma un helado y sigue”.

Receta única.
Según un estudio de Afadhya realizado el año pasado, en la Argentina el 80 por ciento de la población consume helado artesanal en verano, y se calcula aproximadamente un consumo per cápita de 6,9 kilos al año, donde predominan jóvenes de 18 a 24 años de distintos niveles socioeconómicos.
Un 60 por ciento dijo que consume helado artesanal para “darse un gusto”, una costumbre ligada directamente con un momento de placer que disfrutan, casi siempre en compañía de la familia, en pareja, con amigos. “Es verdad que hay grandes cadenas con una presencia bien agresiva desde lo comercial, pero en el artesanal cada gusto se hace de manera diferente, eso nos diferencia del industrial, cada uno tiene su receta y eso nos marca un rumbo distintivo. Son competencias fuertes pero el cliente sabe distinguir, no solo calidad sino la atención. No depende de un gerente o un empleado si el cliente necesita algo. Nosotros siempre vamos a estar detrás del mostrador”, describe Darío justamente del otro lado del mostrador mientras rellena en la medida justa un cucurucho ávido de chocolate. Con un sabor único y bien pampeano.

Un corte perjudicial.
La rutina normal de muchos pampeanos se vio alterada este año por los cortes de ruta a raíz de las inundaciones. Y en Castex lo sienten de manera particular con la interrupción del tránsito de la ruta nacional 35. “Fue desastroso. En realidad aún lo es porque no terminó. En un momento para ir a Embajador Martini, que está a 60 kilómetros, hacíamos 250 kilómetros de ida y 250 de vuelta con el camión. Porque encima ahí cae el consumo con lo mal que está la gente. Castex quedó aislada y otros pueblos también, con un alteo que no se terminó todavía y que no sabemos cuándo terminará. En el rubro comercial se siente mucho, estamos muy perjudicados”, lamentó Darío.
Para Pfeiffer, además, las políticas económicas nacionales tampoco ayudan. “El año pasado fue muy malo comercialmente hablando, y ahora con medidas regresivas más los aumentos en tarifas y combustibles conforman un combo negativo para las pymes, por eso es complicado tomar decisiones de expansión en este momento”, agregó el responsable de una firma que, en una ciudad como Santa Rosa, encuentra un mercado inmobiliario con alquileres “exorbitantes” y difíciles de afrontar.

Producción y gustos.
Pfeiffer elabora helados todo el año. En la temporada invernal el consumo depende de si las temperaturas son muy bajas o no aunque ya dejó de ser algo exclusivo de las temporadas de calor. La oferta de la firma incluye postres, tortas heladas y también gustos dietéticos. Otro aspecto que distingue a la marca es que uno de los principales componentes, la leche, es pampeana.
“Nos abastecemos con Lácteos Lattaia, de Caleufú. Tienen leche de primera calidad así que desde hace mucho trabajamos con ellos”, afirma Darío, quien también apuesta por la producción local y por eso Pfeiffer asiste a muestras como Expo Pymes y otras organizadas por la Provincia.