“Estamos rescatando a los chicos”

La heredera de la vivienda donde funciona el merendero, recibe a este diario temprano en la mañana, pone algunas sillas alrededor de una mesa y comienza a contar. “Mi madre siempre me pidió que esta casa se destinara a ayudar a otros que necesitaran contención de cualquier tipo y creo que estoy cumpliendo su voluntad”.
Así inició el relato Rosa Narváez, hija de Celestiana Millapan. Desde 2004, la mujer comenzó a recibir a niños del barrio, a los que ofrecía apoyo evangélico y con la necesidad, llegó el deseo de ampliar esa colaboración, que se extendió a brindarles alimento.
Rosa comenta que su mamá le expresó ese deseo y “quería que esta casa sirviera para eso, porque le había costado mucho esfuerzo su vivienda”, relató. “Hasta ahora estoy cumpliendo sus deseos”, expresó la mujer.
Rosa contó que la idea se materializó en 2004, “me empecé a acercar con principios de la Biblia, con la idea de las escuelas bíblicas y la copa de leche a los chicos; ahora nos pusimos modernos y hacemos merendero”, afirma la mujer.
La apertura inició los días sábado, con clases cristianas y copa de leche; luego la necesidad se hizo presente y latente también, casi la obligación de la asistencia diaria. “Recorriendo el camino me fui dando cuenta que mi aporte tenía que cubrir el desarrollo social para que el chico se vaya sintiendo cada vez más cómodo y cuando crezcan, recuerden que Dios les aportó estos valores”, afirma.
La mujer recordó que fueron unos 15 chicos los que iniciaron la escuela bíblica y actualmente, cubre los alimentos de unos 30 ó 40 chicos. “El merendero funciona de 18.30 a 20.30; pero anoche -relata- eran las 20.45 y no se querían ir”.

Necesidades.
Narváez confirma las necesidades que se observan en el barrio: “yo lo vi porque prácticamente nací en este barrio, entonces sé cómo es el movimiento; yo decía el día de mañana, si tengo posibilidades de poner un granito de arena y no porque me sobre, sino que me esforzaría porque es mi deber, vivo en este barrio y no me gustaría ver chicos sufriendo”, aseguró.
Rosa asegura que la posibilidad surgió porque sus seis hijos ya son grandes. La más joven tiene 24 años y estudia; uno de ellos convive con Rosa y su esposo, en una vivienda ubicada detrás del espacio que destina a merendero y lugar de encuentro; además de colaborar con su trabajo y aporte económico.
Rosa cuenta que los alimentos que les brinda a los chicos son variados; y vienen del aporte propio más ayuda de sus hijas, porque no cuentan con ayuda oficial de ningún tipo. Su marido, albañil, colabora desde los trabajos necesarios como con el sostén económico.
“En cuatro años de trabajo, me ayudaron (políticamente) con 2.000 pesos”, confirmó Narváez. Retomando la realidad de su lugar, Rosa comentó que “estamos en un barrio muy marginado, luchando contra adicciones de alcohol, drogas; y estamos rescatando a los chicos, para que en el futuro, ellos no la liguen”, afirmó.

Realidades.
Rosa asegura felizmente que “cuando empezamos en 2004 ayudamos a algunos chicos y ahora ellos están estudiando, tienen 14 ó 15 años y no están en la calle; re enchufados. Por eso quise seguir con esta etapa, dio frutos”, aseveró.
Actualmente, Rosa alimenta a niños que van desde los 3 años a los 15; aunque el más grande se esfuerza por ganarse su lugar y colabora voluntariamente con Rosa en la organización del espacio y la comida. También les ofrece un lugar donde jugar, pintar, dibujar y perder por algunos momentos de vista, su triste realidad.
“Mi tarea es brindarle confianza a los chicos y lograr que el día de mañana, funcione su familia”, concluyó.

Festival familiar
Rosa organizó, junto a otros pastores evangélicos, una jornada denominada “Cambia tu mundo La Pampa”, que se hará mañana en el merendero de la casa 64 del Pasaje 17 de Octubre. Allí, desde las 15.30 se realizarán distintas actividades recreativas y se entregará ropa y alimentos a las familias carenciadas. Se espera la presencia de payasos, arte, música, fe y esperanza; además de recolectar estos insumos para ser donados a quien los necesite. La mujer invitó a toda la comunidad a participar de la jornada. Será con entrada libre y gratuita.

“Enloquecieron de vuelta”
La realidad política actual repercute en las necesidades manifiestas de los niños del barrio, algo que Rosa confirma. “Con este gobierno se enloquecieron de vuelta los chicos, porque en cada casa era como que había más sostén de alimento porque la situación que les afecta a ellos es la no alimentación; agarran la calle, el parque o la honda; pero uno los llama, les ofrece charlar con una fruta de por medio y enseguida se calman”, aseveró.
Rosa afirma que algunas casas alrededor del merendero tienen entre cinco y diez chicos que alimentar y la realidad es que no siempre se puede cumplir con ello; por eso rescata su labor en esa barriada. Se congratula de poder brindarles algo de alimento y contención; “porque cuando van a la casa vaya a saber las cosas que deben padecer; esta es la tarea”, confirma la mujer.
Incluso los domingos, día que Rosa reúne a los mayores, los pequeños se acercan a su merendero, ya sea para comer algo o pasar el rato dibujando. Las necesidades son muchas, pero el corazón de Rosa y su familia se ofrece voluntariamente, a quien golpee su puerta.