Entrevista exclusiva con Ale Sergi de Miranda: “Estamos destinados a ser masivos”

La banda de pop electrónico Miranda regresará a Santa Rosa, a seis años del recital en el Anfiteatro provincial, para presentar un show en vivo en el marco de los festejos de sus 15 años de trayectoria. El primer concierto que dieron como grupo fue en julio del 2001, y meses más tarde editaron su disco debut “Es Mentira”.
Liderado por Ale Sergi y Juliana Gattas en voces, Miranda se convirtió en uno de los grupos más convocantes y populares de Argentina y América Latina, llegando en la actualidad a países como Estados Unidos, Inglaterra, Chile, Uruguay y México, donde son ampliamente reconocidos.
LA ARENA habló con Sergi antes de su presentación en Santa Rosa, que será el sábado a las 23.30 en el Casino Club. “Este show es parte de la gira que estamos haciendo para celebrar los 15 años del grupo. Estamos girando por todos lados, llevando un concierto que básicamente recorre toda nuestra carrera”, contó el cantante. “Como el disco anterior (Safari) ya tiene un tiempo y estamos cumpliendo 15 años hemos elegido para el show un repertorio que contenga todas las canciones más emblemáticas de nuestros seis álbumes y también incluimos alguna rareza, alguna canción que hace mucho no tocamos para que los fanáticos tengan alguna dosis especial de la banda”, afirmó.
Sobre el colorido escenario del Casino tocarán, además de Ale Sergi y Juliana Gattas en voces; Ludovica Morell en batería, Anuk Sforza en guitarra, Gabriel Lucena en guitarra y sintetizadores y Nicolás “Monoto” Grimaldi en bajo.

Transición.
Miranda nació en el 2001 como un formato de banda de electropop que se presentaba en escenarios de fiestas electrónicas y producciones independientes, y poco a poco fue transformando su estilo musical y masificándose hasta convertirse en el fenómeno que es hoy. “El publico creció, hay gente que sigue viniendo desde siempre y otros tantos que se sumaron, algunos que se fueron y volvieron, pero sí el grupo se volvió bastante más popular. A mí me parece que era un poco el destino que el grupo tenía desde el primer momento”, explicó Ale Sergi. “Cuando empezamos a tocar electrónica honestamente lo hicimos porque nos encanta la electrónica, pero además porque no teníamos espacio físico para poner una batería acústica; ensayábamos en un departamento entonces en ese momento nos pusimos a hacer música con una computadora que era lo más práctico para poder salir a tocar por los bares y tener conciertos al toque”, detalló. “A medida que tuvimos la suerte de ir creciendo y de ir presentándonos en lugares más grandes, a la par fuimos armando nuestro estudio de grabación y sala de ensayo más grande entonces pudimos incluir a más músicos y la verdad que estamos contentos con este nuevo formato porque sentimos que podemos ocupar ambas sonoridades”.

Siempre de amor.
Más allá de los cambios estilísticos, Miranda mantuvo siempre su esencia. “El espíritu bailable del grupo no se ha perdido, siempre fuimos un grupo de discoteca, más pop, menos pop, más electrónico, menos electrónico, pero siempre de discoteca y de baile. También lo que nosotros siempre pusimos al frente fueron las canciones, más allá del estilo en el que las interpretemos; y son esas mismas canciones las que nos han guiado en este camino. No nos ponemos tan estilistas, sino que componemos las canciones y esperamos que ellas pidan qué sonoridad les sienta mejor y en base a eso nos guiamos por nuestro instinto y nos dejamos llevar”, expresó el cantante.
Algo que no cambió en 15 años de trayectoria es la temática de las canciones del grupo: el amor en todas sus variantes, cuyas letras son escritas por Sergi. “En algunas me ayuda Cachorro López como hicimos en Safari y en otras Juliana participa de la lírica”, detalló. “Nosotros hemos cambiado bastante en la parte musical, pero hablamos de amor todo el tiempo; de amor, desamor, ya sea de pareja, de amigos, de pasión por lo que hacemos, de sexo, de relaciones pasajeras, de relaciones duraderas. Tal vez con el tiempo hemos ganado un poquito más de profundidad, es como un gran diario íntimo Miranda, desde el primer disco hasta el último y los que seguirán. Por alguna razón encontramos que esas historias combinan muy bien con la música que queremos tocar”.

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