Murió uno de los ejemplares de tapir más viejos del mundo

El tapir hembra, considerada uno de los ejemplares más viejos del mundo que vivía en cautiverio, murió en la reserva experimental de Horco Molle en la provincia de Tucumán, donde el animal permanecía desde 1989.
El deceso ocurrió el domingo pero la noticia se conoció en las últimas horas y generó un fuerte impacto entre los responsables de la reserva ya que Inés -ese era su nombre- “se había transformado en un ícono de nuestra lucha para conservar esta especie que está en vía de extinción en el país”, según señaló el director Juan Pablo Juliá.
Meses antes de su muerte, el animal comenzó a sufrir graves inconvenientes con su útero, situación que llevó a los expertos a analizar el caso y a buscar una solución para salvarle la vida.

Operado.
El tapir fue intervenido quirúrgicamente a fines de mayo por médicos y veterinarios tucumanos y para poder llevar adelante la operación se montó un quirófano completo en la Casa Laboratorio de la Reserva.
La cirugía consistió en una anexohisterectomía, es decir que se le extrajeron el útero y los ovarios, operación que fue realizada por un grupo de profesionales encabezados por Juan Cruz Yalour, médico cirujano del sanatorio Rivadavia.
El primer diagnóstico fue favorable ya que Inés mostró síntomas de recuperación durante el proceso post operatorio, pero con el correr de los días su salud comenzó a empeorar, según informó Juliá.
Los valores sanguíneos no mejoraron e Inés comenzó a rechazar los tratamientos hasta que los médicos advirtieron la presencia de masas tumorales que finalmente no le permitieron curarse completamente y le provocaron la muerte.

“Fuerte carácter”.
Inés había nacido en 1982 en Aguas Chiquitas y fue derivada siete años después a la reserva tucumana, ubicada a 15 kilómetros al noroeste de la capital provincial, donde permaneció hasta su muerte.”Era un animal con bastante carácter y si bien le gustaba compartir con las personas que visitan el predio, por momento buscaba tener tranquilidad”, dijo a Télam la veterinaria Elena Correa, quien explicó que el tapir vivió un poco más de la edad promedio de los animales de su especie que es de 30 años.
El ejemplar, muy querido por los responsables de la reserva, llegó a ser una de las tapires en cautiverio más vieja del mundo y la mayor del país.
Según Juliá, los tapires se encuentran en vías de extinción en la provincia desde la década del 50 y desde entonces la reserva trabaja duro para conservar la especie.
La Reserva de Horco Molle forma parte del Grupo Argentino de Tapires que promueve la conservación del tapir en la Argentina.

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