Música y pintura para tratar el estrés

Reflexología, musicoterapia y pintura terapéutica son algunas de las actividades que pacientes, estudiantes, profesionales y personal no médico del Hospital de Clínicas tienen oportunidad de compartir cada semana en el mismo espacio hospitalario donde confluyen diariamente, aunque guiados por un objetivo muy diferente: el de combatir el estrés propio de sus actividades y obtener la “contención emocional” que necesitan.
Todas estas prácticas de “medicina tradicional y complementaria” se llevan adelante como “secciones especiales” de la Cuarta Cátedra de Medicina Interna de la carrera en la UBA, la única que ha desarrollado un programa de este tipo dentro de esta universidad.
“Esta cátedra de clínica médica tiene secciones especiales porque nosotros tenemos una visión integral, un enfoque biopsicosociocultural de la práctica médica”, aseguró a Télam Roberto Iermoli, profesor titular de la Cuarta Cátedra de Medicina Interna.
Dentro de estas secciones especiales hay seis programas diferentes, uno de los cuales es “Contención Emocional”, desde donde se proponen actividades como musicoterapia, pintura terapéutica, reflexología, taller literario y conciertos de ‘música en la sala’.
“Estas actividades no son sólo para pacientes internados o externados y sus familiares, sino también para el personal que los atiende, porque así disminuimos el estres y alejamos el fenómeno del burnout (cabeza quemada)”, explicó.
En el caso de los médicos y futuros médicos, la idea es además que incorporen la “visión integral del ser humano” que está detrás de la implementación de este tipo de actividades, “y sepan que es algo muy importante en su posterior desempeño profesional”.
La coordinadora general de la sección de Contención Emocional, la reflexóloga Mabel Dávila, explicó a Télam que “el equipo de reflexólogas está capacitado para adaptar la reflexología a la clínica médica”, contó.
Dávila explicó que “la reflexología para nosotros no diagnostica ni cura: lo que hace es relajar”, y su incorporación, en el caso de las personas que se están atendiendo allí por un problema de salud, obedece a la premisa de que “un paciente más relajado va a asimilar mejor cualquier tratamiento” de medicina convencional, sin interferir con éste.
“Hay muchas enfermedades crónicas con un origen emocional, por eso viene el paciente y te dice ‘tomo la medicación, hago las cosas pero esto no está dando resultado’: lo que falta es contenerlos emocionalmente y es ahí, con estas terapias que podemos contribuir, pero siempre en forma interdisciplinaria y por derivación médica”, explicó.
Los miércoles por la mañana, la sección de Contención Emocional de la Cuarta Cátedra de Medicina Interna esta funcionando a pleno, porque mientras tres efectoras de salud reciben una sesión de reflexología en el piso 11, una veintena de personas participa de un taller de musicoterapia en el octavo piso, como parte del mismo programa.
“Compartir padecimientos privados es muy liberador y la música genera ese espacio de intimidad donde se pueden expresar cosas que están muy guardadas”, explicó a Télam el musicoterapeuta Santiago Bussi, haciendo a un lado la guitarra que estuvo tocando instantes antes, frente a los concurrentes al taller.
El especialista explicó esto es esencial porque “una parte importante del dolor es siempre subjetiva”, y aunque haya un estímulo doloroso concreto, “la amplitud varía mucho según cómo se predispone el sujeto”.
Y como al cantar el instrumento es el propio cuerpo, esta actividad “permite tirar un puente con la psiquis, con efectos muy buenos”, que se ven reforzados también desde las letras de las canciones, porque el objetivo es “darles herramientas para que puedan reorientarse y enfocar los problemas desde un lugar más positivo”.
Después de entonar a todo pulmón la versión castellanizada del hit de Gloria Gaynor, “Resistiré”, Isabel Hormiga cuenta a Télam que el taller está resultando de mucha ayuda en el post tratamiento contra el cáncer del que se curó.
“Con la quimio, los huesos quedan muy debilitados y hay que recuperar fuerzas, no quedarse, y esta canción justamente habla de eso: de luchar, seguir y resistir”, dijo.
“La música da alegría, da fuerza, sube la serotonina; y el grupo es la resonacia que uno siente al cantar con otros”, agregó Liliana Fernández, quien se trata en el Hospital por fibromialgia.
“A veces estamos esperando para entrar acá y nos preguntan qué tenemos, y a veces no nos acordamos qué tenemos porque estamos muy contentos”, contó Marta Mansilla.
Junto a estas pacientes, participa del taller la empleada de limpieza Blanca Salas, quien asegura que las vivencias allí experimentadas y la “gente estupenda” que conoció, “me ayudaron a hacer cambios en mi vida personal”.
Los talleres de musicoterapia a veces tienen el privilegio de contar con la visita de artistas consagrados, como Vicentico y otros amigos de la institución.
Como parte de la sección Contención Emocional también se realizan conciertos en los pasillos del piso 11, para que los pacientes que no pueden presenciarlo desde las butacas especialmente dispuestas, puedan escucharlo desde sus camas.
En los talleres de pintura terapéutica, en tanto, los asistentes pintan mandalas que luego decorarán los pasillos de los diferentes pisos porque “el arte no sólo es hacerlo, sino apreciarlo”, contó Dávila. (Télam)

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