“Ninguna religión es terrorista, el sistema es terrorista”

En un encendido discurso a los participantes del III Encuentro Mundial de Movimientos Populares, el papa Francisco rechazó hoy el “sistema terrorista” del “control global del dinero”, criticó las sumas “escandalosas de los salvatajes bancarios” y lamentó que “la brecha entre los pueblos y nuestras formas actuales de democracia se agrandan cada vez más”.
“Hay un terrorismo de base que emana del control global del dinero sobre la tierra y atenta contra la humanidad entera. De ese terrorismo básico se alimentan los terrorismos derivados como el narcoterrorismo, el terrorismo de Estado y lo que erróneamente algunos llaman terrorismo étnico o religioso”, sentenció el Pontífice en el aula Paulo VI del Vaticano, tras recibir el “plan de acción” de los 200 dirigentes de todo el mundo que participaron desde el miércoles en el evento. 
“Ningún pueblo, ninguna religión es terrorista. Es cierto, hay pequeños grupos fundamentalistas en todos lados. Pero el terrorismo empieza cuando has desechado la maravilla de la creación, el hombre y la mujer, y has puesto allí el dinero”, agregó Francisco de cara a los delegados de casi 60 países, incluidos el dirigente argentino y consultor pontificio Juan Grabois, y el ex presidente uruguayo José Mujica.
“Ese sistema es terrorista”, sentenció Francisco, tras hacer un recorrido por las dos ediciones anteriores del encuentro: la de 2014 en Roma y la de 2015 en Santa cruz de la Sierra, Bolivia.
En ese marco, Francisco apuntó su discurso contra el “Dios dinero” y citó a algunos de sus antecesores para sentenciar que “toda la doctrina social de la Iglesia y el magisterio de mis antecesores se rebelan contra el ídolo-dinero que reina en lugar de servir, tiraniza y aterroriza a la humanidad”.
“¿Quién gobierna entonces? El dinero ¿Cómo gobierna? Con el látigo del miedo, de la inequidad, de la violencia económica, social, cultural y militar que engendra más y más violencia en una espiral descendente que parece no acabar jamás”, denunció.
“Ninguna tiranía se sostiene sin explotar nuestros miedos. De ahí que toda tiranía sea terrorista. Y cuando ese terror, que se sembró en las periferias con masacres, saqueos, opresión e injusticia, explota en los centros con distintas formas de violencia, incluso con atentados odiosos y cobardes, los ciudadanos que aún conservan algunos derechos son tentados con la falsa seguridad de los muros físicos o sociales”, expresó. 
Con una delegación de jóvenes políticos argentinos sub 35 como observadores del encuentro, Francisco afirmó criticó los “muros que encierran a unos y destierran a otros. Ciudadanos amurallados, aterrorizados, de un lado; excluidos, desterrados, más aterrorizados todavía, del otro”.
Tras agradecer a los participantes y destacar que muchos se “juegan la vida”, Francisco recordó el pedido de “Tierra, Techo y Trabajo” y afirmó que “las «3-T», ese grito de ustedes que hago mío, tiene algo de esa inteligencia humilde pero a la vez fuerte y sanadora” como “un proyecto-puente de los pueblos frente al proyecto-muro del dinero” con el que “ayudar para que el mundo se sane de su atrofia moral”
Criticando que “la brecha entre los pueblos y nuestras formas actuales de democracia se agranda cada vez más como consecuencia del enorme poder de los grupos económicos y mediáticos que parecieran dominarlas”, Francisco les pidió no tener “miedo de meterse en las grandes discusiones, en Política con mayúscula”. 
Preocupado también por el “drama de los emigrantes, refugiados y desplazados”, Francisco ratificó su denuncia de que “el Mediterráneo se ha convertido en un cementerio, y no sólo el Mediterráneo… tantos cementerios junto a los muros, muros manchados de sangre inocente”. 
“¿Qué le pasa al mundo de hoy que, cuando se produce la bancarrota de un banco de inmediato aparecen sumas escandalosas para salvarlo, pero cuando se produce esta bancarrota de la humanidad no hay casi ni una milésima parte para salvar a esos hermanos que sufren tanto?”, se preguntó.
Antes del discurso del Papa, los movimientos sociales leyeron un “plan de acción” con siete propuestas para el futuro, entre ellas los reclamos por “el fin de la persecución de todos los luchadores sociales; el derecho a la paz basado en justicia social; una mayor democracia participativa; el rechazo a la privatización del agua; y la prohibición de la manipulación genética de toda forma de vida, en particular de la semilla y defensa de la soberanía alimentaria”.
También fueron parte del plan de acción el pedido por un “salario social universal para todos los trabajadores; erradicar los desalojos que dejan a las familias sin techo; construcción de una ciudadanía universal que derrumbe los muros de la xenofobia para acoger dignamente a quien se ve obligado a forzar su tierra”. (Télam)

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