Weber: “No es imposible ser el número uno”

JAVIER WEBER Y TODA SU PASION EN UNA CLINICA DE VOLEIBOL EN SANTA ROSA

El medallista olímpico, ex seleccionador nacional y DT multicampeón con Bolívar mostró su amor por el deporte y lo dejó plasmado en cada paso que dio junto a los chicos pampeanos. Habló del nivel del voley argentino, del título del Sub 23 y de las aspiraciones futuras.
Javier Weber camina, salta, habla, grita, abre los ojos, se toma la cabeza y se muerde los labios como cuando jugaba. Sus gestos no difieren de los que hacía allá por 1988, cuando sus manos alcanzaban la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Seúl. Sus modos no tienen nada que envidiarle a los que mostraba cada vez que dirigía a la Selección argentina. Cada movimiento imita los que habitualmente da cuando conduce al multicampeón Bolívar.
Hoy su lugar de acción es el gimnasio del Colegio Ciudad de Santa Rosa y sus dirigidas son la integrantes de la preselección pampeana que en un mes irá a los Juegos de la Araucanía. Hoy su objetivo es transmitir conceptos a los jóvenes y a los entrenadores. Hoy su meta es aportar a las bases. Y su pasión es la misma de siempre; la que lo llevó a ser uno de los mejores jugadores de voleibol de la historia de nuestro país; la que le permitió transformarse en un técnico de renombre mundial.
En el marco del programa “Campus con tu Idolo”, que lleva adelante la Secretaría de Deportes de Nación que encabeza Carlos Javier Mac Allister, Weber llegó este fin de semana a Santa Rosa y en sus primeras acciones dejó en claro que, más allá de sus cualidades técnicas, físicas o mentales, el amor por lo que hace es clave para su éxito.
“Esta posibilidad de estar en contacto con la gente y de transmitir conceptos en función del deporte que uno tanto ama me llena de orgullo”, señaló ayer Weber en diálogo con LA CHUECA al finalizar la primera parte de la jornada sabatina en el Colegio Ciudad, donde hubo una charla para entrenadores y profesores, una clase para jugadores y un trabajo técnico-táctico con las chicas de la selección juvenil, con las que se prendió a jugar en diferentes pasajes.
“Estas actividades son espectaculares porque permiten presentar al deporte como una herramienta importante de vida para los chicos y la sociedad”, agregó el ex armador de la selección nacional, que hoy cerrará su visita con una jornada matutina destina a jugadores de Primera División otra vez en el Ciudad y una visita al encuentro de minivoley que se hará en el Marcelino Catrón.

Excelente material.
“En el interior nos encontramos con una realidad muy buena, por la cantidad de jugadores, de chicos y de programas de iniciación deportiva, y porque hay un montón de profes y entrenadores que tienen muchas inquietudes y ganas de desarrollarse en este deporte”, explicó Weber al referirse a la actualidad del voleibol en el país.
“Hay una transmisión de conceptos y de experiencias que son enriquecedoras, con las diferentes realidades que hay de una provincia a otra. Y en general me encuentro con que hay un excelente material humano y técnico como para hacer grandes cosas en el futuro”, agregó.

– ¿Qué cosas se llevan los chicos o los entrenadores en una clínica de un fin de semana?
– Mucho, porque son varias horas de intercambiar experiencias personales. No es como hacer un trabajo de todo un año, pero sí una manera de trabajar, de ofrecer conceptos técnicos, de mostrar una dinámica de juego y especialmente la pasión por el deporte. Y la parte práctica va al desarrollo del profe y el entrenador, y les ayuda a vivenciar situaciones nuevas que aportan al crecimiento general.

De abajo hacia arriba.
Weber, que dirigió a la Selección mayor durante cinco años, fue uno de los puntales del desarrollo de las formativas argentinas, cuyo trabajo se resumió con la reciente coronación mundial que logró la Sub 23 capitaneada por el pampeano Gastón Fernández.
“El título de la Sub 23 es producto de muchos años de trabajo. Le habíamos pegado en el palo dos o tres veces con menores o juveniles y esta vez nos tocó ganar. No fue producto de la casualidad, sino producto del trabajo que se viene haciendo desde hace diez años. Esta vez en lugar de pegar en el palo entró, y es muy merecido. Ahora lo importante es seguir trabajando en esta misma línea”, reflexionó el reconocido entrenador.

– ¿Qué lugar ocupa hoy el voleibol en el deporte nacional?
– El lugar que le corresponde. Nuestro país habla claramente de fútbol, como muchos otros, y está muy bien porque es el deporte mundial. Después, dependiendo de los resultados vendrán los otros, como el básquet en su momento, el tenis, el rugby o el voleibol, que se ha ganado un espacio dentro de los cinco o seis deportes más importantes que tiene Argentina. Tenemos una Liga Nacional muy fuerte y una Selección que crece cada año, que está entre las ocho mejores del mundo y que se ha ganado un espacio muy importante. Hay que seguir construyendo y creciendo, no para aspirar a ser el deporte número uno del país porque es imposible, pero sí para que el voley tenga cada día más adeptos y se desarrolle mucho más.

– El básquet llegó a la cima mundial con un oro olímpico cuando años atrás era impensado. ¿Puede el voleibol argentino aspirar a ser el número uno?
– No es imposible ser el número uno; es difícil, pero todo tiene su momento y su etapa. Lo importante es mantenerse entre los ocho mejores, como ahora, y después se podrá estar un poco más arriba o más abajo. Los proyectos son para eso, para estar en la elite del deporte mundial. Después, a veces te toca y a veces no; al básquet le tocó ser subcampeón mundial y campeón olímpico, y después ser medallista o estar en un quinto lugar en un Mundial y valorizarlo también. Acá somos muy exitistas, pero no hay que dejar de valorar el hecho de estar entre las potencias mundiales, que es lo principal.

– La Selección que vos integraste como jugador tuvo un carisma especial y nombres propios que trascendieron al voleibol y lo acercaron a la gente, más allá de los logros que consiguieron. ¿Hay similitudes con esta nueva generación?
– Hay selecciones que tienen mucho carisma y una llegada a la gente diferente, y ese grupo que integré lo tuvo. Hoy, la Selección tiene un nivel técnico y un talento importante, que quizás otras generaciones no han tenido. Ojalá este talento se pueda transmitir al juego colectivo y de equipo, y que en el próximo Mundial, que es el año que viene, pueda desarrollar todo su potencial. Condiciones tiene, pero también hay muchos equipos, unos quince en el mundo, de gran nivel. En esa elite, hoy Argentina puede salir tercera o undécima y no le va a deber nada a nadie. Lo importante es estar en ese lugar. Hay talento técnico y si se pone al servicio del equipo puede salir muy bien.

Una situación desagradable.
Javier Weber se refirió ayer a lo que fue su salida de la Selección nacional, en 2013, cuando tuvo que dejar el cargo de entrenador en medio de pujas dirigenciales y de relaciones tirantes con jugadores de peso y apellidos históricos. “Fue una situación desagradable y que no esperaba porque había firmado por cuatro años más. Pero hubo intereses encontrados y situaciones nada buenas para la construcción”, recordó. “En estos últimos años la FEVA ha crecido muchísimo, hoy se construye y espero que no le vuelva a pasar a nadie lo que me pasó a mí”, reflexionó.