Crece la protesta de vecinos inundados

CONTINUARAN MANIFESTANDO HASTA QUE LOS ATIENDAN CON SOLUCIONES

Vecinos autoconvocados, pertenecientes a los barrios damnificados por la inundación, volvieron a expresar ayer su descontento por la ausencia de respuestas y por la demora en las soluciones a los inconvenientes que padecen y que cada vez son más recurrentes. El alto nivel de las napas freáticas, producto de la inundación sufrida en marzo y abril, las calles intransitables y los derrames de líquidos cloacales, se convirtieron en una postal de lo que realmente ocurre en Santa Rosa obviamente ellos no quieren acostumbrarse a esto. Por eso, ante estos problemas, manifestaron que no esperan “soluciones mágicas”, tal y como señaló el intendente Leandro Altolaguirre, sino que piden que “que se ponga a laburar”.
Ayer, por tercer jueves consecutivo, los vecinos damnificados volvieron a hacer sentir su enojo frente al Municipio. Desde las 18, la avenida San Martín, entre Avellaneda y Coronel Gil, fue cortada al tránsito y los manifestantes llegaron acompañados de una murga y con carteles que luego colocaron en las paredes y las puertas del edificio municipal. “No queremos soluciones mágicas, queremos que te pongas a laburar”, rezaba una de las pancartas.
Durante el tiempo que transcurrió la congregación, voceros de diversos barrios hicieron uso de la palabra para representar a sus vecinos. Uno de ellos manifestó que “no somos enemigos de nadie, sólo buscamos beneficios para Santa Rosa”.

Barrios.
Las condiciones paupérrimas en las que se encuentran ciertas zonas de la ciudad, están a la vista y hacen que los vecinos de distintos barrios se sumen a reclamar en multitud. Ayer, como las anteriores oportunidades, hubo personas del barrio Almafuerte, Las Camelias, El Faro, Villa Germinal, barrio Butaló, Zona Oeste Quintas, Malvinas Argentinas, Obreros de la Construcción, entre otros. En todos esos sitios hay problemas. No sólo por la inundación. Esto va más allá. Los reclamos son dirigidos también a los inconvenientes que provocan los derrames cloacales. A los cráteres gigantes causados por el mal uso de las máquinas, tal y cómo ocurrió en la calle Santa Cruz, por ejemplo. Por eso, y como argumentó un vocero, “acá no se rinde nadie”.
Otra de las voces que se hizo escuchar, reclamó porque “no queremos que nuestros hijos tengan que recorrer los caminos con mierda (sic). Reclamamos por las malas maniobras de las máquinas y porque se le falta el respeto al ciudadano”.

Un inodoro.
Hace pocos días una ambulancia quedó encajada en la calle Miguel Cané y Hucal, en pleno barrio Villa Parque. El hecho no sólo llamó la atención porque el vehículo damnificado pertenecía al Ministerio de Salud y se dirigía a asistir a una mujer, sino que fue relevante también porque a escasos metros está ubicada la Escuela 255, lugar donde concurren entre 100 y 120 chicos, más el personal docente y no docente. Los alrededores del establecimiento educativo son intransitables producto del barro y los ríos de desechos cloacales. No sólo hay peligro de quedar empantanado, sino que también peligra la salud de los vecinos y de quienes asisten a la escuela. Por tal motivo, ayer hicieron sentir su descontento (cómo lo vienen haciendo desde hace un tiempo) colocando un inodoro frente a las puertas del municipio.

“Que accionen”.
Una vecina reconoció que, ante la falta de obras y de respuestas, ella misma tuvo que señalizar que la calle estaba intransitable y evitar que más vehículos ingresen y se queden encajados. Estas acciones, que son recurrentes en varios lugares, son las únicas capaces de evitar más accidentes y problemas. “Pido a los vecinos que accionen para que otros no sufran estos problemas”, expresó otro de los voceros.

Trabajos en El Faro.
Poco antes de que se produzca la manifestación de los vecinos, desde el municipio informaron, por medio de un comunicado de prensa, que cuadrillas municipales se encontraban trabajando intensamente en el barrio El Faro, uno de los más comprometidos tras la inundación. Los trabajos, según argumentaron, correspondieron al entoscado de calles y, para esto, se involucraron dos motoniveladoras, tres chasis volcadores y una pala cargadora.
En este sentido, confiaron también que se estuvieron repasando calles en el barrio Nelson Mandela, Fonavi 25, Villa Uhalde y Zona Quintas de Villa Parque.
Respecto a las tareas de bacheo, expresaron que se trabajó en la zona céntrica, en Villa Santillán y en Barrio Aeropuerto.
Mientras tanto, desde la Administración Provincial del Agua (APA) se informó que avanza la obra de recambio de conexiones domiciliarias en la red de distribución de agua potable, en el Barrio Villa del Busto de la ciudad de Santa Rosa, malla 19.
La empresa que lleva adelante los trabajos es BK Construcciones, firma que ya finalizó la malla 18. El monto de contrato es de 5.930.518 pesos y cuenta con un plazo de ejecución de 180 días. Las tareas comprenden un sector muy importante entre las calles Gobernador Duval, Estrada, Asunción del Paraguay y Santiago del Estero. Son 545 intervenciones a realizar, con trabajos similares a los que vienen desarrollando para todos los domicilios comprendidos dentro de ese sector.
Se realiza el recambio de la conexión, se colocan los medidores y la reparación del pavimento.

Otra vivienda con problemas de humedad.
Estela es una vecina del barrio El Faro que últimamente, al igual que sus vecinos, está atravesando inconvenientes serios porque el agua brota en el interior de su casa a través del piso de madera. La problemática no sólo la padece dentro de su vivienda, sino que también por fuera, ya que la arteria de ingreso a su casa está completamente empantanada.
La mujer vive junto a su marido, Sergio Molina y tres hijos, Sebastián, Lucas y Alejo en una casa situada en la calle “Dino” Saluzzi, entre Felice y Haití. Llegar hasta allí es una verdadera odisea porque, como es de público conocimiento, el barrio tiene varias calles anegadas y cortada por los propios vecinos en señal de alerta hacia quienes transiten por el lugar, incluso para llegar a la casa un equipo periodístico de LA ARENA tuvo que desviarse por la calle Curacó, una arteria transitable en ese sector del barrio.

Por inseguridad.
Respecto a su problema, la mujer expresó que “nos vinimos a vivir a Santa Rosa porque nos corrió la inseguridad de Buenos Aires”. Hoy ya pasaron diez años desde que se instaló en el barrio, aunque nunca se imaginó que iban a tener que luchar contra el avance del agua que, ahora, le brota por debajo de los pisos de parquet. Según confió Estela, “el problema no es postinundación”. Si bien El Faro ha sufrido el avance del agua desde que aumentara el nivel de la laguna tras la pasada inundación, el año pasado, durante una intensa tormenta que azotó a Santa Rosa en el mes de octubre, Estela festejó el cumpleaños de su hijo menor, con todos los amiguitos, mientras había 20 centímetros de agua dentro de la vivienda. Todavía quedan presentes, como un mal recuerdo, las marcas que el agua dejó en la pared y en los pisos manchados. La mujer recordó que “aquella vez fui la única que tuvo problemas”. Incluso, hace poco recibió la visita de un maestro mayor de obras que enviaron desde Bienestar Social, y le dijo que de manera urgente debía levantar “toda la casa. Ventanas, puerta y techo”. Las inmediaciones de la casa están acechadas por el agua. El patio, el frente, todo. Por último, el pasado martes, “el agua empezó a brotar de manera increíble por debajo del piso”, explicó y agregó que “ya no sé que hacer, necesitamos una solución urgente”, concluyó.