Pablo Márquez de la mano del “Cuchi” Leguizamón

Pablo Márquez, el guitarrista argentino de mayor trascendencia internacional que lleva casi tres décadas viviendo y tocando en Europa música clásica y contemporánea, mostrará su disco de tributo a Gustavo “Cuchi” Leguizamón que se grabó en 2012 en Alemania y ahora se edita en el país, con un concierto gratuito que el domingo desde las 18 ofrecerá en la Sala de Cámara de la Usina del Arte.
El repertorio reunido que tiene la particularidad de ser abordado desde arreglos que apelan a la modalidad del temperado, es decir recurriendo a una serie de 24 tonalidades sin repeticiones, permite disfrutar de la dimensión musical de Leguizamón (1917-2000).
“Lo central fue intentar no traicionar la esencia de lo que es la música de Leguizamón cuando por ahí se escuchan versiones que suenan muy ‘new age’ o muy rocanrol o muy simplificado, cuando el ‘Cuchi’ era un músico por demás sofisticado”, especifica Márquez durante una entrevista con Télam.
Lejos de cualquier atajo, el artista salteño, de 49 años, se nutre de una parte del imponente legado de su coprovinciano y construye un alegato folclórico capaz de encantar a cualquier sensibilidad dispuesta a la aventura.
En ese sentido y tras haber paseado ese cancionero por escenarios europeos de diversa estirpe, Márquez considera que la de Leguizamón “es una música que me parece tan universal que entra en cualquier tipo de festivales”. 
“Pese a ser una música tan particular y característica -puntualiza- a la gente no le resulta indiferente, tal vez porque aporta una cuestión nueva al explorar tonalidades que son muy difíciles de tratar en la guitarra”.
Con esa materia prima de indudable riqueza de la que excluyó algunos de los clásicos de Leguizamón más visitados como “Balderrama”, “La arenosa” y “La Pomeña”, el guitarrista cuenta que “hice un poco los arreglos a la medida de mis posibilidades y desde ellos exploro registros, colores y texturas”.
“De todas maneras elegir las 17 canciones “fue un proceso de selección arduo y hasta doloroso porque para ello tuve que dejar de lado temas increíbles y bellos y con un potencial deslumbrante”.
La presentación local de “El Cuchi bien temperado”, material que durante 2015 tuvo diferentes lanzamientos en Europa, será el domingo a partir de las 18 en la Sala de Cámara de la Usina del Arte (Caffarena 1, Capital).
Con ese concierto, Márquez cerrará su paso por la ciudad en la que el miércoles pasado animó en el Gran Rex uno de los “Conciertos del Mediodía” del Mozarteum Argentino y el último domingo, también en la Usina, se presentó junto a la soprano argentina María Cristina Kiehr en un programa de lied alemán con obras de Franz Schubert y Louis Spohr que dará forma a un disco a registrarse en junio de 2017.
Télam: ¿Cómo nace este disco sobre el “Cuchi” para un sello de música clásica?
Pablo Márquez: Tiene una historia un poquito larga. Había hecho un trabajo sobre compositores salteños (“Corazonando. Música de Salta”), que había salido en la colección “Guitarras del Mundo”, donde unos arreglos míos sobre el “Cuchi” tuvieron repercusión y el productor del sello alemán ECM, al que ingresé como músico clásico, me pidió que grabe mi segundo disco allí a partir de la música argentina y lo primero que me salió al corazón fue Leguizamón.
T: ¿De dónde viene su relación con Leguizamón?
PM: El “Cuchi” fue profesor mío de Historia en el Colegio Nacional y por entonces mi primer tributo para alguien que decía que el mayor logro del compositor popular era ser anónimo, fue no saber quién era pese a conocer algunas de sus canciones. Allí hubo una historia entre afectiva y de afinidad musical y si bien ya tocaba la guitarra pero era sumamente tímido. Cuando yo sentí que estaba en condiciones de empezar modestamente a hablar de músico a músico, él ya se había empezado a ir a causa de la enfermedad que lo aquejó.
T: ¿Cuál fue el criterio de selección que aplicó para el disco?
PM: Lo primero que hice fue conocer la totalidad de lo que hizo Leguizamón a partir de conseguir las partituras, escuchar lo que grabó y lo que registró el Dúo Salteño. De ese recorrido la primera evidencia que aparece es que la mayor parte de sus composiciones son zambas y esa proporción quise que se mantuviera en el registro y ahí me puse el desafiío de no repetir ninguna tonalidad en los arreglos. Pero cuando me faltaban cuatro piezas, me tranqué en la cueca “Chilena del solterón” y me salió una modulación, que es empezar una tonalidad y terminar en otra y las otras tres también las hice modulantes para completar la serie de las 24 tonalidades. Eso demuestra que ante una limitación fuerte se dispara la imaginación.
T: El repertorio tiene un par de rarezas, le consulto acerca de la vidala “Coplas del Tata Dios” con la que abre el álbum…
PM: “Coplas…” forma parte de ese único disco que grabó el Cuchi en 1966. Ese material recién lo escuché a principios de 2000 y el impacto fue muy grande porque ese material censurado y retirado de la venta por la dictadura militar era una especie de manifiesto del “Cuchi” que muestra cómo soñaba hacia dónde debería ir la música popular y marca ruta. Me pregunto qué hubiese pasado con la música argentina si ese disco no hubiera estado desaparecido.
(Télam)

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