Pampeano desarrolló un aparato para salvar vidas

DETECTOR DE MONOXIDO

Lo hizo junto a un compañero de estudio. El dispositivo detecta la presencia del gas mortal y avisa a familiares y vecinos de los ocupantes de la vivienda. Los jóvenes instalarán 40 equipos en las residencias de la UNS.
Dos alumnos avanzados de la Universidad Nacional del Sur, uno de ellos santarroseño, inventaron un dispositivo que detecta niveles altos de monóxido de carbono y lanza un aviso a familiares y vecinos. En el próximo invierno instalarán 40 equipos de prueba en las residencias universitarias de la UNS. Los jóvenes están armando una empresa tecnológica dedicada a desarrollar y proveer este tipo de equipos. Se llamará “GivingSec”.
El dispositivo que desarrollaron el estudiante bahiense Juan Ignacio Ruiz Díaz y el santarroseño Emanuel Córdoba se denomina DeteCtOr, con la C y la O en mayúscula para remarcar que está pensado para detectar el peligro monóxido de carbono, un gas cuya fórmula química es CO. Es un dispositivo sencillo y similar a una alarma por robo o detector de humo, con algunas similitudes con equipos que ya existen en el mercado, pero con varias ideas superadoras.
Los jóvenes cursan el cuarto año de la carrera Ingeniería Electrónica en la Universidad Nacional del Sur y empezaron a desarrollar DeteCtOr como un trabajo práctico de la materia Computadoras Digitales, que se cursa en el primer semestre de cuarto año.
“En esta materia, Computadoras Digitales, nos pidieron que desarrollemos un dispositivo que sea capaz de aplicar todos los conocimientos de la materia”, contó Emanuel Córdoba a LA ARENA en una comunicación telefónica desde Bahía Blanca.
En esa ciudad bonaerense, las muertes de personas e incluso familias completas por inhalación de monóxido de carbono, es una triste rutina cada año, principalmente en los meses de invierno. Lo mismo ocurre en el resto del país, y obviamente en La Pampa.

Un aporte.
“Con Juan Manuel pensamos en hacer algo que sea un aporte para la comunidad”, comentó. Así surgió la idea del detector de monóxido de carbono con módulo de comunicación. “Nos pusimos en contacto con la gente de Enargas y de Camuzzi, que nos dieron todas las resoluciones que teníamos que cumplir y comenzamos a desarrollarlo. Nos llevó entre 3 y 4 meses”.
El prototipo ya está listo y tiene nombre propio. Ahora los jóvenes están pensando a una escala mayor, tanto en mejorar el producto como en hacer de él el germen de una empresa tecnológica. Ya dieron los primeros pasos.

Alerta a celulares.
El detector de los jóvenes tiene varias diferencias con otros que se pueden adquirir en el mercado, la principal de ellas el módulo de comunicación. Esta parte del equipo funciona con un chip de una compañía de celulares que tiene por función hacer llamados a un listado de celulares cuando detecta un nivel de monóxido peligrosamente alto, o continuado.
“El equipo está configurado con varios números de celulares, de amigos, familiares y vecinos de los dueños de casa”, explicó Emanuel. “Cuando detecta el CO empieza a hacer llamados a los celulares que están registrados en el dispositivo. Llama al primero y corta; llama al segundo y corta; llama al tercero y corta; así hasta que baja el nivel del monóxido de carbono”.
“Cuando ese familiar o amigo recibe la llamada en su celular, va a leer en la pantalla de su celular ‘Detector de monóxido en la casa de …’, entonces va a saber de qué se trata. Lo primero que debería hacer esa persona es llamar a su amigo o familiar y avisarle ‘hay monóxido en tu casa’; en caso de que del otro lado no atiendan, porque la persona está desmayada o no puede reaccionar, debería ir urgente a su casa”.
Esta es una diferencia con los equipos actuales, que tienen alarmas visuales y sonoras en el mismo equipo.

A tiempo.
“En estos casos, puede pasar que el visor del detector avisa del monóxido, pero como vos ya inhalaste mucho y estás muy débil, no podés hacer nada. O escuchás la alarma mientras sentís como te desvanecés”, advirtió Emanuel.
“Con el nuestro, en cambio, tus familiares y vecinos van a poder reaccionar de inmediato y llegar a tiempo a tu casa”, se esperanzó.
El módulo de comunicación de DeteCtOr no funciona en base a internet sino a la red de celulares, lo que representa otra ventaja. “Cuando lo estábamos armando pensamos ¿qué red es más estable? En nuestro país el wi-fi es muy inestable, y a veces se cae. Por eso optamos por la red de celulares, que es más confiable”.

Empresa.
Ahora que el prototipo de DeteCtOr está listo, Juan Ignacio y Emanuel ya están pensando con proyección de futuro. El primer paso es conseguir un sensor de mayor calidad, de origen japonés, para hacer una versión mejorada. El siguiente, armar unos 40 dispositivos para instalarlos en las residencias universitarias de la UNS.
Para la protección intelectual de su desarrollo, los estudiantes contactaron a los abogados de la UNS para que registrar el 2modelo de utilidad” del producto, ya que el sensor de monóxido de carbono como tal está patentado. “Lo nuestro no sería un nuevo producto sino una mejora a un producto ya existente”, explicó Emanuel.
La empresa que están formando se llamará GivingSec, una abreviación de Giving Security, que se traduce como ‘brindando seguridad’. “Va a tener un perfil de productos desarrollados para atender problemáticas que afectan a los sectores de menores ingresos. Hoy por hoy, la tecnología nos permite llegar con soluciones a algunos de esos problemas a precios más accesibles”, remarcó.
En el caso de DeteCtOr, Emanuel estimó que un valor aproximado en caso de que salga a la venta, es de unos 1.500 pesos. “Los que ya existen cuestan entre 1.300 y 2.000 pesos, pero no tienen el módulo de comunicación que tiene el nuestro”, destacó el joven santarroseño.