El presidente de Ucrania dice que abrió una firma offshore para mayor “transparencia”

La salida del primer ministro islandés desató una catarata de reacciones de algunos de los políticos y líderes implicados, quienes intentaron defenderse lanzando amenazas de juicio o esgrimiendo argumentos de “transparencia”.
Uno de los primeros en reaccionar fue el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, quien por segunda vez defendió tener sociedades offshore en paraísos fiscales. La primera vez le restó importancia, pero hoy explicó que lo hizo “por motivos de transparencia” y para “separar sus activos generados por su actividad empresarial” de su función pública.
Poroshenko, el mayor empresario chocolatero de su país, se defendió así de las acusaciones que recibió tras salir a la luz que es titular de tres sociedades offshore, según las filtraciones difundidas el domingo pasado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés).
“Mi caso es muy diferente a otros de ocultación de activos. No hay ninguna conexión con el presupuesto estatal ni con mi función pública”, afirmó hoy el líder ucraniano al ser consultado sobre el tema en una conferencia de prensa en Tokio antes de reunirse con su par nipón.
La frase del mandatario parecía hacer referencia al ahora ex premier islandés, Sigmundur Davío Gunnlaugsson, quien compró una empresa offshore que tenía bonos de los bancos estatales fundidos de su país.
Pero el mandatario ucraniano es apenas uno de los tantos dirigentes políticos manchados por los Panamá Papers.
Hace cuatro días, el diario alemán Süddeutsche Zeitung y decenas de medios miembros del ICIJ publicaron una investigación mundial que involucró a más de un centenar de líderes políticos y numerosas figuras de la cultura y el deporte que crearon o están vinculados a sociedades offshore en paraísos fiscales.
La investigación se sustentó en la filtración de 11,5 millones de documentos que reflejan cómo un estudio de abogados panameño, Mossack Fonseca, creó 15.000 compañías offshore a través de 500 bancos y subsidiarias en las últimas cuatro décadas.
Junto con el presidente Mauricio Macri y los reyes de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, uno de los líderes políticos de mayor rango que apareció mencionado en los documentos filtrados el domingo fue el del primer ministro islandés Gunnlaugsson, quien ayer dio un paso al costado.
En Francia, en cambio, el escándalo mundial no golpeó al gobierno, sino a uno de los partidos más notorios de la oposición, el ultraderechista Frente Nacional (FN), que hoy reaccionó con la mayor dureza.
La fuerza racista y anti europeísta amenazó con demandar a cualquier medio de comunicación que involucre a la líder del partido y posible presidenciable en 2017, Marine Le Pen, con casos de lavado de dinero y evasión.
En España, en tanto, la infanta Pilar de Borbón, tía del rey Felipe VI, es una de las personalidades españolas que figuran como propietarias de compañías offshore en paraísos fiscales, admitió haber sido titular de una de estas sociedad, aunque aseguró que “nunca” incumplió sus obligaciones fiscales en España.
La empresa, que tuvo estuvo activa entre 1974 y 2014, un período que coincide con el reinado de su hermano Juan Carlos I, se disolvió porque no contaba con recursos suficientes “ni expectativas” que justificasen su mantenimiento, según un comunicado enviado por la infanta a la agencia de noticias Europa Press.
En Asia, el escándalo de los Panamá Papers también mantiene en vilo a más de un gobierno.
En Pakistán, la oposición reclamó una auditoria independiente para estudiar las sociedades offshore creadas por tres de los cuatro hijos del primer ministro, Nawaz Sharif, luego que éste anunciara su intención de constituir una comisión judicial, informaron medios locales.
Sharif había anunciado anoche, en un discurso televisado, que un ex juez del Tribunal Supremo investigaría las sociedades de sus hijos, que según los documentos fueron creadas para manejar varias propiedades y negocios en Londres.
Según el premier, las compañías que sus hijos poseen en paraísos fiscales se constituyeron con el dinero de la venta de una fábrica que poseían en Arabia Saudita, país en el que vivió el mandatario tras ser exiliado de Pakistán en un golpe de Estado en 1999.
El escándalo de los Panamá Papers, no sólo implicó a funcionarios y empresarios, sino que además varias figuras del espectáculo y del deporte internacional aparecen vinculados a empresas offshores en ese país centroamericano.
Desde el futbolista argentino Lionel Messi, hasta el cantante brasileño Roberto Carlos, el escritor peruano Mario Vargas Llosa, el actor estadounidense Jackie Chan y el director de cine Pedro Almodovar, entre otros, también figuran dentro de los millones de archivos que se filtraron del despacho de abogados Mossack Fonseca. (Télam)