Piden indagar a Silvia Gallego por créditos del Nación a Báez

MECANISMO ILEGAL

La ex senadora por La Pampa estuvo varios años en el Directorio del BNA. El fiscal Stornelli acusa a ella y al resto de los directores de facilitar el flujo de dinero a favor del empresario patagónico sin respetar normas ni marcos legales.
La ex senadora nacional y diputada provincial Silvia Ester Gallego, es una de las personas citadas a indagatoria por el juez federal Daniel Rafecas en la causa en que se investiga si hubo delito en los créditos que el Banco de la Nación entregó al empresario Lázaro Baez. Gallego fue directora del banco durante la gestión de Cristina Fernández.
La información fue divulgada ayer por el portal informativo Infobae, que destacó como principales convocados al ex presidente del Banco Nación, Juan Carlos Fábrega, y a “un amigo de Máximo Kirchner”, en referencia a Juan Ignacio Forlón.
El juez Rafecas determinó que, mientras se termina un peritaje contable que está en desarrollo- desde el 1 de agosto tendrán que declarar en indagatoria, además de Fábrega, Marcelo Gustavo Mazu, gerente de la sucursal Río Gallegos del BNA, Ángel Rogelio Cabral, gerente zonal de la sucursal Comodoro Rivadavia, Enrique Osvaldo Arceo, presidente y director de Nación Fideicomisos, Esteban Acerbo, Cecilia Fernández Bugna, Patricia Fadel, Silvia Ester Gallego, quienes integraban el directorio del BNA, y Juan Ignacio Forlón quien fuera presidente del Banco Nación.
Gallego fue ministra de Bienestar Social de La Pampa durante el segundo mandato como gobernador de Rubén Hugo Marín y después se desempeñó como diputada provincial. Tras unos años en que mantuvo un perfil bajo en la actividad política, reapareció como compañera de fórmula de Marín para el Senado nacional, donde ocupó una banca, y al poco tiempo fue nombrada integrante del Directorio del Banco de la Nación Argentina.

Mecanismos ilegales.
Esta causa fue iniciada por el fiscal Carlos Stonerlli por considerar que el modo en el que el Banco de la Nación Argentina financiaba a las empresas del empresario patagónico para realizar obra pública vial. Para el fiscal, hubo dos etapas en la maniobra. La primera fue la que se desarrolló mediante la facilitación de giro en descubierto de las empresas de Báez, y la segunda se cristalizó con la conformación de un fideicomiso dedicado a financiar a las firmas Austral Construcciones y Kank y Costilla.
Para Stornelli hubo un plan “destinado a auxiliar financieramente a las empresas Austral Construcciones S.A. y Kank y Costilla S.A. para la realización de la obra pública, por más allá de los requisitos legales exigidos por la normativa de la entidad bancaria”.
Según su planteo, en la sucursal zonal de Comodoro Rivadavia del Banco de la Nación Argentina se facilitaba el otorgamiento de sumas millonarias acordadas como autorizaciones de giros en descubierto en la cuentas corrientes de las firmas Austral Construcciones S.A. y Kank y Costilla S.A. Las tasas cobradas para dichas transacciones y otras que favorecieron a las firmas, “estuvieron por debajo de las del mercado”, sostuvo el fiscal en su pedido.
“Toda la maniobra -había dicho el fiscal- comenzaba en la sucursal Río Gallegos donde las firmas tenían cuenta bancaria, luego pasaban a la zonal de Comodoro Rivadavia, ya que por la envergadura del préstamo se requería, por normativa de la entidad bancaria, que la aprobación de lo solicitado se hiciera en una sucursal que abarcara mayor responsabilidad; y si nuevamente superaba los topes estipulados en la normativa, el trámite de solicitud subía hasta el directorio del Banco de la Nación Argentina”.
“Cada facilitación de giro en descubierto que se fue autorizando a favor de Austral Construcciones S.A. y Kank y Costilla S.A. fue siempre avalada por plazos fijos constituidos en el Banco de la Nación Argentina y por el mismo monto de lo adjudicado; o sea que se garantizó el dinero facilitado con el mismo dinero facilitado. Luego se fue garantizando la operatoria con la cesión de certificados de obra de la Dirección Nacional de Vialidad, la Administración General de Vialidad Provincial y del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Provincia de Santa Cruz”.

Perfeccionamiento.
“La maniobra -según Stornelli- fue perfeccionándose, ya que a medida que vencían los plazos del dinero otorgado para giros en descubierto, se otorgaban nuevas facilidades para nuevos giros en descubierto, y estas autorizaciones cubrían las deudas de las firmas con la entidad bancaria por las facilidades que se le otorgaban en primera instancia. Dicha rueda no se detuvo nunca, hasta que dificultades mantenidas entre las empresas de Lázaro Báez y el gobernador Daniel Peralta de la provincia de Santa Cruz hicieron que los créditos se detuvieran, el flujo de dinero desde Vialidad se frenara y tuvieran que recurrir a un nuevo mecanismo: el fideicomiso financiero”.
Este fideicomiso del Banco de la Nación fue creado en 2011 y luego renovado. Allí había una suma que alcanzaba los 350 millones de pesso que cobraba una tasa anual de 12% de interés. “De esta forma -describió Stornelli- la empresa obtenía dinero inmediato y seguía financiándose con una segunda vía de ingresos y seguía cobrando la certificación de obras sin depender de la provincia”.
“Cabe aquí preguntarse si las empresas pusieron algún dinero de sus propias arcas para realizar un trabajo propio de su giro comercial”, planteó Stornelli.