Piden que el Sempre incluya la atención a víctimas de intento de suicidios

A través de un Proyecto de Ley, la diputada provincial Patricia Testa (Frepam) solicitó que la provincia de La Pampa se adhiera a la Ley Nacional 27.130 (de Prevención del Suicidio), que declara de Interés Nacional
en todo el territorio de la República Argentina, la atención biopsicosocial, la investigación científica y epidemiológica, la capacitación profesional en la detección y atención de las personas en riesgo de suicidio y la asistencia a las familias de víctimas de suicidio.
Por otro lado, pidió que el día 10 de Septiembre de cada año, como “Día Provincial para la Prevención del Suicidio”, en consonancia con la fecha dispuesta internacionalmente por iniciativa de la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la República Argentina.
Por eso, en un los artículos consideró que ese día se redoblen los esfuerzos del Estado Provincial, y en particular del Ministerio de Salud de la provincia, a través de sus dependencias que correspondan, disponiendo personal especializada, para realizar una campaña de difusión masiva orientada a la concientización y prevención del suicidio, dirigida a la población en general y en especial a alumnos de centros educativos, tanto públicos como privados.
Por último, pidió incorporar al Nomenclador de Prestadores del Servicio Médico Profesional (SEMPRE), con carácter obligatorio las prestaciones necesarias para cobertura asistencial a las personas que hayan sido víctimas de intento de suicidio y a sus familias, así como a las familias de víctimas de suicidio, que comprende la detección, el seguimiento y el tratamiento.

Fundamentos.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el suicidio es “toda acción auto infligida con el objetivo de generarse un daño potencialmente letal”; que esta acción suicida es considerada un problema grave de salud pública con gran crecimiento no sólo a nivel local, sino a nivel Mundial.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio han instaurado el día 10 de Septiembre como el “Día Mundial de la Prevención del Suicidio”, haciendo lo propio el Estado Nacional. El mismo fue concebido para sensibilizar a la población mediante un conjunto de acciones tendientes a generar la detección temprana de la problemática y brindar un tratamiento oportuno y adecuado en la comunidad. Entiéndase que no sólo se trata de hacer declaraciones sino que resulta valioso en cuanto a que: la población tome conciencia y especialmente el Estado, promover acciones tendientes, en este caso, a prevenir los intentos de suicidio; que según estadísticas, por cada suicidio existen más de un intento suicida, por lo que la prevención y tratamiento es fundamental.
El suicidio constituye un problema de salud pública muy importante pero en gran medida prevenible, que provoca casi la mitad de todas las muertes violentas y se traduce en casi un millón de víctimas al año, además de unos costos económicos cifrados en miles de millones de dólares, según ha señalado la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las estimaciones realizadas indican que en 2020 las víctimas podrían ascender a 1,5 millones. “Cada suicidio supone la devastación emocional, social y económica de numerosos familiares y amigos”, ha declarado la Subdirectora General de la OMS para Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental. “El suicidio es un trágico problema de salud pública en todo el mundo. Se producen más muertes por suicidio que por la suma de homicidios y guerras. Es necesario adoptar con urgencia en todo el mundo medidas coordinadas y más enérgicas para evitar ese número innecesario de víctimas”. El comportamiento suicida viene determinado por un gran número de causas complejas, tales como la pobreza, el desempleo, la pérdida de seres queridos, una discusión, la ruptura de relaciones y problemas jurídicos o laborales. Los antecedentes familiares de suicidio, así como el abuso de alcohol y estupefacientes, y los maltratos en la infancia, el aislamiento social y determinados trastornos mentales, como la depresión y la esquizofrenia, también tienen gran influencia en numerosos suicidios. Las enfermedades orgánicas y el dolor emocional también pueden incrementar el riesgo de suicidio.
La pronta identificación y el tratamiento adecuado de los trastornos mentales son una importante estrategia preventiva. Asimismo, existen datos que demuestran que la formación del personal de atención primaria en la identificación y el tratamiento de las personas con trastornos del estado de ánimo puede hacer disminuir los suicidios entre los grupos de riesgo. Las intervenciones basadas en el principio de conexión social y el fácil acceso a la ayuda, como las líneas de ayuda benévola y los programas de chequeo telefónico de las personas de edad, han tenido resultados alentadores. Además, las intervenciones psicosociales, los centros de prevención del suicidio y la prevención escolar son todas ellas estrategias prometedoras