Poli: “Mama Antula fue una mujer de pueblo y amiga de los pobres”

El cardenal primado argentino, Mario Aurelio Poli, destacó la condición de “mujer de pueblo y amiga de los pobres” de Mama Antula, como se la conoce a la próxima beata María Antonia de Paz y Figueroa.
“Mama Antula es una hija de esta tierra, fue una mujer de pueblo, sencilla, amiga de los pobres, austera, y que quiso deja lo mejor de sí a su gente”, destacó monseñor Poli en la capital de Santiago del Estero.
El cardenal habló sobre “la vida y obra evangelizadora de María Antonia de Paz y Figueroa” frente a cientos de docentes en el centro de convenciones Forum de la capital santiagueña. Además en declaraciones periodísticas anticipó que “va a ser una gran fiesta” la beatificación de Mama Antula, prevista para el 27 de agosto en el Parque Francisco de Aguerri, de la capital de Santiago del Estero, consignó la agencia Aica.

“Aprender de ella”.
“Recorrió gran parte del país y anduvo también por otros países hermanos, nunca le pidió un peso a nadie, juntaba limosnas para realizar los retiros (espirituales)”, aseguró Poli en su disertación.
En su visita a Santiago del Estero, el cardenal Poli mantuvo un encuentro con sacerdotes y consagrados en la Casa de Ejercicios de Jericó, en el acceso sur a la capital provincial, y celebró una misa en la catedral-basílica, con la presencia de catequistas representantes de Cáritas, movimientos y scouts.
“El Papa tomó la iniciativa de que la beatificación sea justamente aquí (en Santiago del Estero), donde ella nació y donde empezó a ejercer un ministerio, un servicio que iluminó a toda la Argentina, principalmente a los porteños, que primero la tratamos muy mal, pero que después nos dimos cuenta de que era una mujer grande, dulce, bella interiormente, una mujer fuerte del evangelio y pasó haciendo el bien a todo el mundo”, agregó.
A Santiago del Estero llegará para la beatificación, el cardenal Angelo Amato, quien es actualmente el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.
El cardenal Poli consideró, además, que “los curas, los obispos tenemos que aprender mucho de ella. Hay un estilo evangélico en ella que nos hace respirar nuevamente el evangelio de Jesús, el evangelio puro” y recordó que “fue olvidada durante tanto tiempo”, pero “la Iglesia la puso en los altares para que miremos e imitemos su misión”.

Compartir