Ponen más bombas, pero los vecinos temen una nueva inundación

ANUNCIAN LLUVIAS Y EL MALVINAS DENUNCIA QUE ALTOLAGUIRRE NO RESPONDE

Cada vez que un huracán está por golpear las costas de los Estados Unidos o algún país del Caribe, los medios internacionales muestran cómo los ciudadanos se preparan para atravesar la catástrofe. Las notas previas al desastre son un clásico: gente saliendo de los supermercados con changuitos cargados de provisiones y agua mineral, largas colas de autos en las autopistas dispuestos a abandonar la zona de impacto, hombres y mujeres que atornillan las aberturas de sus casas para que el temporal se lleve lo menos posible. Hasta hace un tiempo esas imágenes podrían resultarnos lejanas. Hoy no.
“A partir de la mañana del jueves (hoy) y por lo menos hasta la noche del viernes, habrá lluvias y tormentas con abundante caída de agua. Los valores de precipitación acumulada oscilarán entre los 50 mm y 100 mm, pudiendo ser localmente superados”.
El pronostico del tiempo que dio a conocer ayer el Servicio Meteorológico Nacional fue leído en algunos barrios de la ciudad como una sentencia trágica, como el preludio de una nueva inundación y los vecinos se preparan ahora para darle batalla a las consecuencias que pueda traer aparejada la gran nube que al cierre de esta edición cubría gran parte de la región pampeana y el norte de la Patagonia.

Tácticas y estrategias.
En el norte de la ciudad (Villa Germinal, Malvinas Argentinas) y en el barrio Almafuerte, las estrategias para cerrarle el paso al agua son varias: tapiales y bolsas de arena en las puertas, terraplenes de varios metros de altura, zanjeos hechos por los propios vecinos para que el líquido escurra.
“En el 2010 también se inundó pero no tanto. Encima del agua tenemos que aguantar al intendente que nos dice que somos ignorantes, que no estamos prevenidos”, dice Susana, vecina de la calle Vaira, dueña de una casa donde han implementado muros de contención con ladrillos de canto o “pandereta” para frenar el agua. La puerta de madera de la casa sirve para ilustrar el temor a la inundación: la abertura fue colocada días atrás pero aún conserva el nylon de fábrica.

El oleaje volteó un tapial.
La mancha de humedad es un cinturón negro que rodea toda la casa y que promete quedarse allí para siempre. “El agua llegó hasta acá. Hoy conseguí una estufa a leña para, espero que con eso se seque un poco más rápido”, dice Leticia 28, madre de dos hijos, que vive en un pequeño departamento detrás de la casa materna en Dorrego y Montaldo. A principios del mes pasado, cuando esa parte del Malvinas Argentinas se inundó por completo, no tuvo opciones: debió abandonar la vivienda para ir a dormir en casa de un hermano. Flotando quedaron los muebles, los artefactos eléctricos que ahora están arrumbados en el patio.
“La casa se inundó cuando se rompieron los tapialcitos. Pasó un camión de Defensa Civil que generó oleaje y ‘pum’ se cayó todo y el agua entró. Ahora los reforzamos, y esperamos que no llueva tanto”, agrega.

Paredes rajadas.
La casa de Alcira y Dardo tiene rajaduras en las paredes. El agua no solo se coló por las aberturas, sino que lavó el terreno y los muros hechos con bloques cedieron. Gran parte de la casa está agrietada y la humedad brota desde el piso y el techo.
“Hasta ahora no vimos que hicieran ninguna obra. Queremos saber qué va a pasar si llueve. La vez anterior pusimos bolsas de arena, levantamos muros en las puertas, pero no alcanzó”, dice Dardo se instaló junto a sui familia en el año 2001 pero nunca había atravesado una inundación semejante.

Las compuertas de Sonia.
El sistema implementado en la casa de Sonia es práctico: su marido que es mecánico y albañil armó con chapas y remaches unas compuertas móviles para cerrarle paso al agua si es que ésta vuelve a amenazar. La mujer solo tiene que tomar un destornillador para colocar las placas en las aberturas.
“En el taller que tiene mi marido al fondo, la fosa está llena de agua. Perdimos la mayoría de los muebles pero por suerte logramos salvar algunas máquinas para seguir trabajando”, dice la mujer que tiene un taller de costura sobre la calle Farinatti.

“Es un pedido desesperado”
Por otra parte, la comisión vecinal del barrio Malvinas Argentinas denunció que el plazo legal que tenía el intendente Altolaguirre para responder la carta documento le enviaron semanas atrás solicitando soluciones para el barrio, venció ayer. Los vecinos manifestaron que desde que paró de llover no hubo trabajos de mantenimiento, ni relevamiento de daños en las viviendas y que temen nuevas inundaciones.
“Es un pedido desesperado, hemos mandado al intendente una nota firmada por los vecinos después de las inundaciones, donde le pedimos que nos atendiera con sus técnicos, para explicarnos cómo se iba a solucionar el problema, cuánto tiempo de espera tendríamos y las implicancias técnicas de las soluciones; no recibimos ninguna respuesta”, dijo Abel Gómez, vecino del Malvinas.
“Se venció el plazo legal del documento y queremos que alguien nos dé respuesta, sea el gobierno municipal, provincial o nacional. Es el Estado el que tiene la obligación de hacerse cargo. No se hizo ninguna obra; se intentó hacer un cuenco y le pedimos que nos explicarán con qué elementos técnicos contaban para hacerlo y no lo hicieron; después apareció un diputado que nadie sabe quién es, que dijo que iba a limpiar el otro cuenco y tampoco lo hizo”, agregó Gómez.

Soluciones y no deudas
Vecinos afectados por la inundación en el Malvinas Argentinas repudiaron las soluciones que les dio el Estado provincial. “La solución de los préstamos del BLP es una forma de seguir endeudándonos. Se nos ofreció a los clientes del banco 100.000 pesos, pero debería ser una obligación del Estado cuidarnos, no ofrecernos una deuda. De esa forma, tenemos que paliar daños provocados por la desidia de años ante esta situación”, dijo una vecina.

Agua y yuyos
Una de las quejas recurrentes de los vecinos del barrio Malvinas Argentinas es por la falta de mantenimiento en el cuenco de la calle Farinatti. Ayer, en la recorrida que este diario hizo por la zona, el lugar estaba limpio por fuera, pero con maleza y agua en su interior.

Terraplén
Un gran montículo de tierra cerca el frente de una casa ubicada sobre la calle Vaira, muy próxima del cuenco aliviador de lluvias. El dueño de la propiedad parece estar preparándose para los días por venir.

Tapiales
Leticia muestra los tapiales que cierran las puertas de su casa hasta una altura de 50 centímetros. Las lluvias de principios de abril inundaron el barrio y el oleaje generado por un camión derribó los muros.

Colocan más bombas para el desagote de tres barrios
En el municipio local eran optimista ayer respecto a la situación de la laguna Don Tomás, la cual bajó más de 60 centímetros tras la colocación de la bomba de fracking alquilada a una empresa que operaba en Vaca Muerta. A su vez, en los cuencos de los barrios Malvinas, Germinal y Escondido, se reforzó la dotación de bombas arroceras para ir sacando el agua a medida que ingrese.
Fernando Pina, director general de Gobierno y Asuntos Vecinales de la ciudad, brindó ayer un panorama sobre los preparativos que realizó el gobierno local ante la posibilidad de una lluvia que podría oscilar entre los 50 y 100 milímetros de acuerdo al alerta que brindó el SMN.

Cuencos.
“Se realizaron tareas de colocación de bombas extras en el cuenco del Malvinas Argentinas. Se terminó el martes de realizar la conexión eléctrica, porque hubo que hacer una adaptación. Allí, a la bomba que estaba, se añadió una “flight” antiatasco, para que no se tape con basura. A su vez, en el de Villa Germinal desde hace más de un mes se colocó otra bomba más, con lo cual son tres las que tiene ese cuenco: una bombea hacia el campo de Széliga y las otras dos al canal del Maldonado”, explicó el funcionario.
Pina informó que también se reforzó el bombeo en el cuenco del barrio Escondido, en el extremo sur de la ciudad, donde se colocó una segunda bomba. En el caso de ese cuenco, ubicado en la calle Virgen de Fátima, entre Gandhi y San José, el agua que se extrae es bombeada hacia el canal a cielo abierto paralelo a la ruta 35 que finaliza en el Bajo de Giuliani.

Almafuerte y El Faro.
En el barrio Almafuerte, especialmente en la zona de las viviendas Provincia y Municipio y las que están enfrente, cruzando la calle Duval, siguen las alcantarillas tapadas para evitar que el agua de la laguna Don Tomás, que está a un nivel más alto que el barrio, inunden las casas. Allí está preparada otra bomba arrocera para bombear el agua que llegue allí hacia el cuenco de la Escuela de Canotaje.
Lo mismo hicieron en la zona de viviendas ubicadas detrás del faro de la laguna, en las calles Bertón, Dino Saluzzi, el Pasaje Alelíes y la continuación de avenida Uruguay, aunque allí no hizo falta terraplén, pues el agua de la laguna ya no pasa por encima de la calle Alfonsín, que ahora está funcionando como contención.
El problema en ese lugar, explicaron, es que el agua de lluvia que cae en la zona va hacia ese lugar por pendiente, buscando pasar al cuenco mayor de la laguna, paso que está obstruido por el cierre de la alcantarilla. Por ese motivo, instalaron una bomba arrocera que bombeará el agua que se junte allí hacia el espejo de agua, pasando con mangueras por encima de la calle que lo circunda.

Tiro Federal.
La otra zona que se inundó con las lluvias de hace un mes y medio fue un sector de Villa Martita, cercano al Tiro Federal. En esa zona, se colocó otra de las bombas arroceras con las que cuenta el municipio, la cual se pondrá en funcionamiento si hace falta para bombear el agua hacia un campo.
En el caso del cuenco ubicado en el barrio Procrear, que alivia la situación del barrio Santa María de La Pampa, la comuna informó que se encuentra en un nivel aceptable como para amortiguar el efecto de la lluvia que se pronostica.

Respuesta municipal a vecinos del Malvinas
La Municipalidad de Santa Rosa aclaró anoche en un extenso comunicado de prensa que “la Comisión Vecinal del Barrio Malvinas Argentinas no se encuentra constituida desde mediados del año 2014, información que consta en el expediente municipal N°483/1989/1-3, por lo que el grupo de vecinos que ha realizado recientemente declaraciones públicas a los medios de prensa manifestando representar a la Comisión Vecinal de dicho barrio, usurpan el título de autoridades de dicha Comisión Vecinal, faltando a la verdad ante los demás vecinos de la ciudad”.
Las autoridades comunales remarcaron además que, “a la fecha, tal grupo de vecinos no ha cumplido con los requisitos establecidos por la ordenanza 4410/2011, que reglamenta el funcionamiento de las Comisiones Vecinales, lo que les fuera solicitado en el marco de la última asamblea realizada en el año 2014”.
“Se hace oportuno señalar también que el Municipio de Santa Rosa se hizo presente desde el primer día de la emergencia sufrida por las intensas lluvias registradas entre fines de marzo y principios de abril, por iniciativa de la Junta Municipal de Defensa Civil, en la sede comunal de la calle Callaqueo y Giachino, lugar físico de la Comisión Vecinal, a través de la presencia de funcionarios, y asistiendo a los vecinos con víveres, ropa, elementos de limpieza, etcétera; tomando intervención en los casos de viviendas más comprometidas por el anegamiento y/o que presentaban eventuales riesgos para sus ocupantes, trasladando a dichas personas al Centro de Evacuados de Villa Germinal cada vez que se consideró necesario”.