Prisión condicional para un ex futbolista que agredió a su pareja

La Justicia encontró al ex futbolista de Lonquimay Club Franco Sebastián Gómez como autor material y penalmente responsable del delito de lesiones leves calificadas y amenzanas a su ex pareja, razón por la cual se lo condenó a 2 años y seis meses de prisión, pero de carácter condicional.
El juez de audiencia, Gastón Boulenaz. señaló en su fallo, tras el juicio oral, que la teoría del caso de la defensa, ejercida por Vanesa Ranocchia Ongaro, quedó desacreditada y, en cambio, sostuvo que “se desprende que los hechos acaecieron en las circunstancias de tiempo, modo y lugar, como lo sostuvo” la fiscal Leticia Pordomingo.
El hecho.
De esa forma, el juez dio por probado que el 5 de octubre de 2014, a las siete de la mañana, Gómez, profesor de fútbol infantil y acompañante terapéutico de niños, de 32 años, nacido en Lonquimay, se presentó en el domicilio de su ex pareja, le reprochó que se encontraba con otro hombre y la agravió. Una vez que regresó a su casa, llamó por teléfono a la mujer y ésta accedió a ir a su departamento para conversar sobre lo sucedido minutos antes.
Al llegar, Gómez la esperó afuera, “y mediante un puntapié a la altura de la cintura la hizo ingresar. Inmediatamente la agredió con un cinturón, con golpes de puño en la cara y en el cuerpo, mientras le decía que se callara y que no gritara más”.
Posteriormente el agresor se “dirigió a la cocina, sacó una botella de agua, tomó un trago y le tiró a la víctima el resto en la cara. En ese momento, Gómez ya tenía en sus manos una cuchilla y la golpeó con la parte de la hoja; a la vez que le decía que la iba a matar, que era una puta (sic), que se callara y que no gritara”.
Inmediatamente el imputado “agarró un encendedor y le dijo que la iba a prender fuego. Luego, por unos instantes, la dejó de agredir, por lo que la mujer se sentó en la cama.
En ese momento, el acusado se colocó arriba de ella y sujetándole las manos, le puso el cuchillo en la garganta y le exigió que le dijera con quién se había acostado, mientras le manifestaba ‘no ves qué fácil es matarte’”. Posteriormente, Gómez se acostó a dormir y la damnificada pudo escapar.
Boulenaz consideró como atenuantes la falta de antecedentes penales de Gómez. Por el contrario, evaluó como agravantes, “el grado de autodeterminación del acusado, toda vez que se trata de una persona culturizada y con instrucción, incluido socialmente, por lo que es esperable un mayor grado de reflexión en su accionar”.

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