Punta del Este comienza a llenarse de argentinos

Con características distintas a otras temporadas, ya que esta vez no hubo un fin de semana largo de prefiesta como ocurrió otros años por caprichos del calendario, la temporada en Punta del Este acaba de empezar: sin puentes cortados ni problemas con divisas, los alquileres para enero están cubiertos casi al ciento por ciento y cada día entran nuevas oleadas de turistas.
En la televisión se ven las largas colas de coches que hacen Aduana, principalmente en la frontera con Entre Ríos, sea por Colón-Paysandú, por Fray Bentos-Puerto Unzué o por el complejo Salto Grande, y las playas, poco a poco, se van llenando en estas postrimerías de diciembre.
Hay un gran entusiasmo en los operadores: “Otros años fue el problema de los puentes y durante los últimos, la diferencia fuerte de precios limitó el turismo argentino, que es el más importante en la zona, así que ahora, superado todo esto, esperamos una muy buena temporada”, declaró a Télam Jorge Díaz, presidente de la Asociación de Inmobiliarias Adipe-Cidem.
De todas maneras, aunque es operador inmobiliario, Díaz no puede dar cifras concretas ya que la mayor parte de los alquileres los realizan los propietarios a través de Internet o simplemente mediante el encargado de portería que cobra menos comisión y además soluciona todos los problemas.
Ambas competencias están dejando sin margen a las inmobiliarias, que tradicionalmente eran el lugar obligado de orientación de los turistas.
Los precios de los alquileres parten de los cien dólares diarios para reservas de una semana o quince días. Una quincena en un dos ambientes chico y céntrico cuesta 1.500 dólares y con dos dormitorios 2.000 dólares el más barato, más la comisión de inmobiliaria y el impuesto IRPF. De ahí para arriba. Enero está casi todo ocupado y para febrero todavía queda algo libre.
Pero no todo es entusiasmo. Horacio Maglione, uno de los número uno de Uruguay en relaciones publicas, confesó: “Este verano me han contratado para pocos eventos muy puntuales, así que iré apenas unos días. Se habló mucho pero se concretaron muy pocas cosas”.
Esto hace pensar que, aunque los precios estén accesibles para los argentinos, el problema pasa por otro lado, ya que por poco que cueste, hay que tener algún ahorro para poder gastar en las vacaciones.
Aunque, como siempre pasa en este balneario, hay quienes están más allá del bien y del mal: las casas más caras se alquilan enseguida, las playas de moda funcionan a full y los restaurantes caros están llenos.
En José Ignacio -otrora un oasis para exquisitos y solitarios gustosos de comer ceviche y omelette de algas sobre reposeras frente al faro- hoy se nota la mayor afluencia de público joven y extranjero.
Allí se anuncian con bombos y platillos actividades culturales, conciertos al aire libre y la 5ª edición del JIIFF, José Ignacio Internacional Film Festival, del 3 al 15 de enero, que ha crecido a pesar de los problemas con el cambio y de no tener sala de proyección.
Héctor Araujo, representante del Centro de Hoteles de Punta del Este, con sede en la Plaza de las Palmeras, le dio a Télam un informe de la ocupación en ese ramo, en la península. “Hasta el 15 de enero es difícil encontrar lugar. Puede haber algo libre entre semana porque este año Navidad y Año nuevo cayeron justo en sábado, pero la ocupación es muy alta”, explicó.
En cuanto a precios, los hoteles dos estrellas, que según Araujo “ahora tienen aire acondicionado, frigobar y tv, están en 100 dólares en base doble por noche”. Pero los precios aumentan al son de la categoría: 3 estrellas, 130 dólares; 4 estrellas, 180; y 5 estrellas, 280 como base y de ahí hacia arriba, según las comodidades, la ubicación y los servicios adicionales.
También en este rubro ha cambiado la modalidad y el Centro de Hoteles ya cerró tres de sus 5 centrales de reservas: “El 80 % de las reservas llegan por Internet, con los problemas que eso trae al no tener contacto directo con el cliente”, se lamentó Araujo.
Todo hace prever un verano con vacaciones intensas pero cortas, una tendencia que viene acentuándose ante los ojos de todos sin que puedan hacer nada por evitarlo.
Como una playa a la que el mar le va comiendo la arena, las temporadas son cada vez más chicas. Un escritor uruguayo, Marciano Durán, decía que, si seguían así las cosas, pronto en Punta del Este dirán: “La temporada fue ayer”.