¿Qué hacemos con el bullying?

En el colegio Santo Tomás se hizo un taller con la especialista en acoso escolar María Zysman. “De lo que te vas a acordar de la secundaria es de cómo te trataron. Acá reafirmás tu vínculo social”, dijo Sofía.
Es una palabra de otro idioma. Genera dudas sobre cómo escribirla y cómo nombrarla. Pero todos la conocen. Y muchos y muchas le temen. El bullying asoma en todos los rincones como una amenaza latente y la mejor manera de frenarlo es la prevención. Hablar, conocer, sacarse de encima prejuicios. Con ese objetivo se desarrolló el jueves pasado un taller con alumnos y alumnas del colegio Santo Tomás, una actividad que contó con la presencia de María Zysman y que también incluyó a docentes y familias.
“Básicamente hablamos de cómo se hace el bullying, en qué ámbitos, quién lo hace, por qué. Vimos que en realidad lo que está ocultando es un sentimiento que se descarga contra otro. Una de las herramientas para evitarlo es tratar de ponerse en el lugar del otro, tener empatía y preguntarse si esto que yo hago me gustaría que me lo hagan a mí”, explicó Juan Cruz (13) sobre la actividad que abordó la directora de la ONG “Libres de Bullying”.
“Hoy el bullying está más visibilizado y tenemos más herramientas para enfrentarlo. Se da cuando es repetido y se hace en grupo, es entre pares. Cuando vos le ponés un apodo a alguien, eso le molesta y vos lo seguís haciendo sabiendo que le molesta es bullying. Lo que está claro es que quien ejerce el lugar de acosador se recuesta en la multitud que calla o aprueba, y lo hace como una forma de sobresalir, de mostrarse fuerte frente a alguien supuestamente más débil”, dijo Sofía (13) sobre una de las situaciones que genera la (mala) convivencia entre pares.
“En realidad si se mira un poco más profundo, el que parece fuerte en realidad esconde sus sentimientos de debilidad, tiene una carencia o un desequilibrio de algo, entonces con el bullying encuentra una forma de sentirse bien y que algunos lo reconozcan porque supuestamente es más canchero o más vivo. El tema es que no es uno contra uno, porque nadie se banca el cara a cara, entonces se ampara en las masas”, opinó Gonzalo (16).

¿Y qué conductas son las más comunes en quienes hacen bullying?
“Por lo físico, por el aspecto. Si tenés algo distinto o un peinado que sale de lo común te lo van a marcar, no te lo dejan pasar. ¡Es tan fácil meterse con el aspecto de una persona! Para muchos es muy fácil decirle a alguien ‘sos fea o feo’. ¿Y quién dice qué es feo o lindo? Los estereotipos. Entonces si tenés pechos o cola parada te aceptan y si no tenés, no. Eso te da inseguridad a vos misma”, advirtió Zoe (13).
Para Gonzalo esa situación se agrava entre las mujeres que “deben responder a determinado tipo de físico, ser delgadas y muchas cosas más que generan comentarios agresivos o miradas burlonas por el aspecto que supuestamente deben tener”.
Sofía tiene claro que un “defecto” no pasa por lo físico sino por “ser mala persona, ser egoísta, malintencionada. Eso es un defecto y no lo es tener nariz de tal manera, panza o lo que sea. El defecto es decirle algo hiriente a alguien”.
El debate y la sucesión de opiniones no da respiro. Todos y todas tienen conceptos para aportar sobre un tema que les interesa, les afecta, les preocupa. Un tema adolescente.
“Muchas veces pasa -afirmó Juan Cruz- que la persona que sufre trata de tapar el sentimiento, se ríe para no llorar, entonces el que hace bullying no se da cuenta de lo que genera en el otro. Y se naturaliza. El que hace bullying nunca se pone en el lugar del otro, no piensa en lo que el otro puede sufrir solo por el hecho de venir a la escuela y saber lo que le va a pasar”.
Agustín (13) aclaró que el bullying “es dejar de lado a otro pero no significa que hay que estar todo el tiempo con él, no hay que estar por lástima con alguien”. Valentino (13) agregó que “hay quienes dan todo para entrar en un grupo sin ver las consecuencias que eso puede tener. A veces no es solo hablar mal de alguien sino dejarlo de lado, y eso puede ser lo que más duele”.
Para Catalina el bullying es “como una cadena: el que lo hace tiene una inseguridad en sí mismo y necesita encontrar a alguien para descargarse, entonces encuentra una víctima y ahí va con todo. Está muy bueno que hagan este tipo de charlas, pero el cambio está en uno, es una realidad difícil de cambiar, está bien concientizar pero al tema hay que seguirlo e insistir”.
Para Gonzalo evitar las etiquetas y los prejuicios es una de las tareas más dificultosas para los adolescentes. “Eso de que sos villero o sos cheto viene desde siempre y uno lo dice y es consciente de que está re mal, pero después no lo ponés en práctica. Es lo más difícil y más si estás en grupo. Zysman nos remarcó que insistamos en ponerlo en práctica”.
Aunque la mayoría recién inicia el camino en el secundario, saben que estos años serán una bisagra cuando crezcan y miren hacia atrás. “En esta etapa -dijo Sofía- no te vas a llevar tanto lo que aprendas en Historia o Geografía o la materia que sea. Te va a marcar cómo la pasaste, los momentos que pasaste, cómo te trataron. Acá reafirmás tu vínculo social. Si durante toda tu vida te excluyen y te dejan afuera vas a crecer sintiendo que tenés algo malo o que nunca vas a encajar”.

¿Qué rol tienen los padres y los docentes?
“Creo que a veces lo minimizan. Y no es cosa de chicos, no es normal, si hay alguien que sufre hay que intervenir. El problema es normalizar la situación, en muchos casos se terminan acostumbrando al acoso y listo, aunque sufran por dentro”, señaló Zoe. “También es cierto que los profesores pueden actuar pero hasta cierto punto, y en el caso de los padres no debe ser fácil admitir que tus propios hijos lo estén sufriendo, pero siempre tienen que estar atentos a las señales que les envíen los chicos”.

“Una manera muy cobarde de herir”.
La charla con Zysman también abordó el ciberbullying, que se da a través de la tecnología. Y hoy las redes sociales dominan buena parte del mundo adolescente. “El ciberbullying se apoya mucho en el anonimato, es una manera muy cobarde de herir al otro, sin ni siquiera mostrar su rostro”, aseguró Catalina. “Y es todo apariencia, muchos muestran algo que quieren ser, y se mide el ‘éxito’ de una persona por la cantidad de seguidores que tiene o los ‘Me Gusta’ que les dan. Eso puede ser nocivo porque cuando se aborda en grupo podés herir a alguien muy fácilmente”, agregó Gonzalo y recordó el caso de Antonella (‘Hola, yo soy Anto’), cuyo video se viralizó por millones y luego se conoció que tenía un retraso madurativo.